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sábado, 8 de febrero de 2014

Manual de superviviencia para el aventurero

No hay nada más fascinante en el mundo de los videojuegos (creo yo) que jugar una aventura gráfica. ¿Qué puede ser superior al deleite que produce resolver un puzzle, hacer que las piezas encajen y ver como la maquinaria del juego se pone en funcionamiento, haciendo que pasemos al siguiente puzzle y así hasta llegar al final? Resolver un acertijo, desentrañar un misterio, encontrar la salida del laberinto; he ahí la razón para enfrascarse en una aventura (aparte de la obvia razón de entretenerse un rato, claro).

Pero por supuesto, quien haya jugado a alguna aventura al menos una vez en su vida, bien sabe que en la Aventura Gráfica no todo es tan fácil como parece. Resolver un juego puede ser frustrante, puede incluso llegar a volverse odioso, desesperante. No es difícil perder la razón ante un puzzle que se nos atasca y no sabemos cómo resolverlo y hasta perder las ganas de terminar la aventura.

Es por eso que en esta modesta entrada me permito dar algunos simples consejos para esos momentos de frustración, para intentar trocarla en la alegría de haber resuelto el enigma, tomando como ejemplo diversos casos con los que nos podemos topar en una aventura y cómo resolverlos. (Antes, una aclaración: estos consejos los considero muy importantes, porque están basados en mi aprendizaje, producto de la experiencia de haber jugado tantas aventuras. Como decía el gran William De Baskerville: "No basta con hacer Copy and paste", hay que hundir las manos en el barro si se quiere aprender").

CALLEJONES SIN SALIDA. Estos puzzles son quizá los más odiosos. El hecho de ir avanzando tranquilamente en una aventura y de golpe quedar "atascado" en un punto por haber olvidado hacer algo antes y no poder volver hacia atrás para resolverlo y así poder continuar es de lo peor que le puede pasar a un aventurero, experto o novato. ¿Qué hacer en estos casos? Ante todo, no desesperar, no dar golpes de puño a la mesa o al monitor de la pc (no entiendo por qué la mayoría de la gente se las toma con el pobre monitor... en todo caso tendría que hacerlo con la caja o torre, pero claro, no está tan a mano). Simplemente cerrar los ojos, respirar profundo y contar hasta diez. Luego apagar el ordenador, levantarse e ir a la armería más cercana. Comprar un arma de grueso calibre, como una escopeta Winchester, una Magnum 44 o similar. Tomar un avión, tren, auto o bicicleta (según la distancia) hasta la casa del o de los desarrolladores del juego (en Google es fácil encontrar la dirección de cualquiera), tocar el timbre y esperar. Cuando se abra la puerta, volarle la cabeza de un escopetazo y luego matar a todos los que haya en ese lugar, por convivir con un sátrapa de tal calaña.

"DEAD ENDS". Otra frustración a la que a veces debemos enfrentarnos los aventureros son los llamados "Dead ends" o finales muertos (traducción literal), esto es la posibilidad de morir durante el juego (cayendo en un pozo, siendo fusilado a balazos por algún mafioso, electrocutándonos con un cable de alta tensión, explotando en mil pedazos, etc.), como si estuviésemos jugando a un juego de acción, al GTA, o a alguno de plataformas como el Super Mario. Para prevenir este tipo de situaciones, lo conveniente es estar grabando el juego cada cinco o diez minutos, o cada vez que terminamos de resolver un puzzle, lo cual nos dará la seguridad de no perder la partida. Hecho esto, debemos pararnos de un salto, dar ocho vueltas al rededor de la silla agitando los brazos alzados al cielo, mientras cantamos "La farolera tropezó" en sánscrito. Esto hará que el sistema límbico libere hormonas gelatinosas de tranqulización inmediata, con lo que volveremos a la normalidad en unas ocho o doce horas (dependiendo del clima en el que vivamos). NOTA: Debido al campo electromagnético de La Tierra, esta acción no debe ser realizada en Australia.

LABERINTOS. Vamos a ver... ¿Cuál es la gracia de poner un laberinto en una aventura gráfica? ¿Qué se gana con hacernos avanzar de forma tortuosa por una serie de caminos hasta llegar a la salida? ¿Es esto un puzzle? ¿O simple idiotez maliciosa de los creadores? ¿Acaso mientras están programando el juego dicen: "Vamos a ser malotes, muy, muy malotes y vamos a poner un laberinto, para que el estúpido jugador que juegue a nuestro juego, se convierta en una rata de laboratorio y se ponga a dar vueltas y más vueltas, a ver si encuentra la salida y el trozo de queso al final, MUAJAJAJA"? Todo parece indicar que sí. Si estamos jugando a una aventura y de golpe y porrazo nos encontramos con un laberinto, lo primero que debemos hacer es gelatinizar el medio que nos rodea. Esto se consigue fácilmente comprando una o dos toneladas de gelatina y untándola en las paredes. También conviene usar calzones morados a fin de facilitar la resonancia gelatinística que nos ayudará. Una vez untada la gelatina, y con el juego abierto presionamos Ctrl + 57A$S5H1&3S=DH¬358_D4B@0=. Este código tomará las energías cataplásmicas de la gelatina y lo utilizará para guiar a nuestro personaje de forma automática hacia la salida del laberinto, no importa cuán largo y tortuoso sea este o si lo hacemos con luz u oscuridad.

PUZZLES ILÓGICOS. A veces (muchas, de hecho) nos topamos con puzzles que sobrepasan el límite de lo absurdo. Si, por ejemplo, tenemos que encender una nave espacial haciendo que un camello holandés baile tarantella mientras le damos de comer lava radiactiva a un robot humaniforme transformado en calculadora de pesos atómicos (como me sucedió en la última aventura que jugué, cuyo nombre no mencionaré aquí para no herir sensibilidades), lo que tenemos que hacer es lo siguiente: conseguimos un recipiente de un litro (un litro exactamente) de capacidad y lo llenamos hasta la mitad (o sea, medio litro). Luego llenamos la otra mitad con bombillas eléctricas de bajo consumo. Subimos a la azotea y agitamos el balde hasta conseguir una mezcla homogénea que finalmente arrojaremos por la chimenea (si no tenemos chimenea, podemos arrojarla por la ventana, pero tiene que ser en una que esté orientada hacia el nordeste). Después volvemos a bajar, buscamos un lápiz negro 6B y dibujamos bigotes con volutas en todos los carteles de tránsito que veamos en una cuadra a la redonda. Volvemos a la pc, reiniciamos, reiniciamos el router, reiniciamos el bloc de notas y luego volvemos a abrir el juego, tratando de usar los comandos cósmicos del teclado. Esto deberá ser suficiente para conseguir resolver el puzzle ilógico de manera autoḿata, sin la necesidad de recurrir a un prestamista de dudosa moral.


Bien, amiguitos, espero que estos simples consejos les hayan sido de utilidad. Y espero que los alienten a no dejarse vencer por la desesperación con la que a veces debemos toparnos a la hora de jugar a una aventura.

No me queda más que desearles buena suerte, y recuerden: la recompensa es el camino. ¡El poder es suyo! Que la fuerza los acompañe.

¡Hasta la próxima!