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viernes, 6 de enero de 2017

WordPerfect 6.0: el procesador de texto definitivo

Siempre me he relacionado mucho con los procesadores de texto. Será porque me gusta escribir o simplemente por mi pulsión a apretar teclas. En una época me encantaba escribir resúmenes para el colegio en el bloc de notas. También me gustaba hacer listas de cosas que tenía en mi cuarto con el Wordpad (o Write dependiendo de la versión de Windows que usara), como inventarios inútiles de todas las porquerías que iba acumulando, o la lista de cosas que pensaba llevar al irme de vacaciones. Por supuesto también usé varias de las versiones de Word de Microsoft Office (97, 2000, 2007, etc.) a lo largo de los años. Actualmente uso el procesador de LibreOffice, una suite ofimática muy similar a OpenOffice, pero de código enteramente abierto (y que viene preinstalada en la mayoría de las distribuciones Linux).

Pasé por muchos procesadores, pero sin dudas, uno que marcó una época (al menos para mí) y que usé durante muchos años fue WordPerfect 6.0. De hecho, fue el primer procesador de texto "serio" que llegué a usar, cuando adquirí mi primera PC allá por 1997. El programa fue lanzado en 1993 y era la sexta versión del procesador de texto de WordPerfect Corporation (hoy propiedad de Corel), que fue pionera en la materia desde los ochenta hasta principios de los noventa.


Modo gráfico con su clásico gris metalizado

WordPerfect 6.0 para DOS (que también usaba en Windows 3.1) ofrecía un montón de opciones interesantes que facilitaban la edición de textos, la creación de tablas, macros y demás. Era un programa muy poderoso para la época, que permitía hacer una gran cantidad de tareas. Quizá una de sus características más llamativas era los "modos" en los que se podía trabajar. El Modo Texto, presentaba un estilo simple con el tipo de letra de MS-DOS, menúes desplegables y bordes de ventana sencillos y una amplia plantilla de colores que se podían modificar (por defecto, la pantalla venía azul, con el texto en gris). Por supuesto, las opciones gráficas no se veían. Por ejemplo, cambiar el tipo de letra o alterar las propriedades (negrita, cursiva, etc.) hacía que la letra cambiara de color, pero seguía siendo la misma. En cambio el Modo Gráfico, se basaba en el clásico WYSIWYG (What You See Is What You Get) y se veía más o menos como se ven los procesadores de texto actuales. La ventaja es que el Modo Texto era más "rápido" y ágil, sobre todo si se trabajaba en computadoras con escasa memoria (como era mi caso). El Modo Gráfico era más vistoso, claro, pero podía volverse un poco lento, sobre todo cuando había demasiado texto en pantalla o cuando se intentaba insertar alguna imagen. Por cierto, WP 6.0 contaba con una amplia galería de imágenes prediseñadas muy bonitas, con colores llamativos, que iban apareciendo capa sobre capa en la página cuando uno las insertaba. Aunque, justo es decirlo, WP también tenía sus "puntos en contra". Por ejemplo, la cantidad de fuentes que venían con el programa era muy limitada y muchas de ellas eran la misma, pero con distintos atributos (por ejemplo, había una Courier normal, una negrita y una cursiva). Incluso había fuentes a las que no se les podía cambiar el tamaño (como mi vieja y querida Courier 10cpi, fijada en tamaño 12) y las fuentes "gráficas" que sí se podían modificar podían llegar a ralentizar mucho el programa si uno estaba en Modo Gráfico y escribía mucho. Tampoco se podían poner tildes a las vocales en mayúscula excepto la E. Todas las demás se convertían en símbolos extraños si uno quería ponerles tilde. Jamás sabré por qué.

Modo Texto, con una bonita combinación

Llegué a usar WP 6.0 cerca de diez años hasta bien entrada la primera década del 2000. Lo usé para todo lo que puede usarse un procesador de texto y más. Llegué a conocerlo hasta el más mínimo detalle (en realidad estoy exagerando, porque hubo algunas cosas que jamás usé ni supe cómo hacerlo). Lo usé para escribir cuentos, guiones, listas (recuerdo especialmente una de películas de terror que quería alquilar el en videoclub), resúmenes, trabajos escolares, cartas comerciales, afiches... (Todo impreso en mi vieja Epson LX 810L, un armatoste monstruoso de matriz de punto, que hacía un ruido demencial cuando imprimía). Finalmente, cuando cambié de PC llegó la hora de despedirse y, como la gran mayoría de la gente, empecé a usar Microsoft Office, con su montón de aplicaciones y herramientas. Lamentablemente, la popularidad de MS Office hizo que WordPerfect fuera pasando a un segundo, tercer, o cuarto plano. De hecho, cuando yo empecé a usarlo (1997, como indiqué más arriba), WordPerfect 6.0 ya era considerado viejo, demodé. Así y todo, llegué a usarlo casi una década. Y es que WP no tiene nada que envidiarle a Microsoft Word (por lo menos a las primeras versiones).


Mi coche favorito

Dejé WordPerfect y me olvidé de él durante años. Tenía programas nuevos y muchas otras cosas en mente. Pero hace un par de meses volví a encontrarme con él. Fue gracioso. Como reencontrarse con un viejo amigo al que no veía hacía mucho tiempo. Lo descargué de una página de software antiguo (abandonware) y lo instalé usando DOS Box. Sí, usé mi querido emulador de MS-DOS para jugar juegos viejos para instalar WordPerfect 6.0. Eso sí que es enrollarse. Lo más gracioso es que ya ni siquiera uso Windows, ja, ja. Logré instalarlo sin mayores dificultades (aunque luego tuvo algunos problemas de configuración, que por suerte ya fueron resueltos) y volví a rememorar viejas épocas, paseando por el Modo Texto y el gracioso Modo Gráfico con sus menúes desplegables que tardan unos segundos en abrirse. Me entusiasmé tanto que hasta empecé un cuento (en Modo Texto, como corresponde, con la letra cyan y la pantalla negra) que tal vez termine algún día. Y descubrí una cosa: puedo abrir los archivos creados en WP con LibreOffice.  Lo cual me viene genial para, por ejemplo, corregir la ortografía, porque el viejo WP no tiene la opción de marcar con una línea roja las palabras mal escritas. En su época, esa tecnología aún no estaba desarrollada.

Bien, amiguitos, podría quedarme todo el día hablando del maravilloso WordPerfect 6.0, pero esta entrada se haría demasiado larga. Seguramente se estarán preguntando de dónde descargué este maravilloso programa. Bueno, no pienso decírselo a nadie. Es un secreto entre WP y yo... ¡Era broma! Por un momento se asustaron, ¿verdad? Lo descargué de aquí. La página está en inglés, pero el programa se puede instalar en español, usando DOS Box como hice yo. Si no lo conocían, les recomiendo que le echen un vistazo. Vale la pena.

Muy bien, es todo por ahora.
¡Hasta la próxima!