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viernes, 11 de diciembre de 2020

Reseñas de domingo 3: Revelaciones

¡Hola, amiguitos! Aquí estamos de nuevo con la tercera y última entrega (ya no habrá más) de las famosas Reseñas de Domingo, publicadas cada domingo en Facebook a lo largo del año. En esta ocasión, son bastante menos que en las dos entregas anteriores (alrededor de una por mes, no una cada domingo), por lo que será una entrada más corta, pero dicen que a veces menos es más. Al igual que antes, no están en ningún orden en particular, excepto el cronológico en el que las fui publicando en Facebook. Como siempre, si no han visto estas joyas del séptimo arte, los invito a darles un vistazo. A su manera, cada una vale la pena.

Ha sido una experiencia maravillosa escribir estas pequeñas críticas; a veces un poco frustrante (encontrar las palabras correctas a la vez que se trata de mencionar los aspectos más destacados de una película puede ser todo un reto), pero siempre muy divertida. También quería decir gracias a todos los que alguna vez las leyeron, todas, una sola, o apenas la primera frase, o aunque sea se detuvieron unos segundos para leer el título de la película a reseñar y luego siguieron de largo.

Ahora, sin más preámbulos, comencemos:

FRITT VILT(COLD PRAY) (2006) – Slasher noruego ambientado en las nieves eternas de las montañas que cumple al pie de la letra todos los estándares del género: un grupo de jóvenes aislados en un hotel para esquiadores abandonado serán carne de cañón para un brutal asesino que los irá cazando uno a uno. La película básicamente es como Viernes 13 ambientado en la nieve nórdica. No hay grandes sorpresas en cuanto a guion, el metraje transcurre tal como uno esperaría en un slasher al uso (presentación de los personajes, del lugar, merodear en corredores oscuros, sustos falsos, asesinatos, enfrentamiento final), pero hay que decir que por una vez los personajes son, en líneas generales, bastante agradables. No hay ninguno que caiga mal o genere rechazo y haga que nos pongamos de parte del asesino. El plato está servido y se come mejor frío. O mejor, helado.

GHOSTLAND (2018) – Pascal Laugier (director de la polémica Mártires) nos trae este estrafalario cuento de terror que mezcla Los Extraños con La Masacre de Tejas y añade unos cuantos elementos de horror psicológico al mejor estilo El Silencio de los Corderos (salvando las distancias, claro) que la elevan por encima de la media. La frontera entre la realidad y la fantasía, entre la cordura y la locura se difuminará más rápido de lo que el espectador esperaría y la película juega con esto de manera bastante hábil. No es un film perfecto y puede poner a prueba la paciencia del espectador en algunas ocasiones, pero el conjunto se siente como un proyecto ambicioso bastante bien logrado, aunque quizá un poco demasiado inverosímil. Eso sí: no sé si a H. P. Lovecraft le hubiera gustado este homenaje. Interesante. 

BRAINSCAN (1994) – Desopilante comedia (involuntaria o no, lo mismo da) de terror deliciosamente noventera, protagonizada por un jovencísimo Eduard Furlong en la cúspide de su carrera, que mezcla el amor por el cine de terror y los videojuegos de CD-ROM interactivo de la manera más estrambótica. Sin duda, lo mejor y más llamativo es Trickster, el carismático villano sobrenatural, una mezcla de Beetlejuice y Freddy Krueger con estilo y maneras de estrella de glam rock, que es lo que salva a la película de la mediocridad y le da verdadero interés. Tan absurda e inverosímil como entretenida, hará pasar un gran rato al espectador si este no piensa demasiado. 

SHOCK WAVES (1977) – Producción de serie B con cierto potencial lamentablemente desaprovechado. La escasez de presupuesto es evidente y hace que la película se vuelva algo monótona y repetitiva. El título sugiere algo grande, pero todo se queda en un quiero y no puedo ambientado en una isla en la que los personajes van de aquí para allá sin demasiada razón. Lo mejor, sin dudas, el gran Peter Cushing (que también está desaprovechado). Con efectos de maquillaje modestos, pero efectivos, lo más logrado, quizá, sea la ambientación. Pasable sin más.

EDEN LAKE (2008) – Los adolescentes asustan (o más bien aterran) en esta brutal pesadilla inglesa que es como un home invasion pero al aire libre, en un idílico lago rodeado de bosque. Aquí no hay asesino enmascarado ni espíritu maligno, tan solo una pandilla de jóvenes ociosos y una pareja de enamorados que quiere pasar un romántico fin de semana. Demás está decir que las cosas se torcerán. Y mucho. La película consigue ser lo suficientemente explícita sin caer en grandes excesos, lo que asegura una experiencia angustiosa que no termina en el ridículo. Lo más increíble es el final, que sin duda tomará por sorpresa al espectador. Recomendable.

LOOK WHO’S TOXIC (1990) – Thriller de venganza ecologista, que, a pesar de un bajísimo presupuesto, logra contar una historia bastante interesante. Lamentablemente, el monstruo vengador (algo así como una versión más barata, si cabe, del mítico Vengador Tóxico), prácticamente no aparece en toda la película, que se centra más bien en las turbias y malvadas maquinaciones del villano, un magnate inescrupuloso dueño de una fábrica de contaminación, que parece salido de un episodio de Capitán Planeta. Demasiado modesta, pero de buen corazón (nunca mejor dicho), salpicada con algunos toques de gore aquí y allá, se echa en falta algo de irreverencia y desparpajo. De todas maneras, se deja ver. Pasable.

GALAXY OF TERROR (1981) – Sucedáneo de Alien (con algunas gotas de Star Wars) producido por el sempiterno e inevitable Roger Corman. Elenco de lujo (Robert Englung, Ray Walston, Sid Haig, entre otros), escenarios y monstruos muy bien logrados, pero con un guion poco trabajado y algo confuso. La película destaca sobre todo por su esmerado diseño de producción y no es de extrañar, ya que estuvo a cargo nada menos que de James Cameron. Al igual que ocurre con la película Leviathan (George Pan Cosmatos, 1989), aquí tenemos un filme con alma de serie B y producción y actores de serie A. Recomendable.

THE FURIES (2019) – Mezcla australiana de Hostel y El Juego Más Peligroso, con toques de empoderamiento femenino. Gore no falta, aunque la película impacta sin necesidad de caer en el torture porn. Su escasa duración hace que se eche en falta un poco más de desarrollo de personajes.  El final deja abierta la posibilidad de una secuela, para expandir el universo que nos plantea. Lo mejor, sin duda, las locaciones y las tomas panorámicas. Interesante, sin ser una maravilla.

SLEEPAWAY CAMP (1983) – Clásico de culto del slasher ochentero post Viernes 13, que, pese a sus múltiples fallas, logra mantener el interés. La película es famosa por su sorpresivo e impactante final, pero el desarrollo puede hacerse algo lento, las actuaciones no son de lo mejor (a excepción de Felissa Rose), hay agujeros argumentales grandes y la edición es bastante tosca, aunque los efectos sangrientos están muy conseguidos. A parte del final, lo mejor, como mencioné antes, es la actuación de Felissa Rose, en el papel de la silenciosa y misteriosa Angela, sobre la cual se sostiene todo el film. Otro aspecto destacable es que los adolescentes por fin son interpretados por adolescentes y no por personas de treinta años. Recomendable.

SAVAGED (2013) – Brutal thriller de venganza femenina al mejor estilo I Spit On Your Grave (1978), pero con un giro sobrenatural que le da un toque de originalidad. Efectos gore muy bien logrados, aunque los digitales no tanto (se nota la escasez de presupuesto en esa área), lo que le da cierto aire telefílmico que resta algunos puntos. Una dirección competente, un guion bastante sólido, en líneas generales, y actuaciones convincentes, salvan la papeleta. Pese a sus carencias, la película se las arregla para impactar. Y mucho. Como suele ocurrir con este tipo de filmes, no es apto para estómagos sensibles. Interesante.

ALLIGATOR (1980) – La fiebre por el terror animal que inició Spielberg con Jaws allá por 1975 nos trajo toda una manda (nunca mejor usado el término) de películas sobre bestias monstruosas que atacan a los humanos: osos, pirañas, perros, ratas, serpientes, ¡hasta conejos! Los cocodrilos o caimanes, por supuesto, no podían ser la excepción. Lewis Tague, nos trae esta aventura inspirada en la famosa leyenda urbana del caimán habitando en las alcantarillas de la gran ciudad, con toques de mensaje ecologista, que cumple al pie de la letra la fórmula de “animal salvaje de enormes proporciones ataca a la comunidad”. Dirección correcta, aunque al guion no le hubiera venido mal un poco más de trabajo. Eso sí, el caimán en cuestión (lo mejor del filme) es bastante intimidante y no faltarán humanos devorados. No es el sucedáneo de Jaws más cutre que existe, desde luego, pero tampoco es ninguna maravilla. Pasable, sin más.

DEATH MACHINE (1994) – Stephen Norrington, conocido por Blade (1998) y La Liga de Caballeros Extraordinarios (2003), debutó en la dirección con este gozoso ejercicio cyberpunk deliciosamente noventero, que tiene un poco de Robocop, un poco de Terminator, un poco de Alien, un poco de Depredador, mucha acción, mucha exageración, buenas dosis de humor y unos efectos visuales impresionantes. Lo mejor, sin dudas, el gran Brad Douriff encarnando a un villano de lo más singular, la ambientación y las referencias a otras películas y directores (de hecho hay varios personajes que tienen nombres de directores famosos, como John Carpenter, Sam Raimi y Ridley Scott). La película se siente más como un homenaje a estos directores y sus películas y menos como una historia original, pero sus ciento veinte minutos no dejan de ser endiabladamente entretenidos. Mención especial merece la Bestia de Guerra, una marioneta mecánica enorme, toda dientes y garras que se ve fantástica por el hecho de ser completamente real. Si la película se hiciera hoy, sin dudas usarían un muñeco creado enteramente en CGI, que se vería tan bien como el monstruo de algún juego de Play Station 2. En resumen: muy recomendable.

TICKS (1993)El terror animal de serie B no dejaba de sorprender en los 90s y gracias a ello, nos llegó esta divertida película sobre garrapatas hiper desarrolladas que aterran a un grupo de jóvenes en una cabaña en el bosque. El desarrollo de la trama es un tanto disparatado (como cabe esperar) y lo mejor, sin duda, son las garrapatas-monstruo, que, si ser nada del otro mundo, están muy bien hechas, considerando el presupuesto de la película. Para disfrutar sin tomársela en serio.

HORROR EXPRESS (1972)La dupla icónica del terror, compuesta por los grandes Peter Cushing y Christopher Lee, nos trajo allá por 1972 esta interesante pieza de horror a bordo del transiberiano, que es como una especie de versión más macabra y sobrenatural de la clásica novela de Agatha Christie, Asesinato en el Orient Express. Bien actuada, con una buena ambientación y una trama interesante, aunque un tanto disparatada en las explicaciones “científicas” de los aterradores hechos que ocurren en el tren, pero si se cuenta con una buena suspensión de la incredulidad, se puede llevar sin problemas. Recomendable.

THE GATE (1987) Interesante película de terror canadiense protagonizada por un jovencísimo Stephen Dorff. De ritmo irregular, por momentos parece que la película se detuviera y no ocurriera nada (o casi nada), pero lo compensa con creces con un final absolutamente desquiciado y de efectos de stop-motion muy bien logrados. Heavy metal, cultos satánicos, niños aburridos y demonios de plasticina se dan la mano para traernos una película tan imperfecta como llamativa. Recomendable.

Muy bien, amiguitos, esto es todo por ahora.

Muchas gracias y hasta la próxima.

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