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jueves, 21 de enero de 2010

Vuelve un clásico

Hace poco descargué de Internet el entrañable Creador de Películas 3D de Microsoft (Microsoft 3D Movie Maker, en inglés).


La primera vez que utilicé ese programa-juego para crear películas en tercera dimensión con simpáticos personajes, cientos de efectos de sonido interesantes y muy bien diseñados escenarios, tenía trece años. Lo había visto en la casa de un amigo de la escuela y fue amor a primera vista. Quería tenerlo, quería jugar con él, quería hacer mis propias películas. Y lo logré. En aquella época yo no tenía Internet en mi casa (estamos hablando de finales de los ’90, cuando la Internet doméstica no era lo que es hoy), así que por intermedio del hermano mayor de un amigo de mi hermano, conseguí una copia del juego, que de inmediato instalé en mi computadora (en aquella época usaba un “clon” bastante defectuoso: una Pentium II con Windows 98 y 64 MB de RAM, que siempre se colgaba) y comencé a utilizar con ganas. El Creador de Películas está más bien orientado a los niños, pero la verdad es que es lo suficientemente adictivo como para enganchar a los no tan niños también. En aquella época me pasaba horas y horas haciendo películas. Recuerdo que eran totalmente absurdas (salían de la mente de un preadolescente de trece años, se entiende) pero me divertía a montones haciéndolas. Me encantaba la posibilidad que daba el programa de grabar tus propios sonidos, utilizando el micrófono de la PC. Y, créanme, grabé unos cuantos: voces, efectos sonoros, música... Me encantaba McZee, el loco hombrecillo azul que sirve de guía y presentador del juego. La primera película que hice se llamó “Perros y Fiestas” y trataba sobre un sujeto que estaba en su casa, sólo, bailando, cuando de pronto aparecían unos perros que causaban un desastre. Creo que no llegaba a durar tres minutos. Pero me gustó mucho hacerla.

Feliz y contento seguí haciendo películas durante casi un año. Pero en ese tiempo, surgieron problemas con la computadora. En realidad, los había habido desde que la compré (no voy a decir dónde, pero les aseguro que es el peor lugar para comprar una PC) y a medida que pasaba el tiempo, esos problemas se iban agravando. La computadora se colgaba cada vez con más frecuencia, a tal punto que era virtualmente imposible usarla. En ocasiones, se colgaba ni bien Windows terminaba de cargar. La llevé a arreglar una y otra y otra y otra vez, pero los resultados no variaron. Al final, esa porquería de computadora se destruyó sola. Llegó un momento en que estaba tan dañada que ya no se podía usar y fue a parar al armario de mi habitación donde permaneció durante siete largos años, juntando polvo y telarañas. El fin de aquella computadora, también implicó el fin de mi corta carrera como creador director de películas. Ya no tenía computadora, por lo tanto, ya no podía usar el

Movie Maker (uno de los pocos programas que funcionaba bien). Mis sueños de director cinematográfico se desmoronaron en un segundo.


Así fueron pasando los años y yo fui creciendo y tuve que ocuparme de muchas cosas, con lo que, de a poco, fui olvidándome del Creador de Películas. Aunque, de vez en cuando, volvía a recodarlo, con mucha nostalgia.


Finalmente, me compré la computadora nueva y la vieja, la que guardaba en el armario, terminó en la basura, el primer lugar en el que tendría que haberla puesto. La computadora nueva (aunque recertificada) ofrecía un mundo de nuevas posibilidades, pero volver a crear películas no era una de ellas. Ya no tenía el CD con el programa, para poder instalarlo. Se había perdido en algún momento de los largos años transcurridos desde que lo consiguiera. Internet en el hogar todavía era un sueño lejano, así que no tenía posibilidades de descargarlo de alguna página. Claro que, también podía ir a un ciber café y descargarlo desde allí, pero siempre que iba al ciber, era porque tenía otras cosas en mente (revisar mis mails, contestar mensajes, buscar información, etc.), por lo que la búsqueda del Creador de Películas quedó olvidada otros tantos años.


Por fin, en diciembre de 2009, puse Internet en mi casa. En estos tiempos, con la banda ancha flexible, es mucho más fácil. Lugo de la pequeña vorágine que se originó en mi casa por el hecho de tener Internet por primera vez, me concentré en la búsqueda de mi preciado tesoro perdido. Al comienzo pensé que iba a ser difícil encontrarlo. Estamos hablando de un juego que data de 1995 y si bien tuvo mucha popularidad en su momento, ya prácticamente nadie se acuerda de él. Pero tuve suerte. Buscando en el bendito Google, encontré un enlace de descarga en Taringa.net. Descargué el juego, lo instalé y, lleno de emoción, volví a jugar. Reí a carcajadas al volver a encontrarme con McZee (¡tanto tiempo y sigue igual!), con los personajes, con los escenarios, con los sonidos, con la manera de utilizar el juego. Me encontré con un montón de detalles que había olvidado debido al paso del tiempo. Me sentí feliz y volví a crear películas.


Cuando usé 3D Creador de Películas por primera vez tenía trece años. Ahora tengo veinticinco y dedo confesar que el juego me sigue gustando tanto como antes. No me parece infantil en lo absoluto, no me parece un juego para niños. Incluso con sus limitaciones, es un programa-juego con el que se puede hacer casi cualquier cosa. Sólo basta usar la imaginación y estimular la creatividad (lo cual es el objetivo principal del juego y la vedad no hay límite de edad para hacerlo).


Una de las objeciones que yo ponía al juego cuando era niño era que tenía demasiadas limitaciones. Por ejemplo, había pocos escenarios entre los que elegir, así como pocas acciones para los personajes (los cuales, cuando hablan, ni siquiera mueven la boca, tan sólo gesticulan, moviendo los brazos, lo cual ahora me parece un detalle muy pintoresco). Sin embargo, ahora descubrí que puedo crear mis propios escenarios, utilizando los objetos 3D que ofrece el juego (cubos, esferas, cilindros) y las acciones, aunque tienen un nombre específico, sirven para hacer muchas cosas. Por ejemplo, la opción “hablar” puede usarse tanto para esto, como para hacer que el personaje está escribiendo, ya que mueve las manos de una forma similar. Por lo tanto, las limitaciones del juego son virtualmente inexistentes. Creo que el Creador de Películas tiene pocos escenarios y pocas acciones justamente para que el usuario trate de descubrir cómo puede crear cosas nuevas por sí mismo a partir de las que ya tiene.


Gracias a Internet, descubrí que no soy el único fanático de esta joya de Microsofot. Existe una página llamada 3dmm Studio (http://www.3dmmstudio.co.uk/) en la que los fanáticos del creador de películas pueden subir sus propias creaciones, así como ver las de las demás, o descargar utilidades, herramientas, expansiones, paquetes de efectos sonoros, etc., para utilizar con el programa. La página está en inglés, por supuesto, pero les garantizo que vale la pena hacerle una visita, si sienten el mismo cariño que yo por el 3D Creador de Películas.


Lamentablemente, Microsoft abandonó este proyecto poco después de su lanzamiento. Hasta la fecha, no existen nuevas versiones mejoradas del Creador de Películas, lo cual es una lástima, porque las nuevas generaciones se están perdiendo de un juego único. Existen algunos programas que son algo así como “variantes” del Movie Maker (pero no son de Microsoft) como el famoso Movies, que en sí no está mal, pero que realmente perdió gran parte del encanto de su predecesor. En Movies también hay que filmar películas, pero esto es casi una función secundaria, porque el objetivo del juego es administrar un estudio de filmación: contratar actores, directores, guionistas, etc, administrar las finanzas del estudio, conseguir el presupuesto para filmar una película, entre muchas otras cosas. Es otro más de esos juegos de gestión como el Theme Park o el Theme Hostpital, que resultan más entretenidos para licenciados en economía que para personas que lo único que quieran hacer es pasar un buen rato desarrollando su creatividad.


Esperemos que algún día vuelva a retomarse el proyecto y salga una nueva versión del Creador de Películas 3D de Microsoft, mejorada y más adaptada a esta época, aunque el primer juego vale su peso en oro. Es un sentimiento que, estoy seguro, comparto con mucha otra gente.

1 comentario:

A los que se han apagado.- dijo...

oooh parece muy bueno!

(me entretuve un rato jugando con el bichito pinchudo verde) jajaj ♥