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viernes, 29 de octubre de 2021

Entendiendo Halloween

¡Hola, amiguitos! Aquí estamos de nuevo con otra entrada cinéfila. Con motivo de la celebración de Halloween y a propósito del estreno de Halloween Kills, se me ocurrió hacer una pequeña entrada explicativa de esta saga, que empezó allá por 1978, creada por el maestro John Carpenter (me paro para nombrarlo) en colaboración con la fantástica Debra Hill (guionista, productora y mano derecha de Carpenter). Halloween supuso todo un hito en el género de terror y se convirtió en un clásico de culto ineludible para los fanáticos, no solo del terror, sino del cine en general. En lo personal, es una de mis películas favoritas. De premisa extremadamente simple (un asesino enmascarado persigue a niñeras blandiendo un cuchillo) pero a la vez extremadamente bien hecha, impecablemente dirigida y con una música fascinante. El problema es que originó toda una ristra de secuelas bastante inferiores en calidad y en las que la historia se volvió cada vez más enrevesada y confusa conforme las películas iban avanzando. El motivo principal de esta entrada es organizar un poco todo y tratar de encontrarle un mínimo de sentido (créanme, no será fácil), además de animarlos a echarle un vistazo a esta mítica saga, si no lo han hecho antes.


Antes de empezar, un par de aclaraciones:

1) En este recuento no voy a incluir las remakes de Rob Zombi (Halloween de 2007 y Halloween 2 de 2009), porque son algo completamente distinto, como un mundo aparte, y se merecerían una entrada independiente dedicada exclusivamente a ellas.

2) Voy a dar detalles sobre cada película, la trama, el argumento y a veces el final,  así que desde ya, un gran SPOILER ALERT. Avisados quedan.

Muy bien, sin más preámbulos, comencemos.





HALLOWEEN (John Carpenter, 1978) – La pionera, la primera, la mejor de todas. Aquí conocemos por primera vez a Michael Myers, cuando, siendo un niño de apenas seis años, masacró brutalmente a su hermana mayor con un cuchillo, durante la noche de Halloween. Luego de pasar quince años encerrado en el manicomio de Smith’s Grove, sin pronunciar una sola palabra, logra escapar debido a un accidente y regresa a su pueblo natal, Haddonfield (Illinois), para seguir sembrando el terror a base de perseguir niñeras. El doctor Samuel Loomis (interpretado por el magistral Donald Pleasence), psiquiatra que atendió a Michael durante su largo encierro, no descansará hasta atraparlo o acabar con él, lo que pase primero, convencido de que Michael es el mal en persona. Mientras tanto, Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), una joven estudiante de Haddonfield, se las verá cara a cara con el monstruo enmascarado (que en el guion original era descrito simplemente como “la forma”) mientras cuida a un par de niños durante la noche de Halloween. La premisa es tan sencilla como efectiva, el guion es directo y de muy buen ritmo y la estilizada dirección de Carpenter logra darle mucho interés y elevarla por encima de la media, sobre todo teniendo en cuenta que no hay ningún oscuro y retorcido motivo detrás de la violencia desatada por Michael. No hay vuelta de tuerca. No hay un por qué. Michel simplemente manta. Lo que se le cruce por delante. Es como una implacable fuerza de la naturaleza que va sembrando el caos y la destrucción allí por donde pasa. O lo matas o te mata él. Punto. Mención especial merece la música, compuesta también por Carpenter, brillante y estremecedora, simple y efectiva, ideal para esta historia, que al igual que la máscara blanca de nuestro asesino, se convirtió en un icono de la saga y del género de terror moderno en general. Rivaliza con composiciones como la de El Exorcista o El Resplandor. Halloween es considerada por muchos un “proto-slasher” (aunque el origen del género es discutible y excede los propósitos de esta entrada), que sabe jugar muy bien con la tensión, el suspenso y el miedo a lo desconocido en lugar de inclinarse por los litros de sangre derramada y las tripas desparramadas. Gran película y un clásico indiscutible del género de terror moderno.


HALLOWEEN II (Rick Rosenthal, 1981) – Originalmente, la idea de Carpenter no era hacer una secuela. La historia de Michael Myers, Laurie Strode y el Doctor Loomis es tan simple y efectiva que bastaba con la primera película. No había nada más que agregar. Pero al parecer, los productores no pensaron lo mismo. Decidieron continuar con las aventuras del asesino enmascarado, por más que es imposible extraer sangre de un ladrillo. Carpenter accedió a escribir el guion, pero se abstuvo de dirigir. La dirección recayó en Rick Rosenthal, que, visto lo visto, hizo un trabajo medianamente decente. El guion, por otro lado, le costó a Carpenter varios quebraderos de cabeza. Simplemente no sabía qué más agregar. Ya llegaremos a eso. La segunda parte continúa exactamente donde la primera terminó. Cuando el doctor Loomis acribilla a balazos a Michael y este cae por el balcón, todos lo dan por muerto, pero… ¡no es así! Michael ha sobrevivido y ahora anda al acecho otra vez. Por su parte, Laurie es hospitalizada, malherida y en estado de shock. Michael emprenderá un sangriento camino hasta el hospital para hacerle una visita y terminar el trabajo, mientras Loomis, ayudado por la policía, intentará detenerlo a toda costa. La película, en líneas generales, es correcta, aunque significa un bajón importante con respecto a la primera. Hay suspenso, sí, tensión también, pero también algunos problemas de ritmo. Por su parte, Laurie, que pasa casi toda la película acostada en una cama de hospital casi sin pronunciar palabra, es de lo más flojo del film. Y, sin dudas, lo más llamativo y divisorio (en cuanto a que algunos les parece un giro inesperado e inteligente y a otros ridículo), es el giro que nos revela que Laurie es hermana de Michael y fue dada en adopción cuando él fue encerrado en el manicomio. Esa es la razón por la que Michael va tras ella. Lo de los quebraderos de cabeza que le dio a Carpenter escribir el guion para esta película que mencionábamos más arriba, viene precisamente por eso: esa revelación del lazo de sangre entre Michale y Laurie es algo que Carpenter se sacó de la galera a último momento, simplemente porque no sabía qué más añadir para darle interés a la historia. En lo personal no me parece un giro demasiado rebuscado (pese a que a Carpenter nunca le convenció), los he visto peores, pero analizando la película detenidamente, nos damos cuenta de que en realidad no aporta gran cosa al desarrollo de la historia. Es simplemente un motivo para que Michael vaya tras Laurie. Supongo que podría haber sido peor. Como dijimos antes, esta segunda parte no es una maravilla, pero se deja ver.


HALLOWEEN III: LA ESTACIÓN DE LA BRUJA (Tommy Lee Wallace, 1982) – Llegamos a la tercera parte, la rara de la familia, la inadaptada, por así decirlo. Película que en su momento causó la furia de los fanáticos, que simplemente no entendían que tenía que ver esto con la historia de Michael Myers. Halloween III es un intento de retornar a la idea original de Carpenter, Debra Hill, et al, de hacer una serie antológica de películas de terror ambientadas en Halloween. O sea, que cada película fuera una historia diferente y autoconclusiva. El problema es que ya habían hecho la secuela de la primera, continuando la misma historia y la gente lo que quería era más Michael Myers acechando niñeras adolescentes. El guion de esta tercera película fue escrito originalmente por Nigel Kneale (autor de ciencia ficción), luego reescrito por Carpenter y finalmente reescrito una vez más por Tommy Lee Wallace, que también se encargó de la dirección. La historia se centra en Daniel Challis, un médico interpretado por Tom Atkins, que debe resolver el caso de unas extrañas muertes que se producen al usar máscaras de Halloween (una bruja, una calavera y una calabaza) de la fábrica de juguetes Silver Shamrock, ubicada en el pueblito de Santa Mira, California. Con la ayuda de una joven dueña de una tienda de regalos, el médico irá a Santa Mira a desentrañar el misterio de las máscaras y descubrirá una conspiración de tintes sobrenaturales que involucra androides asesinos y una secta que utiliza uno de los bloques de piedra de Stonehenge con extraños poderes como fuente de energía para las máscaras... En otras palabras: nada que ver con la historia de Michael Myers. Recuerdo que la primera vez que vi Halloween III sentí lo mismo que la mayoría de la gente: una mezcla de decepción y enojo. ¿Dónde está Michael? ¿Dónde están Laurie y el doctor Loomis? ¿Qué tiene que ver toda esta locura de rayos diabólicos y robots con un asesino enmascarado? Demás está decir que la película fue vilipendiada y vapuleada durante décadas, condenada al ostracismo. Los años pasaron y volví a verla. Y la verdad es que no está tan mal. No estoy diciendo que sea una obra maestra ni una joya escondida, pero con todo es un cuento macabro bastante interesante que no se merece el odio que recibió en su momento. Hay que verla como lo que es: una historia independiente de Michael Myers, que nada tiene que ver con él. Si se llamara simplemente “La Estación de la Bruja” y no tuviera el “Halloween III” adelante, tal vez hubiera recibido otro trato.


HALLOWEEN IV: EL REGRESO DE MICHAEL MYERS (Dwight H. Little, 1988) – Luego del tropezón de la tercera entrega, regresamos con las aventuras de Michael y su pandilla. Esta película, además de una secuela, es una suerte de “soft reboot” de la primera (algunas escenas son casi idénticas a las de la película de 1978), aunque de bastante inferior calidad. Michael ha pasado diez años en estado catatónico encerrado en una prisión de máxima seguridad. Finalmente intentarán trasladarlo al hospital de Richmond, pero, como cabía esperar, Michael despertará de su largo letargo justo en ese momento, matará la personal y emprenderá el camino de regreso a Haddonfield para terminar lo que empezó en 1978. El doctor Loomis, al borde de la locura, hará lo que sea para intentar detenerlo. Ahora, Michael irá tras los pasos de Jamie Lloyd, hija de Laurie Strode (que no aparecerá en esta película, ya que, teóricamente, murió en un accidente), su propia sobrina, una niña con la que lo une un vínculo muy especial. Halloween IV es la primera entrega de lo que de forma no oficial se conoce como “La Trilogía de la Espina”, que incorpora elementos sobrenaturales a la trama (descontando la tercera, claro, pero esa es una historia que nada tiene que ver con esta). Halloween IV no es especialmente mala (el final, justo es decirlo, es de lo más impactante y descorazonador del filme) pero, a mi parecer, tampoco es una secuela muy memorable. La incorporación de elementos sobrenaturales se siente forzada, fuera de lugar. Halloween nunca se trató de eso. Volvemos al problema de la bella simpleza de la primera entrega: una vez terminada, ya no hay nada más que añadir. La película aporta ciertos temas interesantes, como el pánico creciente que se expande como una enfermedad por todo Halloween y hace que los vecinos salgan a cazar a Michael intentando hacer justicia por mano propia (con las terribles consecuencias que esto implica) pero la mayoría de los personajes resultan bastante olvidables, excepto el doctor Loomis, cuyos encuentros con su paciente lo han dejado al borde de la locura y Jamie Lloyd, interpretada por Danielle Harris, que hace un trabajo más que decente.



HALLOWEEN V: LA VENGANZA DEL MICHAEL MYERS (Dominique Othenin-Girard, 1989) – En su momento, considerada la peor de la serie (no lo es, créanme, hablaremos de ella más adelante) y con razón. Yo no creo que sea la peor, pero sí una de las más flojas. Segunda parte de la “Trilogía de la Espina”, que retoma la historia de Jamie Lloyd, ahora traumatizada e internada en un psiquiátrico, sin hablar, pero desarrollando un vínculo telepático con su psicóptico tío Michael, que regresa de la muerte para encontrarla y seguir sembrando el caos en Haddonfield. Michael usa la telepatía para encontrar a su sobrina y además hace aparición un extraño personaje vestido de negro que llega al pueblo para “ayudar” a Michael a realizar sus sangrientos actos. Esta “mano negra” lo ayudará a escapar de la cárcel al final de la película y veremos por primera vez el tatuaje de la espina (un símbolo rúnico de un triángulo sobre una línea) en la muñeca de Michael. Al igual que lo que ocurrió en la segunda parte con la hermandad entre Michael y Laurie, lo de la espina y el hombre misterioso, son elementos que los guionistas añadieron para dar más interés a la historia, aunque no tenían la menor idea de qué significaban exactamente y qué hacer con ellos después, dejando esta tarea a los que se encargaran de las secuelas posteriores. La película, en sí misma, poco aporta, incluso como secuela. Michael poco menos que se vuelve inmortal, al mejor estilo Jason Voorhees. Nada lo detiene, ni siquiera el enloquecido doctor Loomis. Hay errores de continuidad (la casa de los Myers, por ejemplo, no tiene nada que ver con la de las películas anteriores), pero lo peor es que la película parece olvidar por completo el final de la anterior (Jamie sigue los pasos de su tío, por así decirlo) y no es nada más que más de lo mismo. No hay personajes memorables, pero sí molestos (en especial la famosa Tina) y es una de esas películas de terror en las que te alegras cuando el asesino mata a alguno de ellos. Y cuando eso pasa, es mala señal.


HALLOWEEN VI: LA MALDICIÓN DE MICHAEL MYERS (Joe Chappelle, 1995) – Tercera y última parte de la “Trilogía de la Espina”. ¿Adivinen qué? Michael no murió en la película anterior y regresa a su pueblo natal (un Haddonfield que tras los asesinatos ha decidido cancelar la fiesta de Halloween) para seguir derramando sangre. En esta sexta entrega, asistiremos al final de Jamie Lloyd en la primera escena, muerta a manos de Michael, justo después de dar a luz a su bebé (que al final resultará ser hijo del propio Michael... ¡puaj!) y haber estado prisionera en las mazmorras de la Secta de la Espina. Esta vez el rol protagónico recaerá en Tommy Doyle, el chico que Laurie cuidaba en la primera película y que no ha superado el trauma de su encuentro con Michael, encarnado en esta ocasión por (un entonces desconocido) Paul Rudd. Tommy encontrará al bebé de Jamie (quien logró esconderlo antes de que Michael la matara) y a partir de ahí, él y el doctor Loomis (ya muy envejecido y obligado a volver de su retiro)  lucharán a brazo partido contra Michael y tratarán de salvar al recién nacido de las garras de la temible secta que piensa sacrificarlo para un ritual que se llevará a cabo la noche de Halloween. Esta película es famosa por tener dos versiones: en una, el doctor Loomis tiene más escenas, hay más diálogos que explican mejor el origen de Michael y de la secta, y la edición es decente. En la otra, impuesta por los productores, se cortaron varias escenas con el psiquiatra porque eran “aburridas”, la edición es un espanto (no estaría mal fuera de un videoclip) y se cambió el final, además de que muchas escenas se filmaron otra vez. De todas maneras, ninguna de las dos versiones es demasiado buena.  Para más datos, esta fue la última película en la que participó Donal Pleasence antes de morir y son evidentes los problemas de salud que el actor estaba atravesando en ese momento. Volviendo a la película, muchos la consideran la peor después de la quinta parte, y si bien es cierto que es muy floja (toda la historia de la Secta de la Espina sigue siendo algo totalmente traído de los pelos para mi gusto), no creo que sea LA peor. Ese honor le corresponde a otra, de la que falta poco para hablar. En lo personal, lo que más me molesta de todo el asunto, desde la cuarta película hasta aquí, es que Michael se convierte en un mero títere de alguien más, el brazo ejecutor de alguien que está por encima y lo maneja a su antojo. Para peor, parece que Michael siempre necesita que alguien le eche una mano para escaparse o para empezar a matar, como si no pudiera valerse por sí mismo. Le hace perder la fuerza y esa sensación de ente implacable que alguna vez supo tener.


HALLOWEEN: H-20 (Steve Miner, 1998) – Es el veinte aniversario del estreno de la primera película y Michael Myers decide volver de sus largas vacaciones para cazar a Laurie Strode. Así es, Jamie Lee Curtis regresa en el papel que la catapultó a la fama, ahora convertida en profesora de un distinguido colegio privado de California. Laurie, pese a llevar una vida relativamente normal, no termina de superar el trauma que significó su primer encuentro con Michael en 1978. H-20 hace borrón y cuenta nueva y olvida todas las películas a partir de la segunda. O sea, nada del Culto de la Espina. En este nuevo universo, Jamie Lloyd no existe y en su lugar, Laurie tiene un hijo, John, interpretado por Josh Hartnett que estudia en el mismo colegio donde ella enseña. Michael aparece, luego de hacer una visita a la enfermera Maryon Chambers, para revisar sus archivos y averiguar dónde vive Laurie, y decide pasar por el colegio a saludarla durante un día de campamento en el que la institución estará prácticamente (y convenientemente) desierta, a excepción de Laurie, su hijo,  algunos amigos de este y el divertido guardia de seguridad. La película obvia explicar dónde ha estado Michael los últimos veinte años y qué ha estado haciendo (¿Estuvo escondido en una cueva? ¿Viajando por el mundo? ¿Trabajando en una hamburguesería? ¿Recluido en un templo budista?), pero digamos que ese es un detalle menor. H-20 es una película particular. Se siente menos como una secuela de Halloween y más como un slasher al uso que trató de colgarse del éxito de Scream, estrenada en 1996. Y no es de extrañar, porque se estrenó en 1998, cuando la fiebre por el slasher adolescente estaba en su apogeo y cada maldita película de terror que salía en esos años era una copia de Scream. De hecho, los vínculos con Scream no terminan ahí: Kevin Williamson, guionista de Scream, colaboró con el guion de H-20, aunque su trabajo no aparece acreditado, además de que la película utiliza una versión reciclada de la música que Marco Beltrami compuso para Scream 2. También hay un pequeño “cameo” de Scream 2, que los personajes están viendo en la televisión mientras se preparan para dar una pequeña fiesta nocturna en el colegio desierto. Otra característica interesante es que en una breve escena se puede ver que Michael usa una ridícula máscara de CGI, que parece salida de algún juego de Play Station 1. Lo cierto es que la película transcurre sin demasiado interés hasta el final, cuando el enfrentamiento Laurie-Michael tiene lugar y esta pone fin de una vez y para siempre a su perseguidor con un certero golpe de hacha, que hace volar la cabeza de Michael por los aires (¿O tal vez no?). Como secuela, como “Gran Regreso”, como “Película Aniversario”, H-20 no aporta demasiado, ni que decir como película de terror. La historia se siente repetitiva y poco inspirada. Michael ya no causa tanto miedo. Para colmo, su máscara se ve totalmente ridícula, es una de las peores de la serie, y no me refiero al segundo que vemos de CGI. Se ve como una de esas máscaras baratas que se compran en una tienda de regalos dos minutos antes de llegar a la fiesta de Halloween del vecino. Y la película en general también se siente así. Una fiesta de Halloween aburrida, sin gracia, donde donde los pocos invitados se quedan en los rincones murmurando, mientras la música suena  y la pista de baile permanece vacía. Michael tendría que haberse retirado hace años.


HALLOWEEN: RESURRECCIÓN (Rick Rosenthal, 2002) – Finalmente llegamos. Les dije que Halloween V no era la peor de la saga. Ni siquiera Hallowen VI, pese a todos sus problemas, se lleva ese dudoso honor. El premio se lo lleva esta cosa que tenemos aquí. Nadie sabe qué es. O por qué se hizo. Pero existe, lamentablemente. Tal parece que al final de H-20, Michel no murió decapitado por un hacha empuñada por Laurie Strode sino que, en un confuso episodio metido con calzador, Michel le puso la máscara a un pobre diablo que Laurie confundió con él y logró escapar por los pelos. Ahora, Laurie está recluida en un manicomio y Michel decide visitarla por última vez. Laurie muere en el enfrentamiento inicial y todo lo que pasa en el resto de la película no tiene absolutamente nada que ver con ella. Por su parte, un grupo de jóvenes universitarios gana un concurso de televisión por internet que consiste en pasar una noche entera (la noche de Halloween, por supuesto), en la casa de la familia Myers, que después de tanto tiempo abandonada tiene el aspecto de la casa embrujada más genérica del mundo (solo faltan los murciélagos de cartulina pegados en las ventanas). Los jóvenes, provistos de cámaras que llevan atadas en la cabeza, irán cayendo uno a uno a manos de Michael, que vive en las alcantarillas bajo su casa y detrás de las paredes, mientras el show es conducido por el rapero Busta Rhymes, que enfrentará a Michael en una batalla final con karate incluido. Sí, es tan estúpido como suena o incluso más. No sé si la película intentaba hacer un comentario sobre la era del reality show que había empezado por ese entonces (sobre todo Gran Hermano y La Isla), pero lo cierto es que es tan ridícula que no hay manera de tomársela en serio, ni que decir que no produce nada ni remotamente parecido al miedo. Michel es reducido a un mero payaso enmascarado que solo causa vergüenza ajena. Rick Rosenthal, director de la correcta Halloween II, regresa a la dirección para traernos este esperpento absolutamente olvidable.  Los insertos de video desde el punto de vista de las víctimas de Michael, gracias a las cámaras que llevan en la cabeza, son poco menos que vomitivos. Todo se ve borroso, desdibujado, penoso. Quizá sea mejor así. El intento por emular el género "found footage" iniciado por The Blair Witch Project en 1999, se ve exactamente como eso: un torpe intento, la imitación de un "gimmick" para atraer al público. Para colmo, no hay un solo personaje rescatable. Todos, incluso la insulsa protagonista, son insoportables y perfectamente olvidables. Al final, Busta Rhymes es lo mejorcito de la película. Poco más que añadir. No vale ni siquiera como mera curiosidad. Totalmente desechable.


HALLOWEEN (David Gordon Green, 2018) – Secuela/reboot de la original, que vuelve a hacer borrón y cuenta nueva y olvida todas las películas después de la primera. Han pasado cuarenta años desde el encuentro entre Laurie Strode y Michael Myers. Desde entonces, Michael ha estado encerrado en el hospital psiquiátrico de Smith’s Grove, ahora bajo el cuidado del doctor Ranbir Sartain, discípulo de Loomis. Por su parte, Laurie vive recluida en una casa a las afueras de Haddonfield, cercada, con cámaras de seguridad y miles de trampas al mejor estilo Home Alone. Laurie tiene una hija y una nieta, además de dos matrimonios fracasados, problemas con el alcohol y un estrés post traumático que no logra superar. La conflictiva relación con su hija, que intenta alejar a la nieta para que no se contamine de la paranoia de la abuela, no hace más que empeorar la situación. Laurie ha pasado los últimos cuarenta años preparándose para el regreso de Michael, porque ella está segura de que en algún momento volverá. Y esta vez, Laurie estará preparada. Por supuesto, Michael logra escapar en un confuso accidente (que puede ser un accidente o no) cuando lo trasladan a un nuevo hospital y decide regresar a Haddonfield a celebrar Halloween con sus viejos conocidos. El encuentro con Laurie será tan inevitable como brutal. Este nuevo reinicio de las aventuras del asesino enmascarado y la niñera justiciera es de lo mejorcito que se ha hecho en toda la saga. Es bastante respetuosa del material original y se siente increíblemente real. Michael vuelve a dar miedo otra vez, ya no es tratado como un bufón enmascarado. Los personajes son creíbles y trágicos. Sobre todo Laurie. Su dolor, su miedo, la culpa por haber sometido a su hija a crecer en un entorno de temor y paranoia constantes, se sienten muy intensos y honestos. No sé si la película funciona como un estudio sobre enfrentar los traumas del pasado y la lucha por enfrentar y vencer el abuso (sería volar demasiado alto), pero lo cierto es que esos temas están ahí y le dan mucha carne y consistencia a los personajes. No estoy diciendo que sea una película perfecta. Tiene sus puntos flojos y personajes que son un auténtico desperdicio (el "plot twist" del doctor Sartein, ayudando a Michael a escapar y llegar a la casa de Laurie porque quiere verlo en acción, se siente tan artificial y forzada que roza el ridículo, es como si lo hubieran hecho solo para llevar a Michel del punto A al punto B), pero con todo es un trabajo muy sólido y hecho con esmero. Lo mejor del film: John Carpenter vuelve para componer la banda sonora.


HALLOWEEN KILLS (David Gordon Green, 2021) - Continuación directa de la película de 2018, que toma la posta exactamente donde la anterior termina, siguiendo el mismo mecanismo que usara Halloween II en 1981. Mienrtas Laruie, malherida, se dirige al hospital junto a su hija y su nieta, y su casa arde hasta los cimientos con Michael adentro, visitamos a otros ciudadanos ilustres de Haddonfield que estaban festejando la noche de Halloween. En un bar, están Tommy Doyle y Lindsay (los niños que Laurie salvara de Michael en 1978), además de la enfermera Chambers y Lonnie (el bully que molestaba Tommy en la escuela). Están recordando a las víctimas de aquella primera matanza. Por su parte, los bomberos llegan a toda prisa a la casa de Laurie para apagar el incendio. Como cabría esperar, Michael no ha muerto a causa de las llamas y sale de su escondite en el sótano, masacra a todos los bomberos y regresa al pueblo para dejar un tendal de muerte y sangre mientras se dirige de camino a su casa. Al enterarse de lo que está sucediendo, Tommy Doyle, junto con los demás, encabezará una patrulla vecinal que decidirá salir a dar caza a Michael y acabar con él de una vez por todas. Todo esto está aderezado por flashbacks a 1978 muy bien logrados, en los que veremos al doctor Loomis y a la policía la noche misma que atraparon a Michael por primera vez. La película es más brutal y explícita que la anterior (Michael se empieza a parecer más a Jason de las películas de Viernes 13, además de ser una suerte de ser inmortal), pero implica un bajón en cuanto a calidad narrativa. Lo cierto es que no hay muchos sustos ni demasiado suspenso, pero sí más sangre. Por otra parte, no veo el objeto de traer de vuelta a casi todos los personajes de la película original, si los van a matar al poco tiempo, de la manera más rápida y rutinaria, casi como para cumplir con un trámite (la muerte de la enfermera Chambers, sobre todo, es una que bordea el ridículo... además, ¿por qué la enfermera Chambres estaría en un bar celebrando Halloween con los supervivientes de la primera película, para empezar?). Y no solo ocurre con los personajes "viejos", con los nuevos también: aparecen, hacen alguna gracia y a los pocos minutos Michael los despacha sin mayores complicaciones. Demás está decir que el intento de justicia callejera iniciado por Tommy Doyle tendrá terribles consecuencias. La turba iracunda rara vez acierta a la hora de impartir justicia y terminan pagando justos por pecadores. Otra cosa que resulta un poco cargante es la repetición del mantra que se extiende por toda la película: todos los personajes no paran de gritar "¡El mal muere esta noche!" o "¡Él muere esta noche!"... Parecen hashtags de Twitter. Y es que en cierto modo, la turba iracunda actúa como lo hace en Twitter cuando quieren linchar/cancelar a alguien. No estoy diciendo que la película sea mala, no lo es ni por asomo. Solo le falta interés, dinamismo, y una construcción de personajes más sólida, lo suficiente para que lleguen a importarnos. Como dije antes, la reconstrucción de época está muy bien lograda, el efecto que utilizaron para resucitar a Loomis también. Recomiendo ver la original de 1978 para refrescarse la memoria antes de empezar con esta. Lo mejor, como siempre, la banda sonora compuesta por Carpenter.  Solo nos resta ver qué sucederá con Halloween Ends, la última de esta nueva trilogía, que se estrenará en 2022.


Muy bien, amiguitos, eso es todo por ahora. Esperamos que esta entrada haya arrojado luz sobre esta mítica saga de terror creada por el maestro Carpenter y Debra Hill y los ayude a entender mejor de qué se trata todo.


¡Feliz Halloween y hasta la próxima!






viernes, 11 de diciembre de 2020

Reseñas de domingo III: Revelaciones

¡Hola, amiguitos! Aquí estamos de nuevo con la tercera y última entrega (ya no habrá más) de las famosas Reseñas de Domingo, publicadas cada domingo en Facebook a lo largo del año. En esta ocasión, son bastante menos que en las dos entregas anteriores (alrededor de una por mes, no una cada domingo), por lo que será una entrada más corta, pero dicen que a veces menos es más. Al igual que antes, no están en ningún orden en particular, excepto el cronológico en el que las fui publicando en Facebook. Como siempre, si no han visto estas joyas del séptimo arte, los invito a darles un vistazo. A su manera, cada una vale la pena.

Ha sido una experiencia maravillosa escribir estas pequeñas críticas; a veces un poco frustrante (encontrar las palabras correctas a la vez que se trata de mencionar los aspectos más destacados de una película puede ser todo un reto), pero siempre muy divertida. También quería decir gracias a todos los que alguna vez las leyeron, todas, una sola, o apenas la primera frase, o aunque sea se detuvieron unos segundos para leer el título de la película a reseñar y luego siguieron de largo.

Ahora, sin más preámbulos, comencemos:

FRITT VILT(COLD PRAY) (2006) – Slasher noruego ambientado en las nieves eternas de las montañas que cumple al pie de la letra todos los estándares del género: un grupo de jóvenes aislados en un hotel para esquiadores abandonado serán carne de cañón para un brutal asesino que los irá cazando uno a uno. La película básicamente es como Viernes 13 ambientado en la nieve nórdica. No hay grandes sorpresas en cuanto a guion, el metraje transcurre tal como uno esperaría en un slasher al uso (presentación de los personajes, del lugar, merodear en corredores oscuros, sustos falsos, asesinatos, enfrentamiento final), pero hay que decir que por una vez los personajes son, en líneas generales, bastante agradables. No hay ninguno que caiga mal o genere rechazo y haga que nos pongamos de parte del asesino. El plato está servido y se come mejor frío. O mejor, helado.

GHOSTLAND (2018) – Pascal Laugier (director de la polémica Mártires) nos trae este estrafalario cuento de terror que mezcla Los Extraños con La Masacre de Tejas y añade unos cuantos elementos de horror psicológico al mejor estilo El Silencio de los Corderos (salvando las distancias, claro) que la elevan por encima de la media. La frontera entre la realidad y la fantasía, entre la cordura y la locura se difuminará más rápido de lo que el espectador esperaría y la película juega con esto de manera bastante hábil. No es un film perfecto y puede poner a prueba la paciencia del espectador en algunas ocasiones, pero el conjunto se siente como un proyecto ambicioso bastante bien logrado, aunque quizá un poco demasiado inverosímil. Eso sí: no sé si a H. P. Lovecraft le hubiera gustado este homenaje. Interesante. 

BRAINSCAN (1994) – Desopilante comedia (involuntaria o no, lo mismo da) de terror deliciosamente noventera, protagonizada por un jovencísimo Eduard Furlong en la cúspide de su carrera, que mezcla el amor por el cine de terror y los videojuegos de CD-ROM interactivo de la manera más estrambótica. Sin duda, lo mejor y más llamativo es Trickster, el carismático villano sobrenatural, una mezcla de Beetlejuice y Freddy Krueger con estilo y maneras de estrella de glam rock, que es lo que salva a la película de la mediocridad y le da verdadero interés. Tan absurda e inverosímil como entretenida, hará pasar un gran rato al espectador si este no piensa demasiado. 

SHOCK WAVES (1977) – Producción de serie B con cierto potencial lamentablemente desaprovechado. La escasez de presupuesto es evidente y hace que la película se vuelva algo monótona y repetitiva. El título sugiere algo grande, pero todo se queda en un quiero y no puedo ambientado en una isla en la que los personajes van de aquí para allá sin demasiada razón. Lo mejor, sin dudas, el gran Peter Cushing (que también está desaprovechado). Con efectos de maquillaje modestos, pero efectivos, lo más logrado, quizá, sea la ambientación. Pasable sin más.

EDEN LAKE (2008) – Los adolescentes asustan (o más bien aterran) en esta brutal pesadilla inglesa que es como un home invasion pero al aire libre, en un idílico lago rodeado de bosque. Aquí no hay asesino enmascarado ni espíritu maligno, tan solo una pandilla de jóvenes ociosos y una pareja de enamorados que quiere pasar un romántico fin de semana. Demás está decir que las cosas se torcerán. Y mucho. La película consigue ser lo suficientemente explícita sin caer en grandes excesos, lo que asegura una experiencia angustiosa que no termina en el ridículo. Lo más increíble es el final, que sin duda tomará por sorpresa al espectador. Recomendable.

LOOK WHO’S TOXIC (1990) – Thriller de venganza ecologista, que, a pesar de un bajísimo presupuesto, logra contar una historia bastante interesante. Lamentablemente, el monstruo vengador (algo así como una versión más barata, si cabe, del mítico Vengador Tóxico), prácticamente no aparece en toda la película, que se centra más bien en las turbias y malvadas maquinaciones del villano, un magnate inescrupuloso dueño de una fábrica de contaminación, que parece salido de un episodio de Capitán Planeta. Demasiado modesta, pero de buen corazón (nunca mejor dicho), salpicada con algunos toques de gore aquí y allá, se echa en falta algo de irreverencia y desparpajo. De todas maneras, se deja ver. Pasable.

GALAXY OF TERROR (1981) – Sucedáneo de Alien (con algunas gotas de Star Wars) producido por el sempiterno e inevitable Roger Corman. Elenco de lujo (Robert Englung, Ray Walston, Sid Haig, entre otros), escenarios y monstruos muy bien logrados, pero con un guion poco trabajado y algo confuso. La película destaca sobre todo por su esmerado diseño de producción y no es de extrañar, ya que estuvo a cargo nada menos que de James Cameron. Al igual que ocurre con la película Leviathan (George Pan Cosmatos, 1989), aquí tenemos un filme con alma de serie B y producción y actores de serie A. Recomendable.

THE FURIES (2019) – Mezcla australiana de Hostel y El Juego Más Peligroso, con toques de empoderamiento femenino. Gore no falta, aunque la película impacta sin necesidad de caer en el torture porn. Su escasa duración hace que se eche en falta un poco más de desarrollo de personajes.  El final deja abierta la posibilidad de una secuela, para expandir el universo que nos plantea. Lo mejor, sin duda, las locaciones y las tomas panorámicas. Interesante, sin ser una maravilla.

SLEEPAWAY CAMP (1983) – Clásico de culto del slasher ochentero post Viernes 13, que, pese a sus múltiples fallas, logra mantener el interés. La película es famosa por su sorpresivo e impactante final, pero el desarrollo puede hacerse algo lento, las actuaciones no son de lo mejor (a excepción de Felissa Rose), hay agujeros argumentales grandes y la edición es bastante tosca, aunque los efectos sangrientos están muy conseguidos. A parte del final, lo mejor, como mencioné antes, es la actuación de Felissa Rose, en el papel de la silenciosa y misteriosa Angela, sobre la cual se sostiene todo el film. Otro aspecto destacable es que los adolescentes por fin son interpretados por adolescentes y no por personas de treinta años. Recomendable.

SAVAGED (2013) – Brutal thriller de venganza femenina al mejor estilo I Spit On Your Grave (1978), pero con un giro sobrenatural que le da un toque de originalidad. Efectos gore muy bien logrados, aunque los digitales no tanto (se nota la escasez de presupuesto en esa área), lo que le da cierto aire telefílmico que resta algunos puntos. Una dirección competente, un guion bastante sólido, en líneas generales, y actuaciones convincentes, salvan la papeleta. Pese a sus carencias, la película se las arregla para impactar. Y mucho. Como suele ocurrir con este tipo de filmes, no es apto para estómagos sensibles. Interesante.

ALLIGATOR (1980) – La fiebre por el terror animal que inició Spielberg con Jaws allá por 1975 nos trajo toda una manda (nunca mejor usado el término) de películas sobre bestias monstruosas que atacan a los humanos: osos, pirañas, perros, ratas, serpientes, ¡hasta conejos! Los cocodrilos o caimanes, por supuesto, no podían ser la excepción. Lewis Tague, nos trae esta aventura inspirada en la famosa leyenda urbana del caimán habitando en las alcantarillas de la gran ciudad, con toques de mensaje ecologista, que cumple al pie de la letra la fórmula de “animal salvaje de enormes proporciones ataca a la comunidad”. Dirección correcta, aunque al guion no le hubiera venido mal un poco más de trabajo. Eso sí, el caimán en cuestión (lo mejor del filme) es bastante intimidante y no faltarán humanos devorados. No es el sucedáneo de Jaws más cutre que existe, desde luego, pero tampoco es ninguna maravilla. Pasable, sin más.

DEATH MACHINE (1994) – Stephen Norrington, conocido por Blade (1998) y La Liga de Caballeros Extraordinarios (2003), debutó en la dirección con este gozoso ejercicio cyberpunk deliciosamente noventero, que tiene un poco de Robocop, un poco de Terminator, un poco de Alien, un poco de Depredador, mucha acción, mucha exageración, buenas dosis de humor y unos efectos visuales impresionantes. Lo mejor, sin dudas, el gran Brad Douriff encarnando a un villano de lo más singular, la ambientación y las referencias a otras películas y directores (de hecho hay varios personajes que tienen nombres de directores famosos, como John Carpenter, Sam Raimi y Ridley Scott). La película se siente más como un homenaje a estos directores y sus películas y menos como una historia original, pero sus ciento veinte minutos no dejan de ser endiabladamente entretenidos. Mención especial merece la Bestia de Guerra, una marioneta mecánica enorme, toda dientes y garras que se ve fantástica por el hecho de ser completamente real. Si la película se hiciera hoy, sin dudas usarían un muñeco creado enteramente en CGI, que se vería tan bien como el monstruo de algún juego de Play Station 2. En resumen: muy recomendable.

TICKS (1993) – El terror animal de serie B no dejaba de sorprender en los 90s y gracias a ello, nos llegó esta divertida película sobre garrapatas hiper desarrolladas que aterran a un grupo de jóvenes en una cabaña en el bosque. El desarrollo de la trama es un tanto disparatado (como cabe esperar) y lo mejor, sin duda, son las garrapatas-monstruo, que, si ser nada del otro mundo, están muy bien hechas, considerando el presupuesto de la película. Para disfrutar sin tomársela en serio.

HORROR EXPRESS (1972) – La dupla icónica del terror, compuesta por los grandes Peter Cushing y Christopher Lee, nos trajo allá por 1972 esta interesante pieza de horror a bordo del transiberiano, que es como una especie de versión más macabra y sobrenatural de la clásica novela de Agatha Christie, Asesinato en el Orient Express. Bien actuada, con una buena ambientación y una trama interesante, aunque un tanto disparatada en las explicaciones “científicas” de los aterradores hechos que ocurren en el tren, pero si se cuenta con una buena suspensión de la incredulidad, se puede llevar sin problemas. Recomendable.

THE GATE (1987) – Interesante película de terror canadiense protagonizada por un jovencísimo Stephen Dorff. De ritmo irregular, por momentos parece que la película se detuviera y no ocurriera nada (o casi nada), pero lo compensa con creces con un final absolutamente desquiciado y de efectos de stop-motion muy bien logrados. Heavy metal, cultos satánicos, niños aburridos y demonios de plasticina se dan la mano para traernos una película tan imperfecta como llamativa. Recomendable.

Muy bien, amiguitos, esto es todo por ahora.

Muchas gracias y hasta la próxima.

viernes, 20 de diciembre de 2019

Reseñas de domingo II: el regreso

¡Hola, amiguitos! Debido al éxito obtenido con la primera entrega, aquí estamos de nuevo con otra recopilación de Reseñas de Domingo, publicadas en Facebook, al igual que el año pasado. Como la vez anterior, se trata de breves críticas a películas de terror, suspenso, misterio, ciencia ficción, etc. de las décadas de los 70, 80 y 90 (y como siempre, alguna que otra más actual). Se publican aquí en el orden en que fueron apareciendo en Facebook, sin ningún otro criterio ordinal. Ahora podremos comprobar de primera mano si realmente es cierto eso de que segundas partes nunca fueron buenas. Como siempre, recomiendo darles un vistazo a estas joyas del séptimo arte. Por supuesto la calidad fluctúa, pero a su manera todas valen la pena.


Sin más preámbulos, aquí están:


MANIAC (1980) - Clásico de culto de la década de los ochenta, dirigido por el gran William Lustig (Maniac Cop, 1988) y protagonizado por un gran Joe Spinell, también autor del guión. Estamos ante un slasher estilizado, cuasi artístico, si cabe el término, que supone un cambio de enfoque en el subgénero: en lugar de poner el foco en las víctimas (cuándo no, hermosas mujeres jóvenes), se pone en el asesino, en sus tormentos, sus traumas de la infancia y demonios personales, contra los que intenta luchar de forma infructuosa. No voy a decir que llegue a generar empatía, porque no es así, pero sí cierta extraña forma de lástima.  Como corolario, cabe mencionar los excelentes efectos sangrientos del maestro Tom Savini (quien hace un breve cameo para perder la cabeza). Muy recomendable.

LUTHER THE GEEK (1990) - Atípica y deliciosa cinta, mezcla de horror freak y home invasion rural, producida por la mítica Troma Films. Miedo, asco y repulsión a partes iguales, todo aderezado con un toque de humor negro. Casi tan salvaje, desquiciada y enfermiza como La Masacre de Texas, de Tobe Hoper. No deja de entretener ni un segundo, ni deja pollo con cabeza (literalmente). Para fanáticos del horror bizarro, un plato que se come mejor crudo.

KRAA! THE SEA MONSTER (1998) - Divertidísimo mediometraje de serie B que recuerda a Power Rangers y Godzilla, con un kaiju gigante que se dedica a destruir maquetas de ciudades (muy bien logradas, por cierto, pero evidentemente maquetas al fin y al cabo), un extraterrestre con acento italiano que ayuda a los buenos, cadetes espaciales en una estación a años luz de la Tierra, un científico motorista, la dueña de una cafetería y un señor de la guerra intergaláctico que haría palidecer al mismísimo Thanos. Todo esto y mucho más se combina en esta desopilante producción de Monster Island Entertainment (subsidiaria, nada menos, que de la inefable Full Moon) que se disfruta a cada minuto. Lo único malo es que dura apenas 69 minutos, pero cada uno de ellos vale oro.

TERRORVISION (1987) - Divertida y estrafalaria comedia de terror dirigida por el gran Ted Nicolaou (Subespecies), protagonizada por una excéntrica familia y un monstruo extraterrestre tan viscoso como hambriento que llega a través de una antena parabólica y literalmente salta de la pantalla del televisor. Unos cuantos guiños cinéfilos condimentan la alocada puesta en escena (atención a Medusa, la presentadora de películas de terror en la televisión, una clara alegoría de la mítica Elvira). Quizá la película sea una metáfora sobre la telebasura, quizá no, pero lo cierto es que no desaprovecha ni un minuto. Muy entretenida y con unos efectos especiales muy bien logrados.

CARNOSAUR (1993) - Aquí lo tenemos, damas y caballeros, en todo su esplendor: el mockbuster definitivo. Clasicazo de la serie B producido por Roger Corman, que apareció exactamente el mismo año que Jurassic Park (1993) para subirse al carro de la dinomanía y "robarle" algunos centavos a la mega producción de Spielberg. Cine cutre del mejor, con el nivel de ridiculez al máximo: no hay un solo personaje que se pueda tomar en serio, el guión es una chorrada en toda regla, los diálogos son absurdamente risibles, la iluminación de los escenarios es escasa (quizá para ocultar la falta de recursos), los efectos especiales de juguetearía, aunque, todo hay que decirlo, el muñeco-dinosaurio no está tan mal hecho como cabría esperar. En otras palabras: todo un banquete. Imperdible.

MANHATTAN BABY (1982) - Otro botón de muestra del horror sobrenatural ochentero de Lucio Fulci. Una antigua maldición egipcia y la isla de Manhattan se dan la mano para traernos un festival de alucinaciones pesadillescas, algunas mejor logradas que otras, niños poseídos y fenómenos paranormales al mejor estilo Poltergeist. Como suele ocurrir con estas producciones italianas, el guión tiene altibajos, aunque en esta ocasión logra mantener cierta regularidad. Efectos especiales competentes y una dirección correcta logran mantener la película a flote de forma relativamente indemne. No es disfrutablemente disparatada como Aquella Casa Junto al Cementerio, pero vale la pena verla.

BASKET CASE (1982) - Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Sobre todo porque, si son desunidos, se desatará el infierno. Mítica joya de serie B que ahonda en la enfermiza relación entre un hombre y su "hermano" y su implacable búsqueda de venganza, y lleva el género de gemelo bueno - gemelo malvado a otro nivel. Belial (el hermano malvado que vive en la canasta) pone los pelos de punta (en especial sus espantosos gritos) y la película no escatima en sangre. Algunos efectos no han envejecido del todo bien, pero eso no hace más que agregarle otro condimento especial a este tour de force de deformidad y violencia. Muy interesante.

STREET TRASH (1987) - Joya indiscutible de la serie B, que llevó al cine trash a otro nivel y no solo por su título. Gamberrada de tomo y lomo con guion virtualmente inexistente, pero rebosante de basura, suciedad, marginalidad, derretimientos y explosiones corporales. Casi que la fetidez se puede sentir a través de la pantalla, tanto como su falta de pretensiones y su clara inclinación desfachatada. Extraña, repelente, perturbadora, tediosa por momentos, bizarra, asquerosa y muy recomendable.

YOUNG BRAVES OF GAMERA (2006) - Gamera, la tortuga gigante, kaiju que Daiei creó para competir con el Godzilla de Toho, ha tenido un sinfín de aventuras desde los años sesenta. Sus mejores películas, son, sin dudas (al menos para mí) la trilogía que salió a mediados de los noventa (Gamera: el guardián del Universo [1995], Gamera 2: el ataque de Legion [1996], Gamera 3: el despertar de Iris [1999]). Esta entrega de 2006 que nos convoca hoy, no es lo mejor que se ha hecho sobre este simpático kaiju volador, pero de todos modos cumple medianamente las expectativas en cuanto a entretenimiento. Los efectos especiales son irregulares, pero como siempre, el monstruo en sí está muy bien logrado. La película tiene un enfoque más infantil que sus predecesoras (el protagonista es un niño) y hay toques de humor casi caricaturescos que no terminan de encajar del todo. De todas maneras, no faltan las consabidas batallas épicas entre Gamera y el kaiju malvado de turno (esta vez un lagarto llamado Zedus) y la inevitable destrucción de unos cuantos edificios. Interesante aunque no especialmente memorable.

BRAINSTORM (1983) - Curioso y virtualmente desconocido thriller de ciencia ficción protagonizado por un joven Christopher Walken. De tranco lento, exige bastante paciencia del espectador, aunque repunta hacia el final. Efectos especiales esmerados aunque modestos, correcto trabajo de cámara. El guión hubiera requerido más trabajo y pulido. Dentro de todo, interesante, como mera curiosidad.

TERROR TRAIN (1980) - La magnífica Jamie Lee Curtis protagoniza este slasher adolescente que es como Prom Night (1980) arriba de un tren. La venganza de un alumno marginado se convertirá en un sangriento juego del gato y el ratón, donde las víctimas irán cayendo una a una al mejor estilo Diez Negritos. Correcta, bien dirigida, logra mantener el interés y la intriga durante todo el metraje, aunque el final resulte un poco rebuscado. Como curiosidad, mencionar la participación especial nada menos que del mago David Copperfield. Recomendable

SPECTRES (1987) - Regresamos al terror italiano, esta vez de la mano del director Marcello Avalone, que nos trae esta historia sobrenatural plagada de espíritus malignos. A la altura de Manhattan Baby en cuanto a sustos y puesta en escena. La actuación del gran Donald Pleasence la salva de la mediocridad. Pide paciencia al espectador pero se puede disfrutar.

GRAVE SECRETS (1989) - Interesante historia de fantasmas vengativos, pasados tormentosos y secretos enterrados. Modesta en cuanto a efectos y puesta en escena, pero competente en mantener la tensión y la intriga; demuestra que no se necesitan grandes recursos para contar una historia aterradora. Puede volverse algo lenta en algunos puntos, pero la espera vale la pena. Bien dirigida y dignamente actuada.

THE GRUDGE 3 (2009) - Floja tercera entrega de la saga americanizada de The Grudge de Takashi Shimizu. Sin duda la peor de las tres. Personajes poco interesantes, sustos pobres, dirección plana, casi de telefilm, efectos poco llamativos, guión poco trabajado, supone un bajón muy importante en el género y es la evidencia de que una franquicia no se puede exprimir más allá de sus posibilidades. Parece la típica película mediocre destinada a acumular polvo en la estantería del videoclub, aunque dentro de todo, no es un absoluto desastre. Regular para abajo.

PRIMAL RAGE (1988) - Coproducción italoamericana sobre experimentos aberrantes y contagios mortales en una universidad. La película discurre con cierto interés aunque tarda un poco en entrar en el juego. El guión, escrito por Umberto Lenzi, es un poco disperso (cosa que suele ocurrir en este tipo de producciones) y el interés se pierde por momentos. Los efectos de maquillaje ponen en evidencia la escasez de presupuesto. Dentro de todo es una entretenida curiosidad.

THE QUIET EARTH (1985) - Realización neozelandesa que recuerda bastante a El Último Hombre Sobre La Tierra (1964), pero sin vampiros, ni zombis, ni nada parecido. El misterio se diluye en una trama lenta y poco clara que mantiene el interés esporádicamente. No es una maravilla y se nota que bebe de muchas realizaciones anteriores (y mejores), pero dentro de todo no es un desastre. Se deja ver.

LA CASA SPERDUTA NEL PARCO (1980) - El mítico y polémico Ruggero Deodato nos trae otra pieza de horror brutal protagonizada por David Hess, quien encarna casi el mismo papel de sádico asesino y violador que interpretara en la ópera prima de Wes Craven, La Última Casa a la Izquierda (1972).  Hasta los títulos se parecen bastante y es obvio de donde obtuvieron los guionistas su inspiración. La película discurre con algo de lentitud al principio, para terminar en un clímax tan sangriento como increíble; de todas maneras no deja de ser incómoda, perturbadora y enervante, como todas las obras de Deodato. No apta para espectadores sensibles.

LA CASA DELL'ORCO (1988) - El gran Lamberto Bava nos trae esta historia de Escritora-de-éxito-que-se-muda-a-castillo-embrujado-para-escribir-su-nueva-novela que discurre con cierto interés durante casi todo el metraje. Por momentos recuerda bastante al cuento El Intruso, de H. P. Lovecraft (que a su vez sirvió de inspiración para Castle Freak de Stuart Gordon), ya que un habitante tan indeseable como malvado habita también el castillo. La ambientación está muy bien lograda, el castillo es magnífico y estremecedor.  Dirección solvente, pero un guión que se tambalea a veces. Interesante.

DEADLY DREAMS (1988) - Pequeña producción independiente donde el miedo hace que la frontera entre lo real y lo que es producto de la imaginación se desdibuje. El protagonista, atormentado por traumas de su niñez y pesadillas, se ve envuelto en una trama espeluznante que lo llevará al borde de la locura. Lejos de ser una obra maestra, es una historia llamativa que merece la pena.

MURDER BY PHONE (BELLS) (1981) - Interesante producción canadiense, en la que el teléfono se convertirá en un arma mortal y no estamos hablando precisamente de la era de los smartphones. Intriga y suspenso más que horror explícito, efectos especiales estrambóticos, música estremecedora. La sorpresa final se ve venir, pero la película logra que nos mantengamos al borde del asiento durante casi todo el metraje. Recomendable.

CHOPPING MALL (1986) - Descacharrante tontería producida por Roger Corman y dirigida por Jim Wynorski que haría que Terminator se muriera de envidia. El asunto de los robots asesinos que se vuelven contra los humanos siempre ha dado mucho juego en el cine de horror y esta no es la excepción. Pese a lo sencillo de su premisa (a fin de cuentas no es más que el típico slasher adolescente, solo que con robots en lugar de asesino enmascarado), logra entretener dentro de lo razonable. Los robotitos locos están muy bien logrados para ser una producción de bajo presupuesto. Lo que tiene de cutre lo tiene de encantadora.

BODY BAGS (1993) - Divertido telefilm de tres episodios dirigidos nada menos que por los maestros John Carpenter y Tobe Hooper. Tres historias diferentes y de distinta calidad, pero muy entretenidas, presentadas por un descacharrante John Carpenter en el papel de anfitrión cadavérico al mejor estilo Cuentos de la Cripta. Rebosante de humor negro y desparpajo, cuenta con un reparto de lujo (Stacey Keach, Mark Hamill) y unos cuantos cameos de famosos del mundillo del terror (Wes Craven, entre ellos). Es una lástima que no se hayan hecho más capítulos, porque se nota que todos los involucrados se la pasaron en grande. Muy recomendable.

MS .45 (1981) - El mítico y controvertido Abel Ferrara nos trae este brutal thriller de venganza femenina ambientado en una ciudad de Nueva York decadente, depravada y violenta. La hermosa Zoë, tras ser brutalmente ultrajada, se convierte en un silencioso ángel vengador que sale a repartir justicia a tiro limpio con su .45, eliminando a proxenetas, violadores y acosadores callejeros sin miramiento alguno. Película imperfecta pero fuerte, no apta para espectadores sensibles. No dejará indiferente a nadie.

HOSPITAL MASSACRE (1981) - Interesante, que no brillante, slasher ambientado en un hospital. La hermosa protagonista se verá acosada por un brutal psicópata que hará lo imposible para que jamás abandone el nosocomio. El guión logra mantener el interés durante casi todo el metraje, aunque hay alguna que otra escena de relleno que no sirve más que para alargar el filme, que quizá hubiese quedado mejor como corto de media hora. De todas maneras, se llega a disfrutar.

THE BRAIN (1988) - Divertido ejemplar de serie B que logra ser tan absurdo como aterrador. La calidad de los efectos especiales fluctúa, pero el cerebro extraterrestre malvado tiene una cara que da mucha grima, casi tanta como Belial en Basket Case. Lo mejor de todo, sin dudas, es la advertencia que aparece al final, diciéndonos que jugar con sodio puro puede ser muy peligroso. Recomendable.

THE BURNING (1981) - Slasher ochentero modélico, heredero directo de Viernes 13 (a veces parece casi un plagio descarado) que cumple al pie de la letra con todos los clichés del género: jóvenes excitados rebosantes de hormonas en un campamento de verano, cabañas, lago, canoas, y un brutal asesino monstruoso sediento de venganza que los irá cazando uno a uno. La película no es tan sangrienta como cabría esperar, pero tiene un par de muertes interesantes (atención a la masacre múltiple en la canoa) y personajes lo suficientemente odiosos como para que deseemos que el asesino los elimine de una vez. Divertida.

GROTESQUE (1988) - Curioso y extravagante home invasion protagonizado por nada menos que la genial Linda Blair. Cabaña en el bosque, familia amorosa y una pandilla de violentos punks que deciden hacerle una visita (atención al líder de la pandilla, el "actor" más exagerado de la historia del cine). El film es como una caja de sorpresas sin fin; cuando parece que va a caer en lo obvio, termina sacando un nuevo truco de la galera. El final es absolutamente desquiciado y sin dudas, dará que hablar. Imperdible.

THE TOOLBOX MURDERS (1978) - Extraña película de explotación setentista que empieza con cierto interés para luego irse diluyendo y perdiéndose en su propia trama. Lo que empieza como un slasher con potencial se termina convirtiendo en un desvarío soporífero que  ni siquiera sabe cumplir con la premisa de su título. Para colmo, la película trata de justificar su propia incompetencia queriendo hacernos creer que todo se basa en una "historia real". Todo demasiado incongruente y poco interesante. Hubo una remake en 2004 dirigida por Tobe Hooper que, increíblemente, es más llamativa que la original. Válida únicamente como mera curiosidad.

PUPPET MASTER 4: THE DEMON (1993) - Desopilante cuarta entrega de la mítica saga Puppet Master. En esta ocasión los muñecos "colaboran" con los seres humanos para combatir a un enemigo en común: un brutal demonio del Inframundo. Es una de las películas más "excéntricas" de la serie (si cabe), pero no por eso deja de ser entretenida, sobre todo al estar aderezada con una buena dosis de humor negro y autoconsciente. Como siempre, la animación de las marionetas está muy bien lograda y es un placer ver efectos tan bien realizados. Disfrutable.

FINAL EXAM (1981) - Interesante slasher ochentero ambientado en una universidad donde un puñado de estudiantes harán las veces de carne de cañón para un despiadado y misterioso asesino en serie que en esta ocasión no utiliza máscara, siendo las sombras de la noche las que ocultan su rostro. La película discurre con cierto interés, aunque durante gran parte del film parece no ocurrir nada, cumpliendo, eso sí, todos los estándares del género al pie de la letra, aunque al final quedan unas cuántas preguntas sin respuesta y puede dejar sabor a poco. Hay algún error técnico (el boom mic se deja ver en alguna escena, cosa bastante común en las películas de bajo presupuesto de los 80s), pero en general la dirección es competente. Está varios escalones más abajo que Viernes 13 o Halloween, pero se deja ver. Pasable.

CREEPOZOIDES (1987) - Hilarante producto de serie B ochentera, mezcla de Alien y La Cosa, dirigido por el maestro David DeCoteau, que no pierde el tiempo con pretensiones ni trata de demostrar ser algo que no es. Actuaciones paupérrimas, efectos especiales a veces correctos (el monstruo principal está bien logrado) otras veces graciosamente cutres (atención a la rata mutante de peluche), escasez de recursos y un guión risible y ridículo (los diálogos con jerga científica usada de la forma más descarada) harán las delicias de los fans del género. Recomendable para poner el cerebro en OFF y echarse unas buenas risas.

HOUSE OF THE DEAD (2003) - El inefable y controvertido Uwe Boll, director alemán conocido por sus pésimas adaptaciones cinematográficas de videojuegos (y por retar a peleas de boxeo a sus críticos), nos trajo en 2003 esta "joya" basada en el popular arcade matazombis de Sega. Lo de basada es un decir, porque, como suele ocurrir con las producciones de Boll, la película tiene poco y nada que ver con el material original. Nefasta dirección videoclipera, peor edición, guión insostenible y estúpido y actuaciones hilarantemente malas son los principales ingredientes de esta descerebrada correría de serie Z que consagró a Boll como uno de los peores directores de la era moderna... y por ende, como un director de culto.  La pregunta que se impone es: ¿llega a la categoría de «Es Tan Mala Que Es Buena»? La respuesta es sí y no. Es mala por donde se la mire, sin dudas, pero no aburre ni un segundo, con lo que podríamos decir que alcanza tan ansiada categoría. Por otro lado, detrás de todo lo cutre y barata que es, hay una idea que, en manos de otro director (y de otro guionista y de otro editor), podría haber sido una gran película de zombis, pero que se queda en una soberana tontería que para algunos espectadores puede resultar hasta insultante. Como sea, el caso es que se trata de un engendro dentro del horror moderno, y, en especial, dentro de la filmografía de Boll, que vale la pena ver y que no dejará indiferente a nadie.

EVIL ED (1995) -  Divertida travesura Sueca que intenta homenajear a clásicos del gore como Evil Dead (de ahí un título tan parecido), Brain Dead, The Shining, etc. El guión es algo torpe, pero las actuaciones, (en especial la del protagonista, totalmente pasada de rosca), y los efectos gore hacen que la película sea muy llevadera. Absurda, grotesca y retorcida, aunque irregular, no está a la altura de comedias de terror como las ya mencionadas Evil Dead o Brain Dead, pero es un esfuerzo muy loable del escandinavo Anders Jacobsson Recomendable.

MIDNIGHT (1982) - John A. Russo (co guionista y gran colaborador de George A. Romero), nos trajo en 1982 esta cinta de serie B, basada en su propia novela, que parece una mezcla de La Masacre de Texas y La Última Casa a la Izquierda con toques satánicos. La película va de lo escabroso a lo aburrido y de vuelta a lo escabroso en una narración irregular y algo torpe gracias a una dirección tosca y un guión que pierde fuelle por momentos, presentando a toda una gama de personajes tan variopintos como estrafalarios. La escasez tanto de presupuesto como de recursos técnicos es evidente. La banda sonora, compuesta por una única canción se vuelve repetitiva en poco tiempo y puede llegar a hacer perder la paciencia al espectador.  Lo mejor, sin dudas, el final y algunos efectos especiales sangrientos del maestro Tom Savini. Ofrece todo lo que uno puede esperar de una película de explotación de bajísimo presupuesto de principios de los ochenta. Medianamente pasable.

CELLAR DWELLER (1988) - Curiosa película que empieza con sumo interés, pero que lamentablemente se va desinflando a medida que avanza. Su corta duración hace que todo se resuelva de manera demasiado apresurada y torpe y termina dejando sabor a poco. Más cerca del capítulo de una serie como Cuentos de la Cripta que de un largometraje. Lo mejor sin duda, el gran Jeffrey Combs y los dibujos que se ven durante toda la película. No es un desastre pero es una idea con mucho potencial no del todo aprovechado, que daba para mucho más.

NEON MANIACS (1986) - Extraño film de serie B que tiene un montón de ideas interesantes pero que, lamentablemente, no llega a desarrollar ninguna. Al final quedan tantas preguntas sin respuesta que la película pierde el poco sentido que podría haber tenido. Todo se reduce a un slasher al uso, solo que en lugar de un solo asesino, tenemos nada menos que doce, cada cual más extraño.  La pandilla de mutantes que acecha adolescentes parece salida de una línea de juguetes de poco éxito de la época y al guion le pasa lo mismo que al de Escuadrón Suicida: mete un montón de personajes en la historia y luego no sabe qué hacer con ellos. Final demasiado abrupto, da la sensación de que es una película a medio hacer. De todas maneras no es aburrida, es muy colorida, MUY ochentosa (esos peinados, esa ropa, esos adolescentes de casi 30, esa música) y la dirección es correcta. Ideal para no pensar demasiado, dejarse llevar y no hacer preguntas.

NIGHT OF THE COMET (1984) - Pequeña joya deliciosamente ochentera, que se disfruta de principio a fin, sobre todo gracias a sus encantadoras protagonistas. Sin caer en excesos (no hay litros y litros de sangre, tripas ni monstruos horrendos), logra mantener el interés aunque se haga algo lenta en algunas partes. Modesta pero interesante, tal vez el guion daba para más, pero, como mencioné al principio, las protagonistas, pura simpatía y encanto, hacen que la película sea realmente disfrutable. Hay suspenso, tensión, intriga, drama, humor... todo mezclado en un cóctel muy sabroso sazonado con música de la época. Imperdible.

PROTEUS (1995) - Curiosa mezcla de La Cosa y Alien que va de menos a más. Durante la primera mitad del filme el ritmo es algo lento, pero luego acelera, quizá demasiado, para terminar en un final totalmente trepidante. La escasez de recursos que se nota desde el primer minuto, queda bastante disimulada en el último cuarto de hora; está claro que se guardaron lo mejor para el final. Tal vez el error más grave de la película sea que no logra crear ningún personaje medianamente agradable. El elenco protagonista va de lo insípido a lo detestable y es imposible generar empatía con ninguno de ellos, por no mencionar que el guion no brilla precisamente por su originalidad. Pese a todo, logra mantener el interés, aunque de forma irregular. Pasable.

BAD TASTE (1987) - Divertida gamberrada de Peter Jackson, ópera prima hecha con más ganas que dinero, que, obviamente no está a la altura de la fantástica Braindead (1992), pero aún así cumple con creces su cometido: entretener al personal con una historia totalmente absurda, ridícula, estrambótica y caricaturesca. El escasísismo presupuesto es más que evidente, pero todo está resuelto de manera muy competente (en líneas generales), dejando claro que cuando se pone amor y dedicación en lo que se hace, las limitaciones económicas no son un gran impedimento. Film de culto imprescindible para los amantes del género. Una auténtica obra de arte.

lunes, 17 de diciembre de 2018

Reseñas de domingo

¡Hola, amiguitos! Desde junio de este año he estado publicando en Facebook pequeñas reseñas cinematográficas de películas de terror poco conocidas de las décadas de los 70, 80 y 90 (aunque también he escrito sobre películas más actuales). Las he publicado religiosamente cada domingo, bajo el hashtag #ReseñasDeDomingo. Esta entrada no es más que una recopilación de esas críticas escritas en un párrafo o dos. No hay orden determinado, excepto el cronológico correspondiente a la publicación de cada crítica (de la más antigua a la más reciente). Aunque no han despertado mucho interés en la red social (apenas han cosechado unos pocos "Me gusta"), ha sido divertido escribirlas, sobre todo por el hecho de ser sobre películas "extrañas", olvidadas, enterradas durante décadas y que muy poca gente conoce. Siempre dentro del género de horror o suspenso, el repertorio es muy variado: hay explotación setentista, giallo italiano, serie B en su versión más cutre, reliquias ochenteras de la Troma, delirios noventeros... un menú tan variopinto como sabroso. Recomiendo especialmente echarle un vistazo a estas reliquias. De una forma u otra, realmente valen la pena.

HALLOWEEN III (1983) - Ayer volví a verla después de mucho, mucho tiempo. Cuando la vi por primera vez no me gustó nada, porque como a la mayoría de la gente, me molestó que no tuviera nada que ver con las andanzas de Michael Myers. No entendía cómo podían haberla titulado Halloween III, si es una historia absolutamente distinta. Pero con todo el revuelo que se está generando con la nueva secuela que se estrena este año, me acordé de esta extraña tercera parte y decidí darle otra oportunidad. Casi no recordaba nada (la vi por primera vez hace más de quince años), excepto que tenía que ver con máscaras de Halloween y un comercial con una canción tan pegadiza como molesta. Cuando terminé de verla, me di cuenta que no se merecía el destrato que tuvo en su momento. Hay que tomarla como una película absolutamente aislada de la saga, una historia distinta de terror fantástico. Y como tal, lo cierto es que funciona razonablemente bien. No estoy diciendo que sea una obra maestra, ni muchísimo menos, pero me parece que está mucho mejor lograda que varias secuelas de Michael Myers (sobre todo 4, 5 y 6). El problema de la confusión de los fanáticos que esperaban ver la tercera entrega de las aventuras del psicópata enmascarado y se terminaron encontraron con esta rareza, en la que Michael no aparece por ningún lado (excepto en un par de cameos de la primera en un televisor), es que originalmente la saga Halloween iba a ser una serie de películas independientes, todas ambientadas en esa fecha tan particular. La historia de Michael, el doctor Loomis y Laurie Strode iba a terminar en la primera entrega, pero debido al éxito que obtuvo, se decidió estirar la historia en varias secuelas, a la vez que se continuaba con el proyecto original de una película distinta cada vez. Por eso, esta Halloween toma el título de la primera y plantea un argumento y personajes totalmente distintos. El equipo involucrado en la realización es el mismo, pero esta vez guion y dirección corren por cuenta de Tommy Lee Wallace (quien en 1990 dirigiera el mítico telefilm de IT) y la producción de John Carpentener (que también hizo la música) y Debra Hill. La película cuenta una historia interesante (con tropezones, eso sí), tiene efectos especiales muy bien logrados (para la época, por supuesto) y es entretenida, siempre y cuando uno logre abstraerse y sumergirse en la historia sin esperar a cada segundo que Michael Myers aparezca blandiendo su cuchillo. En resumen: es un film recomendable que mereció mejor suerte y mejor trato y que vale la pena rescatar del olvido.


THE STUFF (1985) - Desopilante mezcla de The Blob y La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos. Escrita y dirigida por el maestro del terror cutre Larry Cohen (It's alive!, 1974), ofrece un divertimento ochentero sin demasiadas pretensiones, aunque con una evidente crítica al consumismo y, en menor medida, el estilo de vida americano. La película funciona si uno no se la toma demasiado en serio (ni siquiera los actores parecen hacerlo) y pasa por alto sus múltiples saltos y agujeros argumentales. Un guion y una puesta en escena más pulidos hubieran dado mejores resultados. Se deja ver.


RETURN OF THE ALIENS: THE DEADLY SPAWN (1983) - Competente y bastante entretenida cinta de invasión alienígena. La premisa fue vista una y mil veces antes (extraterrestre llega a la tierra en un meteorito y comienza a devorar todo lo que se cruce a su paso), y es tan sencilla como efectiva. La puesta en escena, el monstruo lleno de dientes y unos efectos especiales y de maquillaje en general muy convincentes, la salvan del tedio. Por supuesto, no falta alguna que otra gota de humor negro. Recomendable.


DARK NIGHT OF THE SCARECROW (1981) - Pequeño y olvidado telefilm de venganza rural al que vale la pena echarle un vistazo. De hervor lento y muertes "descafeinadas", se apoya más que nada en el suspenso. Guarda cierta moraleja sobre el odio al diferente o al "raro". Dirigida por Frank De Felitta, autor del afamado libro de posesión demoníaca El Ente (del cual también hay una película). Interesante.


CHILLER (1985) - El maestro Wes Craven, luego de su magnífica Pesadilla en la Calle Elm, nos trajo, en 1985, este curioso telefilm sobre el regreso a la vida después de la muerte, o mejor dicho, el regreso a la vida después de una larga hibernación criogénica y del sutil y a la vez brutal cambio en la personalidad del paciente. No es exactamente aterradora, lejos están los despliegues de violencia extrema y litros de sangre a los que Craven nos tenía acostumbrados, pero es un telefilm bastante sólido de suspenso sobrenatural que se salva más que nada por las actuaciones y un guion contundente, sin demasiados agujeros; aunque, eso sí, hay momentos en los que pone a prueba la paciencia del espectador. Interesante.


DEMONIC TOYS (1992) - La factoría Full Moon Entertainment (con el mítico Charles Band a la cabeza) pareció imitarse a sí misma con Deminic Toys, película poco conocida sobre muñecos diabólicos, que se antoja como una copia de segunda mano de la maravillosa El Amo de las Marionetas. En este caso los muñecos son poseídos por una entidad maligna que quiere apoderarse del bebé aún por nacer de una mujer policía, que queda atrapada junto con otros personajes variopintos dentro de un depósito. Los efectos especiales son relativamente convincentes y algunos de los muñecos logran verse bastante aterradores (convengamos que ponerle dientes afilados a cualquier cosa la vuelve espeluznante de inmediato) pero la película dista mucho de ser una obra maestra, incluso para los estándares de Full Moon. Se ve con cierto interés, pasando por alto actuaciones exageradas y unos cuantos disparates de un guión que se antoja a veces demasiado rebuscado (guión escrito por David S. Goyer, autor de las películas de Blade). Dentro de todo, como mera curiosidad, vale la pena echarle un vistazo.


NIGHT VISITOR (1971) - ¡Vengan todos! ¡Max Von Sydow está corriendo por la calle en calzoncillos! Inteligente y un poco disparatado thriller de venganza, de atmósfera inhóspita y helada y personajes aún mas inhóspitos. La frialdad y la codicia se dan la mano para llevar a los personajes en un retorcido viaje de pesadilla creada por ellos mismos, donde nadie se libera de pagar sus pecados. Gran trabajo del húngaro Laslo Benedek y muy buenas actuaciones tanto de Von Sydow como del resto del reparto. Recomendable.


FREAKSHOW (1995) - Curiosa película noventosa de episodios, que sigue la línea de Creepshow, Cuentos de la Oscuridad, etc. Como ocurre tantas veces con esto tipo de filmes, la calidad de los "cuentos" varía bastante, aunque en este caso existe un extraño crescendo. Los efectos especiales también varían de lo realmente cutre a lo medianamente pasable, y nunca llegan a ser ningún prodigio (esos muñecos son TAN muñecos, jamás llegan a parecer reales), lo cual es de lamentar porque juegan un papel fundamental a lo largo de toda la película. Se nota el presupuesto limitado, pero con todo, el resultado final es bastante digno. Interesante.


CASTLE FREAK (1995) - La dupla Sutart Gordon - Jeffrey Combs, que ya nos deleitara en la magnífica Reanimator, nos trae esta adaptación libre (muy libre) de un cuento de H. P. Lovecraft llamado El Intruso, en el que un ser monstruoso acecha al nuevo heredero de un castillo italiano en decadencia. La atmósfera en general está muy bien conseguida, la espantosa criatura se ve muy real, gracias a unos efectos de maquillaje muy bien logrados, y aunque la película pierde fuelle por momentos, es un pequeño clásico que vale la pena mirar. El final es de antología.


DEAD MINE (2012) - Terror indonesio de vuelo bajo, con poco condimento, apenas lo suficientemente entretenida como para no apagar o cambiar de canal. El guion desaprovecha una historia interesante que podría haber dado para mucho más, y prefiere ir por los caminos más conocidos y seguros. No suma que el final sea totalmente abrupto, porque da la sensación de que sus realizadores se hartaron de la película y decidieron terminarla antes de aburrirse más (o antes de aburrirnos más a nosotros). Lo mejor: los efectos de maquillaje y la ambientación. En definitiva: pasable por los pelos.


PUPPET MASTER II (1990) - Interesante secuela de El Amo de las Marionetas, la franquicia más jugosa y divertida de Full Moon. Aquí volvemos a encontrarnos con nuestros viejos y queridos muñecos vivientes, que ya hicieran las delicias de grandes y chicos en la primera entrega. También contamos con la aparición de nuevas marionetas (en especial el soldado lanza llamas), que harán la historia mucho más interesante. No tiene la tensión y el ritmo de su predecesora y por momentos se siente algo lenta, pero el final compensa con creces las carencias del guion. Huelga decir que los muñecos (en especial sus movimientos) están muy bien logrados y son, por lejos, lo mejor de la película. Ningún fanático de la saga puede perderse esta secuela.


SATAN'S BLADE (1984) - Pobrísima realización ochentera. Presupuesto muy limitado (lo cual, en sí mismo, no es ningún pecado), un guion poco trabajado, dirección amateur, montaje torpe, iluminación deficiente, efectos inexistentes (atención a los disparos y las puñaladas) y pésimas actuaciones componen este soporífero batiburrillo slasher, que pretende mezclar elementos de Halloween y Viernes 13 en una mediocre historia de posesión sobrenatural. Se supone que se realizó en 1984, pero por su calidad parece haber sido rodada diez años antes. Tiene algunos momentos muy puntuales de relativo interés (la escena de la pesadilla es, por lejos, lo más destacable), pero todo se queda en un quiero y no puedo. De todas maneras, el peor pecado que comete es, como dije, ser brutalmente aburrida. Ni siquiera llega a la categoría de Es Tan Mala Que Es Buena. Es simplemente MALA.


SLIME CITY (1988) -  Disparatada producción de serie B que recuerda a las peores-mejores realizaciones del gore italiano, en especial a las de Fulci. Argumento con potencial, pero mal aprovechado, un guion tosco, diálogos chuscos, dirección amateur y unos efectos gore deliciosamente risibles, que, aunque no del todo logrados, sí están hechos con mucho esmero. Bastante disfrutable en líneas generales, si uno le tiene paciencia. De tranco lento, el final es sin duda lo mejor, y hasta recuerda a la orgía sangrienta de Evil Dead. (Spoiler: atención a esas tripas hechas de salchichas).


THE BORROWER (1991)  -  Ciencia ficción y terror con toques de comedia absurda, en la que un alien es condenado por sus crímenes a pasar el resto de su vida en nuestro planeta (no puede haber condena peor). La película va en un crescendo y aunque al principio se muestra discreta, luego se convierte en un divertido festín grotesco de sangre, baba y decapitaciones varias. Efectos bastante logrados, aunque la lastra una dirección un poco descuidada (hay por lo menos tres escenas en las que se ve el "boom mic" colgando en la parte superior de la pantalla). Lo mejor: la bella protagonista, Rae Dawn Chong (conocida por ser la chica que ayuda a John Matrix en Commando). Entretenida.


UNDERWORLD (1985) - Ignoto film que mezcla elementos noir con terror dramático y ciencia ficción (me atrevería a decir que hay algunas gotas de Philip K. Dick). El mítico Clive Barker nos trajo, en 1985, y bajo la dirección de George Pavlou, esta historia de freaks monstruosos subterráneos rechazados por la sociedad, que parece una suerte de ensayo de su magnífica Nightbreed (1990). Lamentablemente esta producción se queda a medio camino de todo: efectos de maquillaje que sorprenden por lo poco logrados (la falta de presupuesto es evidente), un guion que no saca el suficiente jugo a las escenas y una extravagante y amanerada dirección de videoclip. De todas maneras logra ser una curiosidad medianamente interesante, que realmente daba para mucho más. Aprueba con lo justo.


ATOMIC DOG (1998) - Curioso telefilm de perro mutante radiactivo que hará las delicias de grandes y chicos. Al ser una película para la televisión, el nivel de sangre, violencia y acción está bastante rebajado, con lo que el guion de Miguel Tejada-Flores queda un tanto desaprovechado, pero aún así la dirección de Brian Trenchard-Smith le da cierto toque de interés, gracias sobre todo, a la cámara subjetiva desde el punto de vista del perro. Cabe señalar que los animales están muy bien amaestrados y hacen sus trucos con gran soltura. Lástima que no puede decirse lo mismo de algunos de los actores humanos. Pasable.


SOMETIMES THEY COME BACK... FOR MORE (1998) - Discretísima tercera entrega de la saga "A veces vuelven", que no tiene absolutamente nada que ver con la original basada en el cuento de Stephen King. Modesta en todos los sentidos y con un guion algo confuso puede poner a prueba la paciencia del espectador. Por no mencionar que todo el tiempo parece un mal remedo de la magnífica The Thing, de John Carpenter. Final anticlimático, suspenso no muy bien llevado y ningún personaje agradable o interesante, son las principales características de este pobre film. Dentro de todo, no es un absoluto desastre. Las hay peores. Simplemente mediocre.


SETTE NOTE IN NERO (1977) - Giallo en estado puro. De lo mejor que ha dirigido Fulci. Película tan enredada como atrapante, un cuento macabro con tintes sobrenaturales para ver prestando mucha atención y no perderse detalle. Por supuesto hay cosas sujetas con palillos y escenas que no vienen a cuento de nada, pero no es nada fuera de lo habitual en este género. Por lo menos la coherencia interna se mantiene bastante bien durante todo el metraje, que se disfruta de principio a fin. Recomendable


ZEDER (1983) - Continuando con el giallo de tintes sobrenaturales, esta interesante pieza del director Pupi Avati sobre un culto secreto que intenta revivir a los muertos, mantiene al espectador enganchado sin demasiadas dificultades. El misterio se profundiza más allá de la razón conforme avanza la cinta y la intriga se mantiene a buen ritmo. Por supuesto no es un film perfecto (lejos está de eso) pero en general es un trabajo muy competente y con un final impactante. Entretenida.


THE DEAD PIT (1989) - El reputado director Brett Leonard (Virtuosity, Hideaway), debutó en 1989 con este curioso film que parece una mezcla de La Noche de los Muertos Vivos, Reanimator y Pesadilla en Elm Street ambientado en un manicomio. Experimentos aberrantes con pacientes, zombis, un científico loco endemoniado y una protagonista amnésica son los principales ingredientes que componen este tour de force ochentero con aire a serie B. Se disfruta en líneas generales, aunque la resolución del conflicto (SPOILER ALERT: ¿el agua bendita sirve para matar zombis?) y el final no son de lo mejor. Con todo, entretiene sin pedir mucho a cambio.


THE FIRST POWER (1990) - Correcto (en líneas generales) thriller policial demoníaco donde un jovencísimo Lou Diamond Phillips, con la ayuda de una vidente (Tracy Griffith), debe dar caza a un brutal asesino en serie que volvió de la muerte gracias a un pacto con el Diablo. Lejos de ser un festival gore explícito, la película prefiere inclinarse por las alucinaciones, los poderes sobrenaturales y el misterio con una discreta puesta en escena. No faltan, por supuesto, los toques absurdos y alguna que otra gota de humor negro. En definitiva, no es nada del otro mundo y El Exorcista no tiene nada que envidiarle, pero es una película entretenida que se ve sin problemas. Pasable.


STOP OVER IN HELL (2016) - El español Víctor Matellano nos trae esta especie de versión western de La Última Casa a la Izquierda, que no es más que un festival de violencia sádica y gratuita sin demasiado sentido ni interés. La historia podría haber dado para mucho más, pero el guion prefiere concentrarse en los despliegues de violencia y las imágenes truculentas en lugar de desarrollar un poco más a los personajes y darles algo interesante que hacer aparte de ser carne de cañón de la brutal pandilla de maleantes. Para colmo, el director abusa de la cámara lenta en un torpe intento de subrayar lo evidente y, tal vez, para estirar un poco más el escaso metraje. Lo mejor: los bellos paisajes y la música de Nat Simons. Pasable pero por muy, muy poco.


LITTLE DEVILS: THE BIRTH (1993) - Tontería de tomo y lomo sin pies ni cabeza que es como una versión siniestra y con pocas neuronas (y poco presupuesto) de Gremlins. Las cosas suceden sin que se explique demasiado por qué. Ideal para ver con el cerebro en OFF. La comedia no llega a ser graciosa, es simplemente absurda y lo cierto es que mucho miedo no da. Eso sí, los monstruitos demoníacos están bastante bien logrados (dentro de lo que cabe). Se deja ver si uno va con las expectativas muy, muy bajas.


MOUNTAINTOP MOTEL MASSACRE (1983) - Extraña producción ochentera en la que una anciana, sin demasiada razón, comienza a masacrar a los huéspedes del motel de montaña que regentea armada con una hoz. La película es una colección de personajes estrafalarios pero ninguno de ellos logra despertar demasiado interés, por no mencionar que el guion es demasiado elemental y desaprovecha una idea que, tal vez dotada de un poco de humor negro, hubiera dado para más. Por si fuera poco, las muertes no son nada del otro mundo y ponen en evidencia el bajo presupuesto. De hervor lento, al comienzo no termina de enganchar y al final deja una sensación de indiferencia. Conclusión: apenas araña el aceptable.


FOREVER EVIL (1987) - Descacharrante ensalada de terror sobrenatural que toma "prestadas" ideas y hasta escenas de muchas otras películas. Empieza como una mala (y muy estúpida) imitación de Evil Dead, para luego agregar algunas gotas de Night of the Living Dead y desembocar en una historia de misterio cuasi detectivesca con reminiscencias lovecraftianas, que se va volviendo cada vez más ridícula conforme avanza la cinta. Zombis, demonios, brujos, deidades cósmicas malignas, todo en la misma licuadora, que nos sirve este extraño y casi indigerible cóctel. No es una película buena ni muchísimo menos, pero resulta interesante como mera curiosidad. ¿Pasable? Apenas.


BLACK CHRISTMAS (2006) - Mediocre remake del clásico navideño de Bob Clark de 1974, cuyo aporte al género es prácticamente nulo. La película puntea todos y cada uno de los clichcés del cine de terror de la manera más burda y rutinaria, mientras las hermosas protagonistas van cayendo una a una cual fichas de dominó. Hay unas cuantas incongruencias y agujeros de guion, por no mencionar situaciones inverosímiles y sin el menor sentido, diálogos desesperantemente tontos y actuaciones que van de malas a malísimas. El nivel de gore y sangre es bastante más elevado que en la original, que prefería jugar con el suspenso y la sutileza en lugar de conformarse con mostrar ojos arrancados. Sin embargo, no puedo decir que resulte aburrida, aunque sí un poco cargante. Entretiene lo justo si uno la ve con las expectativas bajas. Mi consejo: quédense con la original y desechen este burdo refrito.


THE BONEYARD (1991) -  Interesante, aunque no del todo brillante, thriller sobrenatural de zombis en clave policial. Entretenida en su conjunto, al principio resulta un poco morosa, pero el tercer acto recompensa con creces la paciencia del espectador. El guion flaquea un poco a la hora de explicar las razones de todo lo que ocurre, pero no es un gran problema; después de todo, no es una película que exija una gran historia. Eso sí: es un interminable desfile de personajes extravagantes, todos ellos muy divertidos a su manera (especial atención merece la cínica administradora de la morgue). Los efectos especiales están muy bien logrados, sobre todo los aterradores títeres gigantes (atención al french poodle gigante) y no faltan algunas gotas de humor negro que lo hacen todo mucho más ameno. Entretenida.


BONUS TRACK:

THE HAUNTING OF MORELLA (1990) - Adaptación libre de "Morella", famoso cuento corto de Edgar Allan Poe sobre una malvada bruja que vuelve de la muerte. La película está producida por el mítico Roger Corman y eso se nota en cada detalle: puesta en escena, vestuarios, escenografías... Por supuesto no falta la consabida dosis de erotismo lésbico... Lo más logrado de todo, quizá, sea la ambientación y el vestuario de época. Por supuesto el film se toma muchas libertades narrativas, pero es comprensible considerando que se basa en un cuento tan breve (apenas tres páginas). Entretenido relato de horror gótico con el inconfundible sabor de los clásicos.

Muy bien, amiguitos, espero que esta entrada de críticas domingueras haya sido de su agrado. Una vez más, los invito a disfrutar de estos filmes si tienen la oportunidad. ¡Hasta la próxima!