Bienvenidos

Aquí encontrarán contenido muy variado: desde cuentos debidamente ficcionalizados a análisis y soluciones de videojuegos, pasando por otras categorías indefinidas que podrán ser analizadas por los lectores mientras las estén procesando.

Búscame (si puedes)

jueves, 15 de agosto de 2019

Breve reseña de El Ente

¡Hola, amiguitos!

Aquí estamos de nuevo para hacer una breve reseña del afamado libro El Ente, de Frank De Felitta, basado en el caso "real" (necesito comillas más grandes) de una mujer que fuera brutalmente acosada durante meses por una entidad maligna en Los Ángeles a finales de los años setenta. No voy a entrar aquí a discutir la veracidad de los hechos, ni la manera en que estos fueron documentados. Me limitaré a hacer un breve análisis del libro (del cual también hay una película de 1982 protagonizada por Bárbara Hershey), el cual acabo de terminar de leer y me ha dejado varias sensaciones que quería plasmar aquí.

Por supuesto, un aviso importante antes de empezar: es posible que durante esta reseña se revelen detalles de la trama y el argumento. Por lo tanto: Spoiler Alert.

Ahora sí, sin más preámbulos, comencemos.

El libro nos narra la trágica historia de Carlotta Morán (este nombre es ficticio, a fin de preservar la verdadera identidad de la mujer), una madre soltera y desempleada que vivía en un suburbio de los ángeles con sus tres hijos: dos niñas pequeñas, Julie y Kim y un muchacho adolescente, Billy, que estudiaba mecánica y se dedicaba a arreglar coches. Las niñas y Billy eran de padres diferentes. Carlotta tomaba clases de secretariado a fin de conseguir un trabajo estable, mientras vivía del seguro de desempleo que le proporcionaba el Estado. Una noche, al llegar a casa y tras estar un rato con su familia, fue brutalmente violada por una entidad incorpórea que la asaltó en la cama cuando se preparaba para dormir. Muy asustada y confundida por lo que había ocurrido, la mujer dejó la habitación y pasó la noche con sus hijos en la sala. Este es el puntapié inicial a partir del cual no dejarían de suceder toda clase de fenómenos extraños y horripilantes: ruidos extraños, hedores fétidos surgidos de ninguna parte, voces (Carlotta pudo llegar a escuchar a su agresor hablándole, riendo, burlándose de ella en más de una ocasión), cosas que se rompían sin ninguna razón. Los repetidos ataques y fenómenos, hicieron que Carlotta abandonara la casa y se mudara por un tiempo con una íntima amiga y su marido.

De Felitta describe con lujo de detalles, al punto de llegar a lo mórbido, cada ataque sufrido por Carlotta y cada paso que llevó a cabo durante los meses que duró el fenómeno: su búsqueda de ayuda psiquiátrica y su fallido tratamiento con el doctor Gary Sneidermann (quien termina enamorándose de ella), y la posterior ayuda que le brindaron dos jóvenes investigadores de fenómenos paranormales (Kraft y Mehan) apadrinados por una polémica profesora de la Universidad, la doctora Cooley.

Más o menos a mitad del libro, el autor ahonda en el tormentoso pasado de Carlotta y de inmediato vemos que se trata de una persona signada por la tragedia: hija de un pastor religioso cuasi fanático y una madre devota, huyó de casa en la adolescencia y no pudo evitar involucrarse con el bajo mundo. Tuvo un novio/marido con el que tuvo a su primer hijo (Billy), vendedor de drogas, mecánico de motos y corredor de carreras ilegales que terminó muerto. Saltó de un trabajo miserable a otro, siempre escapando. Se mudó a Two Rivers, un pequeño pueblo Nevada, en donde alquiló una mísera cabaña que ni siquiera podía calefaccionar. Allí conoció a Robert Garret, un hombre bastante mayor que ella con el que terminó mudándose a su rancho. Con él tuvo dos hijas. El hombre murió durante las inundaciones de primavera. Ella quedó atrapada en la cabaña con sus tres hijos pequeños y un cadáver durante días.

Escapó otra vez. Entonces conoció a Jerry Rodríguez, un vendedor ambulante que viajaba de una punta a la otra del país permanentemente. Jerry se enamoró perdidamente de ella cuando Carlotta trabajaba como vendedora de cigarrillos en un cabaret de mala muerte de Los Ángeles. Esta es quizá la parte más densa del libro, no porque sea aburrida precisamente, sino por lo trágico de la peripecia de su protagonista. De Felitta se toma su tiempo, es un narrador hábil, que sabe cocinar la historia a fuego lento (a veces demasiado lento, para mi gusto), y trata de cubrir la mayor cantidad de detalles sobre la vida de la protagonista, a fin de que la consideremos una persona real y no un mero personaje en una historia de fantasmas. Podemos sentir su sufrimiento en carne propia.

En un principio podríamos llegar a pensar que Carlotta está completamente loca (de hecho, varios personajes del libro lo creen), pero en un momento ella deja de ser la única que presencia esos fenómenos. La pareja de amigos con la que ella vivió un tiempo también es testigo de la aparición, una noche cuando esta destroza su apartamento y hiere a Carlotta. Jerry, por su parte, ve cómo el ente ataca a Carlotta en la cama, la misma noche que por fin él regresa a casa. Tratando de ayudarla, aterrado, le lanza una silla, pero esta golpea a Carlotta en la cabeza, con lo que ella termina hospitalizada y Jerry en la cárcel. La criatura, por supuesto, desaparece.

Sin dudas la parte más interesante del libro es el tercio final donde Carlotta es objeto de un experimento (bajo su voluntad, por supuesto) llevado a cabo por los investigadores paranormales para intentar cazar al ente maligno que la acecha. Este experimento, sumamente polémico, se lleva a cabo en la Universidad (cuestionado en extremo por las autoridades y los psiquiatras de Carlotta, en especial el doctor Sneidermann, que harán lo imposible por detenerlo), donde se recrea casi a la perfección la vivienda de Carlotta en un ambiente controlado y ella comienza a vivir allí, a la espera de que el ente decida hacerle una visita para que los investigadores intenten congelarlo con helio líquido. Sí, así es. Su plan para atrapar al fantasma es congelarlo. Esta parte es la que logró ponerme realmente ansioso. Pasaba las páginas esperando que el ente apareciera de una vez y los científicos lograran congelarlo y lo cierto es que se me hizo eterna la espera. Carlotta estuvo varios días encerrada en esa casa-tubo de ensayo, donde era vigilada intensamente y todo era registrado con cámaras, infrarrojos, medidores de campos magnéticos, termómetros, etc. Cierto día, durante el experimento, Carlotta recibe una visita de su madre (a la que hacía dieciséis años que no veía), cosa que la altera bastante, pero para Kraft, Mehan, la doctora Cooley (y para nosotros los lectores), la espera se hace desesperante y eterna. No, antes de que lo pregunten, no voy a revelar lo que ocurre al final de este experimento, no quiero destripar la mejor parte del libro. Solo diré que es una experiencia agotadora que al final dejará al lector al borde del asiento.

Al tratarse de “una historia real”, no es una narración típica. La historia va dando saltos, hay vueltas y revueltas sobre el mismo tema, los personajes (al ser "personas reales") no se comportan necesariamente como los harían los de una novela de ficción al uso. Por momentos el interés decae, el libro se vuelve redundante en algunos aspectos, pero con todo De Felitta logra mantenernos enganchados hasta el final de forma relativamente competente. Su estilo es rico y a la vez sencillo, directo y al mismo tiempo suculento, como suele ocurrir con tantos autores norteamericanos. No estoy diciendo que esté a la altura de Stephen King o Dean R. Koontz (que, en mi opinión, está varios escalones por debajo de King), pero con todo es un buen narrador.

Se trata de un libro muy accesible en líneas generales, fácil de leer, si bien puede hacerse denso en algunos pasajes y quizá demasiado largo. Trazando un paralelismo tan innecesario como odioso con otro libro sobre un afamado “caso real” de fenómenos paranormales ocurridos en los setenta, El Horror de Amityville, de Jay Anson, podríamos decir que el de De Felitta está bastante mejor escrito, es mucho más rico e interesante. El personaje principal está mucho mejor delineado que la familia Lutz de Anson, y lo que le ocurre resulta en extremo angustioso, aterrador y desesperante. Por lo tanto, no se trata de un libro para personas en extremo sensibles o impresionables. No es un libro muy positivo.

En cuanto a los hechos en sí: como dije al principio, no voy a ponerme aquí a discutir su veracidad. Sobre todo porque no quiero que esta entrada se alargue más de lo necesario. Hay mucha información en Internet (documentos, blogs, videos, etc.) sobre este caso, además de, por supuesto, el libro que nos convoca. Que el lector saque sus propias conclusiones, que, en definitiva, parece ser lo que De Felitta pretende. Solo voy a decir que el caso es tan fascinante como inquietante y que no pude dejar de sentir más que lástima por la pobre Carlotta. Independientemente de que su caso sea verídico o no, dejando de lado los fantasmas y demonios, está claro que se trató de una mujer con una vida en extremo difícil, cuya psique se resquebrajó como un plato de cerámica arrojado al suelo. Creo que es eso es bastante más aterrador que cualquier aparición sobrenatural: el hecho de sentir como la vida se pone de cabeza de un momento a otro, da un giro brusco y se derrumba.

En resumen: un libro recomendable en líneas generales, especialmente para los fanáticos del terror y los temas paranormales (como yo) abordados desde una perspectiva un poco más “científica”. Aquí no hay posesiones demoníacas al estilo El Exorcista, no hay cabezas giratorias y chorros de vómito verde, no hay sacerdotes arrojando agua bendita. Exige paciencia por parte del lector, pero lo recompensa y no lo deja indiferente.

Muy bien amiguitos, eso es todo por ahora. Los animo a leer esta obra de Frank De Felitta, si tienen oportunidad.

¡Hasta la próxima!

martes, 23 de abril de 2019

Solución completa de Full Throttle



Cada vez que huelo el asfalto, pienso en Maureen.
Esa fue la última sensación que tuve, antes de desmayarme: el penetrante olor del asfalto.
Y la primera cosa que vi cuando desperté, fue su cara.
Ella dijo que arreglaría mi moto. Gratis. Sin letra pequeña.
Debería haber sabido entonces que las cosas nunca son tan sencillas.
Sí. Cuando pienso en Maureen, pienso en dos cosas: asfalto... y problemas.

¡Hola, amiguitos! Aquí estamos de vuelta con la solución de otra fantástica aventura de le Era Dorada de Lucas Arts. Me refiero nada más y nada menos que al mítico Full Throttle, creado por Tim Schafer, juego de ambientaicón futurista y aire cinematográfico, donde el mundo de las motocicletas,  el heavy metal y el desierto se dan la mano en una combinación perfecta. A todo eso hay que sumarle la estupenda animación y las magníficas actuaciones de voz, donde contamos nada menos que con Roy Conrad en el papel de Ben, el protagonista, líder de la banda de renegados y rebeldes motociclistas The Polecats, Mark Hamill, como el malvado, codicioso y despiadado Adrian Ripburger, mano derecha del magnate de la industria del motor, Malcolm Corley; Kath Soucie, como Maureen, la misteriosa y rebelde mecánica experta en motocicletas, y Hamilton Camp como Malcolm Corley, presidente, fundador y dueño de Corley Motors, la fábrica de motocicletas más importante y poderosa del país. Ben se verá envuelto en una oscura trama de conspiración y asesinato en la que tendrá que luchar para probar su inocencia y encontrar al verdadero culpable antes de que sea tarde.

Sin más preámbulos, sumerjámonos de lleno en esta fantástica aventura.

NOTA: El juego tiene muchas (y bastante largas) escenas cinemáticas. Haré una breve descripción de cada una para tener una idea de lo que ocurre y haya continuidad con las cosas que debemos hacer cada vez que sea el momento.

Luego de cruzarnos en el camino de Malcolm Corley y de tener una agradable charla con él en un bar de mala muerte llamado El Puesto de Patadas, bebiendo recordando los buenos viejos tiempos, tenemos una charla menos agradable con su siniestro socio, Ripburger, en la cual nos enteramos que Corley está a un paso de que se lo lleve La Parca y que su último deseo antes de partir es que lo acompañemos. De todas maneras nos negamos. Los Polecats no somos matones de alquiler. lamentablemente, Rip no aceptará un  no por respuesta. Un golpe en la cabeza hará que terminemos metidos en un contenedor de basura, en la parte de atrás del bar. ¡Vaya manera de empezar!

Salimos del contenedor golpeando la tapa. Leemos el cartel del contenedor y examinamos las cajas. Luego vamos a la parte delantera. Nuestra fiel motocicleta sigue allí, aguardándonos. La banda se ha ido. Estamos solos. Vamos a usar la moto, pero entonces descubrimos con sorpresa que algún payaso se llevó las llaves. Eso no nos gusta. Tal vez el dueño del bar sepa algo al respecto, así que entramos, dándole una patada a la puerta.

A parte del barman, somos los únicos en el bar. Vamos hasta el piano del fondo y le damos una patada, tan solo para descargar frustraciones. Miramos todas las fotografías que hay en la pared. Qué espectáculo. Hablamos con el Barman, le hacemos unas cuantas preguntas. Al principio no parece muy dispuesto a ayudarnos, más bien bastante reacio. Y hasta suena soberbio. Bien, es momento de pasar a métodos más drásticos. Eh, algunos tipos no entienden otro lenguaje. Usamos la mano sobre el barman y hacemos que su nariz se acerque a la barra delicadamente. Ahora empezará a cantar. Nos dice que nuestra banda se marchó con Corley y Ripburger. Y que hablaron de una emboscada... ¡Una emboscada a los Polecats! Es hora de partir. Por fin logramos que el barman nos de las llaves. Las tuvo él todo el tiempo, para retrasarnos lo máximo posible. Lo cierto es que hizo un trabajo estupendo. Una vez logramos recuperarlas, regresamos a nuestra moto y nos ponemos en marcha.

Vamos a toda velocidad por la carretera, para llegar cuanto antes con nuestros compañeros. Pero la cosa no será tan fácil. Como de la nada, aparece un grasiento miembro de los Ruedas Podridas, en su ruidosa motocicleta. Nos da alcance y empieza a provocarnos. Al principio tratamos de eludir el enfrentamiento (no tenemos tiempo para esta tontería) pero al final tendremos que bailar. Los Ruedas Podridas son como el barman: no entienden de buenos modales. Debemos acercarnos a golpear al motorista repetidamente, hasta hacerlo caer. Podemos esquivar sus golpes alejándonos hacia el otro lado, pero siempre tendremos que volver a darle unas cuantas caricias o patadas. Podemos cambiar entre puño o patada dando clic derecho con el ratón (vemos que cambia el cuadradito en la parte inferior de la pantalla). Finalmente, cuando el Rueda Podrida piedra el equilibrio, caerá, su moto dará unas cuantas volteretas y nosotros seguiremos a toda velocidad.

Cinemática: Eh, al final esa pelea en movimiento resultó estimulante. ¡Hay que ir más rápido! Pero los problemas no terminan aún. Con sorpresa vemos como la rueda delantera de nuestro fiel corcel de metal se suelta y se pierde en el desierto. Ahora vamos con una sola rueda, pero no podremos sostener la moto en alto por mucho tiempo. Finalmente ocurre lo inevitable: la parte delantera cae, empiezan a saltar chispas, la moto se envuelve en una nube de fuego y humo y salimos de la carretera a toda velocidad, convertidos en una bola de fuego. Quedamos inconscientes, o casi, tirados en el suelo como un despojo. La cabeza nos da vueltas... Recordamos fragmentos de conversaciones recientes... Finalmente perdemos el conocimiento. Se hace de noche. Alguien se acerca, quizá en un coche. Debe ser una mujer, a juzgar por su voz. Antes de darnos una mano, nos saca un par de fotografías. Cuánto morbo.

Finalmente despertamos. Logramos enfocar la vista. ¿Qué es eso que hay delante nuestro, observándonos? Es nada menos que Maureen. Mo, para los amigos. Estamos en su casa/taller. Ella tiene nuestra moto destrozada. Hablamos de todo lo que nos sea posible. Tratamos de averiguar su apellido, pero ella prefiere reservarlo (igual que Ben). Nos dice que es una fanática de las motocicletas, que ella junto a su padre solían repararlas cuando era pequeña, antes de que él se marchara, pero que últimamente solo repara tostadoras. Nos dice que reparará nuestra querida Corley a cambio de nada, solo por el placer de hacerlo. Pero tenemos que ayudarla a conseguir tres cosas: su soldador soplete (alguien se lo robó, ¿puedes creerlo?), una horquilla nueva para la moto, porque la que tiene está destrozada y un poco de gasolina, ya que el tanque se rompió y perdió toda la que tenía. Le preguntamos donde podemos conseguir esas cosas. Nos dice que hay una torre de gasolina en el pueblo y un depósito de chatarra regenteado por un tal Todd en el que podemos conseguir una horquilla "nueva" en buen estado. El soplete tendremos que encontrarlo apelando a nuestro ingenio infinito. Antes de abandonar la cabaña observamos la foto que hay colgada en la pared. Es de Maureen cuando era niña y su tío Pete en su rancho de visones. Él se encargó de cuidarla cuando su padre se largó. Ella aún va allí de vez en cuando para tener paz y tranquilidad. Tierno. Recogemos el bidón de gasolina que hay en el suelo y el tubo verde que cuelga de la chapa y nos vamos.

Al bajar la escalera vemos que hay alguien allí, leyendo el periódico. Es Miranda, la chica que nos rescató de la carretera. Hablamos con ella y le agradecemos habernos salvado. Al parecer es periodista. Por eso las fotos. Le pedimos... bueno, no sé cómo decirlo... le pedimos que... que nos lleve. Es una emergencia, tenemos que llegar con nuestros colegas antes de que sea tarde. Ella dice que no tiene auto. Pero entonces, ¿cómo nos llevó hasta allí? A rastrar. Ah, está bien... Bueno, no podemos hacer más, así que nos vamos. Entonces vemos como ella corre hacia la parte de abajo de la escalera, se mete en su pequeño coche y sale pitando a toda velocidad. Gracias por el viaje. Pequeña mentirosa.


Melonweed, el pueblucho de mala muerte en el que estamos metidos, solo tiene tres lugares que podemos visitar (cuatro contando la choza de Maureen): la torre de gasolina, el depósito de chatarra y la caravana de Todd. Nos dirigimos a la caravana. Vemos que en el suelo hay un ventanuco por el que sale una luz intermitente. Es una especie de sótano. O hay alguien soldando ahí abajo o la instalación eléctrica es muy defectuosa. Miramos la puerta de la caravana. Está trancada, pero es endeble. Tocamos la puerta. La luz parpadeante del ventanuco se apaga. Esperamos a que Todd suba y mire por la mirilla de la puerta, preguntando quién anda ahí. Entonces apelamos a nuestra infinita delicadeza y le damos una patada a la puerta. Todd sale despedido y queda inconsciente tendido en el sofá. Abrimos el aparador y recogemos la ganzúa. Luego abrimos la heladera y nos llevamos el trozo de carne cruda. Después bajamos por el ascensor del costado (por donde Todd acaba de subir). Bajamos a su sótano y... ¡ahí está! El soplete de Maureen. ¡Qué sorpresa! Lo recogemos y se lo llevamos de vuelta.

Otra vez fuera, nos dirigimos a la torre de gasolina. Al llegar vemos que la puerta está cerrada con un candado. Utilizamos la ganzúa de Todd para abrir el candado y lo recogemos del suelo. Entramos en la torre. Nos dirigimos a la escalera. Vamos a subir y entonces... ¡Boom! Se activa la alarma. Nos escondemos detrás de esa especie de cilindro que hay al fondo. Observamos como llegan dos policías no demasiado brillantes en un vehículo volador. Los policías aterrizan y suben a la torre a investigar. Es nuestra oportunidad. Vamos hasta el vehículo y abrimos la tapa del depósito de combustible. Ponemos la manguera verde en la boca del depósito. Usamos el bidón con el depósito. Luego "besamos" el tubo. ¡Puaj! Una vez el bidón está lleno, salimos pitando de allí. ¡Fiuu! Eso estuvo cerca.

Vamos al depósito de chatarra. Si observamos, notaremos que hay una especie de cadena o correa en un extremo y si tiramos de ella la puerta-persiana se abre hacia arriba. Pero si soltamos la cadena e intentamos entrar, la puerta baja con rapidez y no nos da tiempo a llegar. Usamos el candado en la puerta. De esta manera la aseguramos y entonces podemos usar la cadena para trepar.

Ahora estamos en la parte superior del muro. El depósito de chatarra se extiende ante nosotros como un páramo de metal aplastado y montañas de piezas oxidadas. Nos dirigimos al montón que está a la izquierda y un poco arriba, al lado de la columna. ¡Bingo! Ahí está la horquilla que necesitamos. Vamos a recogerla y entonces... ¡Guau! Una bestia peluda de cuatro patas y con la boca llena de tuercas nos ataca. ¡Corran! Nos salvamos por los pelos. Vemos como el perro se va hacia la derecha. Volvemos a bajar y vamos hacia allí, pasando a otra pantalla donde vemos un montón de carrocerías de coches aplastados. Encima de uno de ellos está el enorme imán de una grúa. Usamos el trozo de carne con el coche que tiene el imán encima (coche azul), haciendo que el perro entre y quede encerrado. Pero todavía no podemos cantar victoria.Volvemos por donde vinimos, subiendo al muro otra vez. Nos dirigimos hacia la derecha, pero sin volver a bajar y cuidando de no irnos del depósito. Avanzamos hasta la cabina de la grúa. Una vez dentro, manipulamos los controles (La palanca en forma de + mueve el imán en todas direcciones y la otra la sube y lo baja) para pegar el coche donde está atrapado el perro. Lo subimos todo lo que podemos, hasta que la palanca ya no permita ascender más (el imán se activa y desactiva con el botón cuadrado). Una vez el perro esté flotando en el aire, bajamos y regresamos al montón de piezas para por fin recoger la horquilla.

Maureen ya tiene todo lo necesario y nos arregla la moto, además de ponerle una pequeña sorpresa extra. O sea, la deja mejor que como la teníamos. ¡Qué mujer fantástica! No sabemos como pagarle, pero no importa. Tengo la sensación de que volveremos a vernos. Nos marchamos del pueblo echando fuego (literalmente). Vamos por la carretera, sintiendo el poder de nuestra máquina arreglada y mejorada entre las piernas. Pero no llegamos muy lejos. Más adelante hay un retén policial. Al parecer nuestra bromita de la torre de combustible alertó a las fuerzas del orden. No podemos seguir, por lo que damos media vuelta y regresamos a Melonweed. Una vez allí, vamos directo a la torre (no a la casa de Maureen; ya nos despedimos). Entramos y volvemos a tocar la escalera. La alarma se activa y todas las patrullas voladoras del retén se dirigen hacia el pueblo, despejando la carretera. ¡Ja! Ahora podemos seguir nuestro viaje.

Cinemática: Por fin nos reunimos con nuestros Polecats. Han hecho una parada en un área de descanso para que Corley pueda usar el váter. El pobre vejo tiene una vejiga del tamaño de una arveja. Tenemos que hablar con él de inmediato. Pero llegamos demasiado tarde. Descubrimos que allí también está nuestra amiga Miranda, la pequeña periodista, tomando fotografías del anciano. Y por accidente fotografía el momento en el que el malvado Ripburger lo sorprende por la retaguardia dándole un fuerte bastonazo en la cabeza. El viejo Corley cae y uno de los matones de Ripburger, Bolus, descubre a la fotógrafa, pero ella logra escabullirse y escapa, aunque la cámara queda en manos del gorila trajeado. Ripburger lo envía a "terminar el trabajo", en lugar de mandarlo a buscar a Miranda. Ambos se marchan. En eso aparece Ben. Encuentra al viejo moribundo en el suelo. Corley le explica lo ocurrido. Le dice los planes que Ripburger tiene para la compañía. Quiere dejar de fabricar motocicletas, vender las acciones, despedir a los trabajadores y hacer mini camionetas. ¡Mini camionetas! No podemos permitirlo. Le prometemos a Corley que encontraremos a Ripburger y le daremos su merecido. Y además tenemos que hacer otra cosa. Con sus últimos estertores, Corley nos dice que tiene una hija a la que quiere dejarle su compañía. Una hija que es una genio de la mecánica, a la que él llamaba Dínamo en Pañales cuando era pequeña. Tenemos que encontrarla y salvarla. Tenemos que salvar... ¡A Maureen! Regresamos a toda velocidad al pueblo.

Ahora entendemos cuál era el trabajito que el gorila Bolus tenía que terminar. Afortunadamente, Maureen es bastante más sagaz que ese matón de tercera y reacciona con rapidez antes de que él pueda eliminarla. Tras dejarlo inconsciente, revisa el cuerpo. Encuentra la cámara, por qué la traía el matón. Da igual, es hora de largarse.

Cuando llegamos al pueblo vamos a la choza y descubrimos que Maureen ya se ha ido. Examinamos los restos que hay en el ascensor de motos y encontramos la cámara. Está vacía, seguramente ella se llevó el rollo. También encontramos la foto de Mo y su tío Pete. Si regresamos por la carretera por la que vinimos, veremos a lo lejos un montón de policías bloqueando la carretera en el área de descanso. Debemos regresar y tomar la otra ruta que está arriba a la izquierda, entre el depósito de chatarra y la torre de gasolina.

Regresamos a nuestro querido bar, el Puesto de Patadas. Vemos que hay un enorme camión con tráiler aparcado al frente. Entramos en el bar. Nuestro viejo amigo Quohog, el barman, nos da la bienvenida. ¡Hola, asesino! Hablamos con él y luego miramos el noticiero que están pasando en la TV. El conductor habla del brutal asesinato de Malcolm Corley. Y de que los responsables, la banda de renegados motociclistas The Polecats, ¡ha sido arrestada! La policía busca intensamente al líder de esta banda, un hombre brutal y peligroso. ¡Vaya predicamento! Por si no lo notaron, hay un hombre de aspecto huraño sentado en la mesa, jugando peligrosamente con un cuchillo. Es Emmet, el camionero. Hablamos con él de todo. Le insistimos que necesitamos que nos lleven. Él dice que no va a pasar. La policía cerró todos los accesos y nadie puede moverse. Le mostramos la foto del rancho, él dice que va en esa dirección, pero que no puede debido al bloqueo policial. Por más que insistamos no vamos a conseguirlo. Salimos del bar y vamos a la parte trasera, donde está el contenedor en el que cómodamente nos despertamos al principio del juego. Allí está escondida Miranda, que nos pide un pequeño favor: tenemos que contactar con su editor para que la ayude a salir de ese atolladero. Claro, ¿por qué no? Le debemos una. Ella nos da una de sus tantas identificaciones falsas para pasar por el control policial. Luego vuelve a esconderse. Podemos darle una patada al contenedor para asustarla un poco. Regresamos al bar. Le damos la identificación a Emmet. Ahora por fin nos ayudará. Ocultará nuestra moto en el depósito de fertilizante de atrás (tranquilo, nadie meterá las manos en esa porquería) y nosotros tendremos que viajar en el compartimento del motor. Eh, no pensaban que íbamos a viajar en primera clase, ¿verdad?
Emmet llega al control policial y le da la identificación falsa al policía. Resulta que Miranda nos dio una credencial apócrifa de agente del FBI. Pero da resultado y Emmet puede seguir. Qué alivio. Tal vez podamos descansar un poco.

El viaje termina. Salimos del compartimento. Emmet ya ha sacado nuestra motocicleta y está arreglando algo del motor. Dice que tuvo problemas con el tubo de gasolina. Luego se apresura a marcharse y nos deja allí solos, en el rancho de visones del tío Pete. Algo huele mal. Revisamos la motocicleta. ¡Ese sucio bastardo nos robó el tubo de gasolina para arreglar su camión! Nos la pagará. Entramos en la casa. Hay una cama, un baúl cerrado con un candado, unas cuantas fotos en las paredes... y una insignia de los Buitres. Al parecer Maureen pertenece a esta banda de renegados. Lo sospechábamos desde un principio. ¿De qué otra manera podría haber conseguido el propulsor que nos puso en la moto? Levantamos la almohada y descubrimos una palanca. Usamos la palanca para abrir el candado del baúl. Ah... chatarra. Encontramos un tubo de gasolina que podemos usar en nuestra moto.

Cinemática: En ese momento, escuchamos un ruido. Vemos que Mo sale del galpón en su moto. Salimos raudamente tras ella. En la carretera seguimos a Maureen, pero ella usa su propulsor para alejarse a toda velocidad de nosotros. No podemos hacer lo mismo: ella nos quitó nuestro propulsor. ¿Por qué huye de nosotros? Debe pensar que todo el mundo está en su contra. Maureen cruza el puente de la garganta Poyahoga. Mientras tanto, nosotros nos encontramos con nuestro viejo amigo Emmet, que trata de sacarnos de la carretera. ¡Maldito! De pronto, pasamos bajo una extraña señal en forma de arco hecha con pedazos de coches y motos. Eso solo significa una cosa: estamos en territorio Cavefish. Y ellos no tardan en aparecer. Los Cavefish, extraños piratas del asfalto que se dedican a asaltar remolques para robarles el cargamento, viven en cuevas, conducen motos de alta tecnología y son ciegos, por lo que usan lentes especiales para ver. Los Cavefish no nos hacen nada, van tras el cargamento de Emmet. Él intenta perderlos librándose de la carga. El tráiler se suelta, eliminando a uno de los tres Cavefish que lo persiguen, pero otro de ellos le dispara una bomba. Pobre Emmet, cree que se libró de ellos. Emmet cruza el puente y entonces la bomba explota. El puente se desploma en una nube de fuego y  humo. Los Cavefish revisan el cargamento. Es inútil. Tan solo es un montón de apestoso fertilizante. Regresan a sus cuevas.

Nosotros llegamos al lugar del siniestro, junto al tráiler chocado. Hay un montón de fertilizante desparramado en la carretera. Bajamos de la moto y recogemos un puñado. Nos puede ser útil más adelante. Examinamos el tráiler. Está inclinado sobre las rocas del costado de la carretera, pero no se moverá, ya que las ruedas lo sostienen. Usamos la palanca en las ruedas y las aflojamos. Luego empujamos el tráiler, que terminará de volcarse, desparramando aún más fertilizante. Esto puede parecer un acto de vandalismo gratuito, pero tenemos una buena razón para haberlo hecho. Subimos a la moto y volvemos por donde vinimos. Debemos seguir en línea recta por la carretera principal, de vuelta hasta el rancho de visones. Allí están los matones de Ripburger, Nestor y Bolus, esperándonos en su coche volador. Al vernos llegar, empezarán a perseguirnos (Ben dará media vuelta y regresará por el mismo camino). Otra vez, seguimos en línea recta, hasta pasar por el tráiler de fertilizante volcado. No nos detenemos, seguimos de largo. El coche nos seguirá, levantará una nube de polvo que hará que pierdan el control y se estrellen. En ese momento, Ripburger llega al rancho, pero al no ver a sus hombres sigue de largo. Los encuentra al costado de la carretera, junto a su coche destrozado. Rip siempre tiene un maléfico plan bajo la manga para acabar con lo que queda de la familia Corley y se marcha, llevándose a sus dos matones.

Llegamos al puente destruido y nos detenemos en el aparcamiento del costado. Allí hay un cartel que examinamos. Miramos todas las fotos de los valientes que intentaron cruzar la Garganta Poyahoga sin éxito (como el eminente profesor Shmetterling). Leemos los avisos. Uno nos recomienda usar el puente recientemente construido en lugar de intentar saltar (gracias por el consejo) el otro nos cuenta la historia de Ricky Myran, que logró saltar la Garganta con su motocicleta Corley. Luego se supo que la había modificado: agregándole un propulsor especial (como el que Mo nos había regalado) una hélice de hovercraft y una rampa para saltar. Básicamente esas son las tres cosas que debemos conseguir para poder cruzar. Regresamos a la ruta.

Vamos hasta donde está el auto de los matones (aparecerá una señal de STOP parpadeante). Usamos la palanca en él y quitamos una hélice propulsora del guardabarros trasero. Se la colocamos a nuestra moto. Ya tenemos una de las tres cosas que precisamos. Volvemos a la ruta, no sin antes darle una patada al coche.

Mientras vamos por carretera, veremos que en ciertos puntos parpadea un cartel verde que nos indica la entrada a la carretera de la mina. Debemos hacer clic y entrar por esta sinuosa y abandonada ruta donde los motoristas se dedican a pasear y pelear. Primero nos encontramos con Padre Torque, el antiguo líder de los Polecats, ahora retirado. Hablamos de todo con él. El viejo se hartó de su jubilación y ahora se dedica a ir por ahí buscando pelea. Nos habla un poco de las bandas y nos da algún consejillo para luchar. Nos advierte sobre los Cavefish: son peligrosos, asesinos a sangre fría. Viven en una cueva perdida en esa carretera cuya entrada solo ellos conocen y pueden ver gracias a sus gafas especiales. Ellos tienen la rampa de Ricky Myran, la cual debemos conseguir.

Finalmente nos despedimos de Padre y seguimos avanzando por la carretera de la mina. Nos iremos topando con motoristas de distintas bandas con los que debemos pelear (Buitres, Ruedas Podridas, Cavefish). Algunos de ellos nos darán un premio que nos será útil para luchar contra otros. Pelearemos como hicimos la primera vez que nos encontramos a un Rueda Podrida en la carretera: dando clic derecho cambiamos de arma y con el izquierdo golpeamos. Por supuesto, ellos también nos devolverán los golpes, así que debemos tener cuidado. En esta parte no se puede grabar, para hacerlo, debemos salir de la carretera de la mina y regresar a la autopista (conviene hacerlo a medida que consigamos objetos y luego volver a entrar). Nos cruzaremos con un buitre que tiene un propulsor que necesitamos. Al principio nos dejará atrás, masticando humo. Tendremos que luchar contra otro motero que tiene una cadena y derrotarlo para conseguirla. Cuando nos volvamos a cruzar con el Buitre le damos unos cuantos cadenazos hasta hacerlo caer y así conseguimos el propulsor. Cuando nos topemos con la chica punk que tiene una motosierra tendremos que arrojarle fertilizante a los ojos para hacerla caer. Con la motosierra atacaremos al Rueda Podrida que lleva una cadena con una bola con pinchos (en realidad es una calavera). También nos encontraremos con el Rueda Podrida que nos cruzamos la primera vez, pero no nos dará nada, aunque es satisfactorio hacerlo caer. El tercer Rueda Podrida tiene un palo. Debemos golpearlo con la motosierra para obtenerlo. Con ese palo golpearemos al Cavefish para poder arrebatarle sus lentes de visión especial (Si golpeamos al Cavefish con otra cosa y lo hacemos caer no obtendremos nada, ya que ellos se inmolan cuando son derrotados). Esta es la parte más difícil (y hasta tediosa) del juego. No esperes que te salga todo bien a la primera. Podemos eludir batallas innecesarias con moteros que ya hayamos derrotado pulsando Escape y podemos pelear todas las veces que sea necesario hasta obtener todo lo que necesitamos.

Una vez conseguidos los lentes del Cavefish, nos los ponemos. En la parte inferior izquierda de la pantalla parpadeará la palabra SALIDA cada vez que pasemos junto a una. Tendremos que esperar (hay que ser pacientes) a que aparezca la palabra CUEVA y entonces damos clic. De esta manera encontramos la guarida de los Cavefish y entramos en ella.

Una vez dentro de la espeluznante cueva, avanzamos hasta llegar a la última pantalla donde hay unas extrañas y grotescas esculturas. Allí está la rampa de Ricky Myran. La usamos dos veces para engancharla a la moto. Regresamos por donde vinimos. Al girar la curva en la entrada del túnel, volvemos a detenernos y desenganchamos la rampa. De esta manera, la empujamos, haciendo saltar los sensores del suelo que usan los Cavefish para guiarse. Cuando ellos llegan hasta nosotros, pierden el rastro y se despeñan por el barranco. Entonces nos marchamos.

De vuelta en la Garganta. Ya terminamos con esos chicos, así que las gafas ya no son necesarias. Nos subimos a la moto. Con las modificaciones que le hicimos, ya debería ser suficiente. Por fin podemos emular a Ricky Myran. Saltamos el puente y viajamos por la carretera mientras anochece.

Finalmente llegamos a la fábrica de Corley Motors. Tierra sagrada. Para alguien como Ben es una suerte de peregrinación. Lo primero que hacemos es bajar por la rampa hasta el estadio (¿Qué hace un estadio ahí, frente a la fábrica?). Allí hay un puesto de venta de recuerdos: camisetas, banderines, conejitos... Hablamos de todo con el anciano que atiende el puesto (¿Es idea mía o tiene un notable parecido con Malcolm Corley?). Nos dirá que Corley construyó ese estadio para los trabajadores, para que tuvieran un lugar para divertirse cerca del trabajo. La banda de los Buitres no vive lejos de allí. En el estadio está a punto de empezar algo como una especie de destruction derby, en donde el gran premio es... ¡una moto Corley restaurada! Y restaurada por el propio Corley (y su querida hija, claro). Si tratamos de comprar algo del puesto no podremos hacerlo, ya que no tenemos dinero. Debemos recurrir a una treta. Miramos las camisetas que están colgadas en la pared de atrás y le preguntamos por ellas al puestero (¿Son de algodón?). Cuando nos de la espalda, recogemos el conejito que está atado en el suelo. Luego probamos el coche a control remoto, usando el control. Damos un par de vueltas y la batería se agota. Obviamente no podemos llevárnoslo (además es demasiado caro) y el viejo no caerá en otro de nuestros trucos. Vamos hasta el fondo, hacia la derecha. Allí vemos una puerta giratoria cerrada que solo avanza en un sentido: hacia afuera. Y no podemos entrar por el costado, si Ripburger nos descubre, estamos fritos. Volvemos por donde vinimos. Vamos a la puerta principal de la fábrica. Miramos el cartel encima de la puerta. Qué profundo, hombre. Golpeamos la puerta y en un panel lateral aparecerá un guardia que no nos permitirá el paso bajo ningún concepto. Nos dirá que Ripburger ha pospuesto la reunión con los accionistas hasta que se encuentre al asesino de Corley. Regresamos a la moto y nos vamos hacia arriba, por el camino de tierra. Llegamos a la guarida de los Buitres, pero no podemos acceder: han puesto minas por todo el suelo. Usamos el conejito con el campo minado. Cuando pise una mina (con la Cabalgata de las Valkirias de Wagner de fondo), volará por los aires y la pila saltará. La recogemos y regresamos al estadio. Usamos la batería con el coche a control remoto. Lo llevamos hasta el fondo, donde está la puerta giratoria. El viejo saldrá a perseguirlo, nos dirá que ya es suficiente, pero por supuesto, no le haremos caso. Metemos el coche por debajo de la puerta. El viejo tendrá que entrar por el costado. Ahora que ha abandonado su puesto, recogemos la caja de conejitos que está atrás.

Volvemos al campo minado. Usamos la caja de conejitos. Ben los volcará todos y los valientes soldados amarillos avanzarán a través del campo, sacrificándose para que podamos avanzar. Pero tenemos que actuar de prisa: debemos recoger todos los conejitos excepto uno, esperar a que explote y soltar otro, esperar a que explote, soltar otro y así, hasta que abran un camino seguro por el que podamos pasar. Si dejamos que todos los conejos marchen, explotarán todos demasiado rápido y no abrirán un camino lo suficientemente largo, por lo que tendremos que volver al puesto del estadio a buscar más. Una vez que despejen el camino, podremos pasar. ¡Gracias, valientes animalitos animatrónicos!

Cinemática: Llegamos a la guardia de los Buitres. Allí nos esperan, pero no para darnos la bienvenida, precisamente. Por órdenes de Maureen nos atan de pies y manos y nos empiezan a estirar usando las motocicletas, en una versión motorizada del potro medieval. Mo está furiosa, cree que nosotros asesinamos a su padre.

Tratamos de hablar con ella, de convencerla de que Ripburger mató a su padre, pero no querrá escucharnos. A menos que le digamos que nos deje ir o si no... la llamaremos cosas... como por ejemplo... Dínamo en Pañales. ¿Cómo es posible que sepamos que Corley la llamaba así cuando era pequeña? Él nos lo dijo antes de morir. Alguien (Miranda) tomó fotos antes de morir pero uno de los matones de Ripburger le quitó la cámara y luego fue tras Maureen. Ella todavía tiene ese rollo. ¡Bueno, revélalo, ¿quieres?!

Cinemática: Estamos atados. Maureen mira las fotos. Lo siente. Sí, bueno, no hay problema. Estamos acostumbrados a que quieran matarnos. Ella quiere vengarse. Le explicamos que no, que lo mejor será desenmascarar a Ripburger en la reunión de accionistas.  El problema es que Ripburger ha suspendido la reunión hasta que los asesinos de Corley estén muertos o en prisión (que vendría a ser lo mismo). Mmm... eso podría arreglarse. Es entonces cuando los Buitres nos exponen su desesperado, extremadamente arriesgado y sumamente descabellado plan: fingir la muerte de Ben y Maureen. Básicamente el plan consiste en entrar disfrazados en la competencia de Demolition Derby, que terminará de forma trágica con la muerte de los dos cuando sus coches exploten. El coche de Mo irá equipado con explosivos que se activarán cuando Ben la golpee de frente. Cuando esto ocurra, ella saldrá despedida en un asiento eyectable. Nuestro trabajo, para distraer a la audiencia y que nadie vea a Maureen, es salir del coche envueltos en llamas y correr como locos. Vaya plan, ¿eh?

Cinemática: En el estadio, el show de violencia gratuita y destrucción sin sentido está a punto de empezar. Allí estamos: nosotros con nuestro traje de amianto, bajo el seudónimo de El Vengador Desconocido. Mo, con su peluca rubia, ahora es Doreen Schmorley. Ripburger lo ve todo desde su palco. De inmediato se da cuenta de quienes somos realmente (¿A quien queremos engañar con esos ridículos disfraces?) y envía a la pista a sus esbirros, Nestor y Bolus (los hermanos Boom-Boom) para que nos destruyan.

Empieza el partido. El coche azul (el de Nestor y  Bolus) no nos dejará acercarnos a Maureen (coche amarillo) de ninguna manera. Debemos conducir hacia la rampa de la izquierda (horizontal) y saltar por ella (cuidando que no nos choque el coche verde) y caer encima del coche marrón (que se pondrá justo debajo de nosotros en el momento oportuno). De esta manera, estropeamos el motor y lo dejamos inutilizado. Ahora debemos empujar el coche marrón por la pista hacia la derecha, chocándolo, hasta llegar a la rampa vertical que hay allí (lo hacemos rebotar contra la pared que hay en la esquina. Empujamos el coche por encima de la rampa y lo dejamos caer al otro lado. Luego saltamos. Caeremos sobre el coche marrón, rebotaremos y golpearemos el coche azul, deteniéndolo. Los matones no podrán encenderlo y entonces por fin chocamos contra Mo, explotando en llamas. Salimos corriendo convertidos en la antorcha humana. Debemos ir hacia el muro de la izquierda y prenderlo fuego, recorriendo todo el largo, haciendo que quede en llamas. El espectáculo se está saliendo de control...

Por fin Nestor y Bolus logran volver a poner en marcha su auto. Ahora vienen tras nosotros. Nos persiguen hasta que subimos al techo del coche marrón. Ahí empezarán a chocarnos. Debemos darle clic a las llamas que hay abajo en la esquina derecha. De esta manera, saltaremos al techo del coche azul. Luego corremos hacia esas llamas (dando clic en ellas otra vez). Ben se ocultará entre el fuego, el coche azul cruzará y se prenderá... Y finalmente explotará. Parece que al final Nestor y Bolus no serán vicepresidentes de la compañía como Ripburger les había prometido, ni les dará diez mil acciones a cada uno. Ripburger está visiblemente afectado por esta terrible pérdida. Lo importante  es que nos da por muertos.

De vuelta en la guarida de los Buitres. Mo ha desarmado la motocicleta que alguna vez restauró con su padre. Está buscando una clave o llave (key). ¿De qué está hablando? La clave de la caja fuerte de Malcolm. Allí está guardado su testamento. ¿Cómo vamos a entrar a la fábrica? Mo nos explica que detrás de la fábrica hay una entrada secreta que conduce directo a la oficina. Ella solía colarse por allí cuando era niña. Para poder entrar, esperaba a que los medidores se pusieran en negro y entonces le daba una patada a la pared agrietada, lo que abría la compuerta. Esta explicación es un poco vaga... pero bueno, ella solo tenía seis años. Hablamos de lo demás con Maureen (por ejemplo, dónde estamos metidos, que resulta ser un avión de carga que los Buitres quieren poner a rodar. No a volar, sino a rodar). Antes de irnos, miramos las piezas de la moto esparcidas por el suelo. Todas tienen números de serie. Hay tres piezas en las que debemos levantar una tapa para ver los números. Los anotamos todos y nos vamos. Antes de marcharnos, Maureen nos da las fotografías que reveló y muestran al verdadero asesino de su padre.

Otra vez en la fábrica bajamos al estadio. Recogemos otra caja de conejitos del puesto (el viejo ya no está, no hay problema), volvemos a subir y vamos a la parte posterior de la fábrica, entrando por la izquierda. Allí están los medidores: esos aparatos con una línea verde que emiten chasquidos. Y también la pared agrietada. Tenemos que esperar a que los medidores se detengan (cuando todos quedan con un espacio negro en el medio y dejan de hacer ruido) y dar una patada en el muro. Las explicaciones de Maureen fueron bastante imprecisas pero el lugar correcto es más o menos debajo y un poco a la derecha del palo de la izquierda (de los tres verticales que hay encima del muro). Cuando la compuerta se abra, entramos.

Estamos en la enorme oficina de Corley. Vamos hasta la caja fuerte que está en el suelo, frente al escritorio. Ingresamos la clave de acceso, una de las tantas que vimos en las piezas de la moto. Con la clave correcta pulsamos el botón cuadrado. La caja se abre. Recogemos una tarjeta de acceso y una cinta: el testamento grabado de Corley.

Cruzamos la puerta de la derecha al otro lado. Llegamos a un pasillo en el que hay tres puertas. Usamos la tarjeta en la puerta que tiene el lector (la de la derecha) y entramos. Es la sala de proyección. Desde allí vemos que la reunión ya ha empezado. Ripburger está en el escenario hablándole a los accionistas. Está dando un discurso en conmemoración a Corley... Bastardo mentiroso. Luego empieza  a hablar del futuro de la compañía: ¡Las minifurgonetas Corley! Malcolm tenía razón. Hay que hacer algo rápido. Usamos la palanca de la luz del proyector dos veces (primero baja y después sube). Y luego bajamos la palanca del motor. El proyector se detiene, se sobrecalienta y la película se quema. Rip tendrá que improvisar... Contar un chiste o algo. Mientras su secretaria está tratando de arreglar el desastre, nosotros nos colamos en la habitación contigua (antes no podíamos hacerlo, porque ella estaba allí y si nos veía, llamaría a los guardias). Colocamos las fotografías del crimen en el caballete.

Cinemática: Las imágenes aparecerán en la pantalla gigante, mostrándole a los accionistas la clase de canlla que es Ripburger. La cinta del testamento se pone en marcha y escuchamos la voz de Corley diciendo que quiere dejarle la compañía a su hija Maureen y que Ripburger debe estar en la cárcel. Maureen también está allí, entre el público y salta al escenario recriminando a Ripburger. ¡Pero el maldito escapa! Ben intenta alcanzarlo, pero es demasiado tarde. Rip logra escapar en un camión muy parecido al de Emmet. Huye, Ripburger. Cuando sea el momento de perseguirte, seguiremos el rastro brillante. De vuelta en el salón de conferencias, Maureen sigue hablando con los accionistas. Ben aparece y el público lo aclama. Finalmente, nos vamos en la motocicleta con Mo. Es hora de sacar a nuestra banda de la cárcel... Y de que Maureen se compre un traje de empresaria. Que no se queje, ahora va a ser rica. Aunque ella lo único que quiere es un poco de paz y tranquilidad... Pero como de la nada, Ripburger aparece en su inmenso camión (¿Cómo apareció por detrás de nosotros si ya se había ido? ¿Y cómo es que ellos no lo vieron hasta ahora? Da igual). Ripburger embiste la moto y nos hace volar por el aire. La moto queda enganchada en el paragolpes. Nosotros logramos agerrarnos a la parte delantera. Maureen no lo consigue y queda debajo del camión. En eso, detrás del camión aparece ¡el Boeing de los Buitres! Abre la compuerta delantera como una enorme boca.

Abrimos la rejilla del camión, exponiendo el gran ventilador. No podemos pasar por allí, o nos hará picadillo. Usamos todos los conejitos que tenemos con el ventilador. Divertido. Luego abrimos el panel que está encima de la rejilla, tapando la visión de Ripburger. Cuando él asome por la ventana y empuje el panel con su bastón, reaccionamos rápidamente y se lo arrebatamos (hay que ser rápido y ágil). Usamos el bastón en el ventilador del camión, deteniéndolo y pasamos. Salimos por la parte posterior de la cabina. Usamos la llave en la manguera de combustible que está más a la derecha (la única que podemos aflojar). Rip trata de dispararnos, Maureen lo detiene en el momento oportuno y el avión se devora el camión. Ripburger vuelve a sacar las ametralladoras y empieza a disparar. Afortunadamente no hiere a nadie, pero destroza los controles de la cabina. Ahora el avión se dirige sin control hacia la Garganta Poyahoga (donde no hay puente). Subimos a la cabina (¡Cuidado con los disparos). Activamos el monitor central. Activamos la siguiente secuencia en los menús: DESPEGUE - TRAS DESPEGUE - TREN - SUBIR TREN. Es el único sistema que funciona, todos los demás están dañados. El tren de aterrizaje sube, el avión empieza a frenar y se detiene justo en el puente roto. El camión sale proyectado hacia adelante, abre la puerta y queda colgando en el vacío.  Ripburger sale despedido y queda colgando del cañón de una de las ametralladoras. Ahora avión y camión penden en precario equilibrio. Rip parece estar fuera de combate... o no. Entramos en la cabina del camión. Activamos el monitor. Ingresamos la siguiente secuencia: MENÚ PRINCIPAL - DEFENSA - AMETRALLADORAS - CONTROL - DESACTIVAR. ¡Hasta nunca, Ripburger! (Nota: toda esta parte, desde que Rip nos atropella hasta aquí, debemos hacerla con rapidez, o llegaremos a la Garganta y caeremos al vacío... De todas maneras siempre podemos volver a intentarlo).

Regresamos al avión. En ese momento, los Buitres huyen. Gracias por su ayuda. Dentro del avión en llamas, nos movemos a la izquierda, donde está nuestra moto y la usamos para salir justo cuando todo vuelta en pedazos.

Ahora tan solo nos falta asistir al entierro de Malcoml Corley. Padre Torque da un emotivo discurso. Luego nos subimos con Mo a su limusina. ¿Quedamos para vernos en algún momento e ir a comer? Suena genial. Pero... ahora Mo pertenece a otra banda. Ya no es alguien que pueda juntarse con un tipo como nosotros. Además, está muy ocupada atendiendo sus negocios. La carretera nos llama, el rugido del motor de nuestra Corley es más poderoso.

¡Muy bien, amiguitos! Si han llegado hasta aquí es que han terminado el juego. Esperamos que esta guía les haya sido de utilidad.
¡Hasta la próxima!

lunes, 17 de diciembre de 2018

Reseñas de domingo

¡Hola, amiguitos! Desde junio de este año he estado publicando en Facebook pequeñas reseñas cinematográficas de películas de terror poco conocidas de las décadas de los 70, 80 y 90 (aunque también he escrito sobre películas más actuales). Las he publicado religiosamente cada domingo, bajo el hashtag #ReseñasDeDomingo. Esta entrada no es más que una recopilación de esas críticas escritas en un párrafo o dos. No hay orden determinado, excepto el cronológico correspondiente a la publicación de cada crítica (de la más antigua a la más reciente). Aunque no han despertado mucho interés en la red social (apenas han cosechado unos pocos "Me gusta"), ha sido divertido escribirlas, sobre todo por el hecho de ser sobre películas "extrañas", olvidadas, enterradas durante décadas y que muy poca gente conoce. Siempre dentro del género de horror o suspenso, el repertorio es muy variado: hay explotación setentista, giallo italiano, serie B en su versión más cutre, reliquias ochenteras de la Troma, delirios noventeros... un menú tan variopinto como sabroso. Recomiendo especialmente echarle un vistazo a estas reliquias. De una forma u otra, realmente valen la pena.

HALLOWEEN III (1983) - Ayer volví a verla después de mucho, mucho tiempo. Cuando la vi por primera vez no me gustó nada, porque como a la mayoría de la gente, me molestó que no tuviera nada que ver con las andanzas de Michael Myers. No entendía cómo podían haberla titulado Halloween III, si es una historia absolutamente distinta. Pero con todo el revuelo que se está generando con la nueva secuela que se estrena este año, me acordé de esta extraña tercera parte y decidí darle otra oportunidad. Casi no recordaba nada (la vi por primera vez hace más de quince años), excepto que tenía que ver con máscaras de Halloween y un comercial con una canción tan pegadiza como molesta. Cuando terminé de verla, me di cuenta que no se merecía el destrato que tuvo en su momento. Hay que tomarla como una película absolutamente aislada de la saga, una historia distinta de terror fantástico. Y como tal, lo cierto es que funciona razonablemente bien. No estoy diciendo que sea una obra maestra, ni muchísimo menos, pero me parece que está mucho mejor lograda que varias secuelas de Michael Myers (sobre todo 4, 5 y 6). El problema de la confusión de los fanáticos que esperaban ver la tercera entrega de las aventuras del psicópata enmascarado y se terminaron encontraron con esta rareza, en la que Michael no aparece por ningún lado (excepto en un par de cameos de la primera en un televisor), es que originalmente la saga Halloween iba a ser una serie de películas independientes, todas ambientadas en esa fecha tan particular. La historia de Michael, el doctor Loomis y Laurie Strode iba a terminar en la primera entrega, pero debido al éxito que obtuvo, se decidió estirar la historia en varias secuelas, a la vez que se continuaba con el proyecto original de una película distinta cada vez. Por eso, esta Halloween toma el título de la primera y plantea un argumento y personajes totalmente distintos. El equipo involucrado en la realización es el mismo, pero esta vez guion y dirección corren por cuenta de Tommy Lee Wallace (quien en 1990 dirigiera el mítico telefilm de IT) y la producción de John Carpentener (que también hizo la música) y Debra Hill. La película cuenta una historia interesante (con tropezones, eso sí), tiene efectos especiales muy bien logrados (para la época, por supuesto) y es entretenida, siempre y cuando uno logre abstraerse y sumergirse en la historia sin esperar a cada segundo que Michael Myers aparezca blandiendo su cuchillo. En resumen: es un film recomendable que mereció mejor suerte y mejor trato y que vale la pena rescatar del olvido.


THE STUFF (1985) - Desopilante mezcla de The Blob y La Invasión de los Usurpadores de Cuerpos. Escrita y dirigida por el maestro del terror cutre Larry Cohen (It's alive!, 1974), ofrece un divertimento ochentero sin demasiadas pretensiones, aunque con una evidente crítica al consumismo y, en menor medida, el estilo de vida americano. La película funciona si uno no se la toma demasiado en serio (ni siquiera los actores parecen hacerlo) y pasa por alto sus múltiples saltos y agujeros argumentales. Un guion y una puesta en escena más pulidos hubieran dado mejores resultados. Se deja ver.


RETURN OF THE ALIENS: THE DEADLY SPAWN (1983) - Competente y bastante entretenida cinta de invasión alienígena. La premisa fue vista una y mil veces antes (extraterrestre llega a la tierra en un meteorito y comienza a devorar todo lo que se cruce a su paso), y es tan sencilla como efectiva. La puesta en escena, el monstruo lleno de dientes y unos efectos especiales y de maquillaje en general muy convincentes, la salvan del tedio. Por supuesto, no falta alguna que otra gota de humor negro. Recomendable.


DARK NIGHT OF THE SCARECROW (1981) - Pequeño y olvidado telefilm de venganza rural al que vale la pena echarle un vistazo. De hervor lento y muertes "descafeinadas", se apoya más que nada en el suspenso. Guarda cierta moraleja sobre el odio al diferente o al "raro". Dirigida por Frank De Felitta, autor del afamado libro de posesión demoníaca El Ente (del cual también hay una película). Interesante.


CHILLER (1985) - El maestro Wes Craven, luego de su magnífica Pesadilla en la Calle Elm, nos trajo, en 1985, este curioso telefilm sobre el regreso a la vida después de la muerte, o mejor dicho, el regreso a la vida después de una larga hibernación criogénica y del sutil y a la vez brutal cambio en la personalidad del paciente. No es exactamente aterradora, lejos están los despliegues de violencia extrema y litros de sangre a los que Craven nos tenía acostumbrados, pero es un telefilm bastante sólido de suspenso sobrenatural que se salva más que nada por las actuaciones y un guion contundente, sin demasiados agujeros; aunque, eso sí, hay momentos en los que pone a prueba la paciencia del espectador. Interesante.


DEMONIC TOYS (1992) - La factoría Full Moon Entertainment (con el mítico Charles Band a la cabeza) pareció imitarse a sí misma con Deminic Toys, película poco conocida sobre muñecos diabólicos, que se antoja como una copia de segunda mano de la maravillosa El Amo de las Marionetas. En este caso los muñecos son poseídos por una entidad maligna que quiere apoderarse del bebé aún por nacer de una mujer policía, que queda atrapada junto con otros personajes variopintos dentro de un depósito. Los efectos especiales son relativamente convincentes y algunos de los muñecos logran verse bastante aterradores (convengamos que ponerle dientes afilados a cualquier cosa la vuelve espeluznante de inmediato) pero la película dista mucho de ser una obra maestra, incluso para los estándares de Full Moon. Se ve con cierto interés, pasando por alto actuaciones exageradas y unos cuantos disparates de un guión que se antoja a veces demasiado rebuscado (guión escrito por David S. Goyer, autor de las películas de Blade). Dentro de todo, como mera curiosidad, vale la pena echarle un vistazo.


NIGHT VISITOR (1971) - ¡Vengan todos! ¡Max Von Sydow está corriendo por la calle en calzoncillos! Inteligente y un poco disparatado thriller de venganza, de atmósfera inhóspita y helada y personajes aún mas inhóspitos. La frialdad y la codicia se dan la mano para llevar a los personajes en un retorcido viaje de pesadilla creada por ellos mismos, donde nadie se libera de pagar sus pecados. Gran trabajo del húngaro Laslo Benedek y muy buenas actuaciones tanto de Von Sydow como del resto del reparto. Recomendable.


FREAKSHOW (1995) - Curiosa película noventosa de episodios, que sigue la línea de Creepshow, Cuentos de la Oscuridad, etc. Como ocurre tantas veces con esto tipo de filmes, la calidad de los "cuentos" varía bastante, aunque en este caso existe un extraño crescendo. Los efectos especiales también varían de lo realmente cutre a lo medianamente pasable, y nunca llegan a ser ningún prodigio (esos muñecos son TAN muñecos, jamás llegan a parecer reales), lo cual es de lamentar porque juegan un papel fundamental a lo largo de toda la película. Se nota el presupuesto limitado, pero con todo, el resultado final es bastante digno. Interesante.


CASTLE FREAK (1995) - La dupla Sutart Gordon - Jeffrey Combs, que ya nos deleitara en la magnífica Reanimator, nos trae esta adaptación libre (muy libre) de un cuento de H. P. Lovecraft llamado El Intruso, en el que un ser monstruoso acecha al nuevo heredero de un castillo italiano en decadencia. La atmósfera en general está muy bien conseguida, la espantosa criatura se ve muy real, gracias a unos efectos de maquillaje muy bien logrados, y aunque la película pierde fuelle por momentos, es un pequeño clásico que vale la pena mirar. El final es de antología.


DEAD MINE (2012) - Terror indonesio de vuelo bajo, con poco condimento, apenas lo suficientemente entretenida como para no apagar o cambiar de canal. El guion desaprovecha una historia interesante que podría haber dado para mucho más, y prefiere ir por los caminos más conocidos y seguros. No suma que el final sea totalmente abrupto, porque da la sensación de que sus realizadores se hartaron de la película y decidieron terminarla antes de aburrirse más (o antes de aburrirnos más a nosotros). Lo mejor: los efectos de maquillaje y la ambientación. En definitiva: pasable por los pelos.


PUPPET MASTER II (1990) - Interesante secuela de El Amo de las Marionetas, la franquicia más jugosa y divertida de Full Moon. Aquí volvemos a encontrarnos con nuestros viejos y queridos muñecos vivientes, que ya hicieran las delicias de grandes y chicos en la primera entrega. También contamos con la aparición de nuevas marionetas (en especial el soldado lanza llamas), que harán la historia mucho más interesante. No tiene la tensión y el ritmo de su predecesora y por momentos se siente algo lenta, pero el final compensa con creces las carencias del guion. Huelga decir que los muñecos (en especial sus movimientos) están muy bien logrados y son, por lejos, lo mejor de la película. Ningún fanático de la saga puede perderse esta secuela.


SATAN'S BLADE (1984) - Pobrísima realización ochentera. Presupuesto muy limitado (lo cual, en sí mismo, no es ningún pecado), un guion poco trabajado, dirección amateur, montaje torpe, iluminación deficiente, efectos inexistentes (atención a los disparos y las puñaladas) y pésimas actuaciones componen este soporífero batiburrillo slasher, que pretende mezclar elementos de Halloween y Viernes 13 en una mediocre historia de posesión sobrenatural. Se supone que se realizó en 1984, pero por su calidad parece haber sido rodada diez años antes. Tiene algunos momentos muy puntuales de relativo interés (la escena de la pesadilla es, por lejos, lo más destacable), pero todo se queda en un quiero y no puedo. De todas maneras, el peor pecado que comete es, como dije, ser brutalmente aburrida. Ni siquiera llega a la categoría de Es Tan Mala Que Es Buena. Es simplemente MALA.


SLIME CITY (1988) -  Disparatada producción de serie B que recuerda a las peores-mejores realizaciones del gore italiano, en especial a las de Fulci. Argumento con potencial, pero mal aprovechado, un guion tosco, diálogos chuscos, dirección amateur y unos efectos gore deliciosamente risibles, que, aunque no del todo logrados, sí están hechos con mucho esmero. Bastante disfrutable en líneas generales, si uno le tiene paciencia. De tranco lento, el final es sin duda lo mejor, y hasta recuerda a la orgía sangrienta de Evil Dead. (Spoiler: atención a esas tripas hechas de salchichas).


THE BORROWER (1991)  -  Ciencia ficción y terror con toques de comedia absurda, en la que un alien es condenado por sus crímenes a pasar el resto de su vida en nuestro planeta (no puede haber condena peor). La película va en un crescendo y aunque al principio se muestra discreta, luego se convierte en un divertido festín grotesco de sangre, baba y decapitaciones varias. Efectos bastante logrados, aunque la lastra una dirección un poco descuidada (hay por lo menos tres escenas en las que se ve el "boom mic" colgando en la parte superior de la pantalla). Lo mejor: la bella protagonista, Rae Dawn Chong (conocida por ser la chica que ayuda a John Matrix en Commando). Entretenida.


UNDERWORLD (1985) - Ignoto film que mezcla elementos noir con terror dramático y ciencia ficción (me atrevería a decir que hay algunas gotas de Philip K. Dick). El mítico Clive Barker nos trajo, en 1985, y bajo la dirección de George Pavlou, esta historia de freaks monstruosos subterráneos rechazados por la sociedad, que parece una suerte de ensayo de su magnífica Nightbreed (1990). Lamentablemente esta producción se queda a medio camino de todo: efectos de maquillaje que sorprenden por lo poco logrados (la falta de presupuesto es evidente), un guion que no saca el suficiente jugo a las escenas y una extravagante y amanerada dirección de videoclip. De todas maneras logra ser una curiosidad medianamente interesante, que realmente daba para mucho más. Aprueba con lo justo.


ATOMIC DOG (1998) - Curioso telefilm de perro mutante radiactivo que hará las delicias de grandes y chicos. Al ser una película para la televisión, el nivel de sangre, violencia y acción está bastante rebajado, con lo que el guion de Miguel Tejada-Flores queda un tanto desaprovechado, pero aún así la dirección de Brian Trenchard-Smith le da cierto toque de interés, gracias sobre todo, a la cámara subjetiva desde el punto de vista del perro. Cabe señalar que los animales están muy bien amaestrados y hacen sus trucos con gran soltura. Lástima que no puede decirse lo mismo de algunos de los actores humanos. Pasable.


SOMETIMES THEY COME BACK... FOR MORE (1998) - Discretísima tercera entrega de la saga "A veces vuelven", que no tiene absolutamente nada que ver con la original basada en el cuento de Stephen King. Modesta en todos los sentidos y con un guion algo confuso puede poner a prueba la paciencia del espectador. Por no mencionar que todo el tiempo parece un mal remedo de la magnífica The Thing, de John Carpenter. Final anticlimático, suspenso no muy bien llevado y ningún personaje agradable o interesante, son las principales características de este pobre film. Dentro de todo, no es un absoluto desastre. Las hay peores. Simplemente mediocre.


SETTE NOTE IN NERO (1977) - Giallo en estado puro. De lo mejor que ha dirigido Fulci. Película tan enredada como atrapante, un cuento macabro con tintes sobrenaturales para ver prestando mucha atención y no perderse detalle. Por supuesto hay cosas sujetas con palillos y escenas que no vienen a cuento de nada, pero no es nada fuera de lo habitual en este género. Por lo menos la coherencia interna se mantiene bastante bien durante todo el metraje, que se disfruta de principio a fin. Recomendable


ZEDER (1983) - Continuando con el giallo de tintes sobrenaturales, esta interesante pieza del director Pupi Avati sobre un culto secreto que intenta revivir a los muertos, mantiene al espectador enganchado sin demasiadas dificultades. El misterio se profundiza más allá de la razón conforme avanza la cinta y la intriga se mantiene a buen ritmo. Por supuesto no es un film perfecto (lejos está de eso) pero en general es un trabajo muy competente y con un final impactante. Entretenida.


THE DEAD PIT (1989) - El reputado director Brett Leonard (Virtuosity, Hideaway), debutó en 1989 con este curioso film que parece una mezcla de La Noche de los Muertos Vivos, Reanimator y Pesadilla en Elm Street ambientado en un manicomio. Experimentos aberrantes con pacientes, zombis, un científico loco endemoniado y una protagonista amnésica son los principales ingredientes que componen este tour de force ochentero con aire a serie B. Se disfruta en líneas generales, aunque la resolución del conflicto (SPOILER ALERT: ¿el agua bendita sirve para matar zombis?) y el final no son de lo mejor. Con todo, entretiene sin pedir mucho a cambio.


THE FIRST POWER (1990) - Correcto (en líneas generales) thriller policial demoníaco donde un jovencísimo Lou Diamond Phillips, con la ayuda de una vidente (Tracy Griffith), debe dar caza a un brutal asesino en serie que volvió de la muerte gracias a un pacto con el Diablo. Lejos de ser un festival gore explícito, la película prefiere inclinarse por las alucinaciones, los poderes sobrenaturales y el misterio con una discreta puesta en escena. No faltan, por supuesto, los toques absurdos y alguna que otra gota de humor negro. En definitiva, no es nada del otro mundo y El Exorcista no tiene nada que envidiarle, pero es una película entretenida que se ve sin problemas. Pasable.


STOP OVER IN HELL (2016) - El español Víctor Matellano nos trae esta especie de versión western de La Última Casa a la Izquierda, que no es más que un festival de violencia sádica y gratuita sin demasiado sentido ni interés. La historia podría haber dado para mucho más, pero el guion prefiere concentrarse en los despliegues de violencia y las imágenes truculentas en lugar de desarrollar un poco más a los personajes y darles algo interesante que hacer aparte de ser carne de cañón de la brutal pandilla de maleantes. Para colmo, el director abusa de la cámara lenta en un torpe intento de subrayar lo evidente y, tal vez, para estirar un poco más el escaso metraje. Lo mejor: los bellos paisajes y la música de Nat Simons. Pasable pero por muy, muy poco.


LITTLE DEVILS: THE BIRTH (1993) - Tontería de tomo y lomo sin pies ni cabeza que es como una versión siniestra y con pocas neuronas (y poco presupuesto) de Gremlins. Las cosas suceden sin que se explique demasiado por qué. Ideal para ver con el cerebro en OFF. La comedia no llega a ser graciosa, es simplemente absurda y lo cierto es que mucho miedo no da. Eso sí, los monstruitos demoníacos están bastante bien logrados (dentro de lo que cabe). Se deja ver si uno va con las expectativas muy, muy bajas.


MOUNTAINTOP MOTEL MASSACRE (1983) - Extraña producción ochentera en la que una anciana, sin demasiada razón, comienza a masacrar a los huéspedes del motel de montaña que regentea armada con una hoz. La película es una colección de personajes estrafalarios pero ninguno de ellos logra despertar demasiado interés, por no mencionar que el guion es demasiado elemental y desaprovecha una idea que, tal vez dotada de un poco de humor negro, hubiera dado para más. Por si fuera poco, las muertes no son nada del otro mundo y ponen en evidencia el bajo presupuesto. De hervor lento, al comienzo no termina de enganchar y al final deja una sensación de indiferencia. Conclusión: apenas araña el aceptable.


FOREVER EVIL (1987) - Descacharrante ensalada de terror sobrenatural que toma "prestadas" ideas y hasta escenas de muchas otras películas. Empieza como una mala (y muy estúpida) imitación de Evil Dead, para luego agregar algunas gotas de Night of the Living Dead y desembocar en una historia de misterio cuasi detectivesca con reminiscencias lovecraftianas, que se va volviendo cada vez más ridícula conforme avanza la cinta. Zombis, demonios, brujos, deidades cósmicas malignas, todo en la misma licuadora, que nos sirve este extraño y casi indigerible cóctel. No es una película buena ni muchísimo menos, pero resulta interesante como mera curiosidad. ¿Pasable? Apenas.


BLACK CHRISTMAS (2006) - Mediocre remake del clásico navideño de Bob Clark de 1974, cuyo aporte al género es prácticamente nulo. La película puntea todos y cada uno de los clichcés del cine
de terror de la manera más burda y rutinaria, mientras las hermosas protagonistas van cayendo una a una cual fichas de dominó. Hay unas cuantas incongruencias y agujeros de guion, por no mencionar situaciones inverosímiles y sin el menor sentido, diálogos desesperantemente tontos y actuaciones que van de malas a malísimas. El nivel de gore y sangre es bastante más elevado que en la original, que prefería jugar con el suspenso y la sutileza en lugar de conformarse con mostrar ojos arrancados. Sin embargo, no puedo decir que resulte aburrida, aunque sí un poco cargante. Entretiene lo justo si uno la ve con las expectativas bajas. Mi consejo: quédense con la original y desechen este burdo refrito.


THE BONEYARD (1991) -  Interesante, aunque no del todo brillante, thriller sobrenatural de zombis en clave policial. Entretenida en su conjunto, al principio resulta un poco morosa, pero el tercer acto recompensa con creces la paciencia del espectador. El guion flaquea un poco a la hora de explicar las razones de todo lo que ocurre, pero no es un gran problema; después de todo, no es una película que exija una gran historia. Eso sí: es un interminable desfile de personajes extravagantes, todos ellos muy divertidos a su manera (especial atención merece la cínica administradora de la morgue). Los efectos especiales están muy bien logrados, sobre todo los aterradores títeres gigantes (atención al french poodle gigante) y no faltan algunas gotas de humor negro que lo hacen todo mucho más ameno. Entretenida.


BONUS TRACK:

THE HAUNTING OF MORELLA (1990) - Adaptación libre de "Morella", famoso cuento corto de Edgar Allan Poe sobre una malvada bruja que vuelve de la muerte. La película está producida por el mítico Roger Corman y eso se nota en cada detalle: puesta en escena, vestuarios, escenografías... Por supuesto no falta la consabida dosis de erotismo lésbico... Lo más logrado de todo, quizá, sea la ambientación y el vestuario de época. Por supuesto el film se toma muchas libertades narrativas, pero es comprensible considerando que se basa en un cuento tan breve (apenas tres páginas). Entretenido relato de horror gótico con el inconfundible sabor de los clásicos.

Muy bien, amiguitos, espero que esta entrada de críticas domingueras haya sido de su agrado. Una vez más, los invito a disfrutar de estos filmes si tienen la oportunidad. ¡Hasta la próxima!

martes, 28 de agosto de 2018

El ataque de los clones: Películas duplicadas

¡Hola, amiguitos! Aquí estamos de nuevo con otra entrada dedicada al maravilloso mundo del cine. En esta ocasión, vamos a hablar de un curioso (y gracioso) fenómeno que se produce de vez en cuando en el mundo del séptimo arte. Me refiero a las "películas clonadas". Esto es: películas que tratan sobre temas similares (a veces idénticos) y que se estrenan casi a la misma vez (el mismo año, a veces el mismo mes). No estoy hablando de películas que se cuelgan del éxito de otras y salen un tiempo después, para tratar de recaudar algunos centavos, ni de imitaciones baratas de grandes producciones, realizadas por productoras de dudosa calidad (nada de mockbusters de Assylum). Hablo de películas "legítimas", que casualmente comparten el mismo género y temáticas idénticas. Aclaro desde ya que esto no es un top, ni un ránking, es simplemente una lista en orden cronológico de unas pocas películas clonadas, muchas de las cuales marcaron mi infancia y adolescencia. Diré cuál me gustó más de las dos y por qué, pero solo es mi humilde e intrascendente opinión. Y por supuesto, es posible que haya spoilers, así que SPOILER ALERT.


TURNER & HOOTCH (1989) / K-9 (1989). A finales de los 80, Tom Hanks estaba en la cresta de la ola, gracias a la larga lista de comedias que protagonizara por aquellos años (Bachelor Party, The Money Pit, The Burbs y un largo etcétera). Por su parte, Jim Belushi, no se quedaba atrás (Red Heat, Curly Sue). Aprovechando el tirón de las buddie movies policiales, que se habían puesto de moda gracias a la llegada de Lethal Weapon (1987) y orientando el humor a un público más bien familiar, aparecieron en 1989 estas dos comedias protagonizadas por actores de renombre... y por perritos, por supuesto. ¿Qué mejor que poner perritos en una película para que a todo el mundo le guste? ¡Si todos aman a los perros! Ambas películas guardan parecidos notables: al principio la relación humano-perro será difícil, conflictiva, pero lentamente se tomarán cariño y terminarán siendo los mejores amigos, luego de afrontar la adversidad. Por supuesto no faltan los momentos lacrimógenos y tiernos y un sinfín de trastadas por parte de los canes que harán las delicias de grandes y chicos.
Mi preferencia: en lo personal me quedo con Turner y Hutch. Es la que más veces vi de niño y la que más disfruté. Me pareció la más "redonda" de las dos y la de Belushi parece una clara imitación de la de Hanks. (No voy a mencionar aquí la impresentable Top Dog de 1995, protagonizada por Chuck Norris, porque es tan mala que no se puede mirar).

DANTE'S PEAK (1996) / VOLCANO (1997). Durante la segunda mitad de los años 90 hubo un resurgir del cine catástrofe. Grandes producciones protagonizadas por actores de renombre donde un fenómeno natural o artificial de grandes proporciones amenazaba con destruir el planeta, gran parte de él, una ciudad o un pueblo. El punto de partida es discutible, pero yo creo que este fenómeno empezó con Jurassick Park, que después de todo, es una película de catástrofes (un grupo de personas debe sobrevivir y escapar de una isla llena de dinosaurios fuera de control). Así, en 1997, se estrenaron dos producciones catastróficas protagoizadas por grandes estrellas pero, especialmente, por volcanes. Dante's Peak contaba con el señor Jambes Bond en persona, Pierce Brosnan y nada menos que Linda Hamilton, la Mamá Terminator. Por su parte, Volcano, contaba con el gran Tommy Lee Jones y la guapa Anne Heche. En Dante's Peak, un volcán entra en erupción repentinamente y  ataca (nunca mejor utilizada la palabra, porque en estas películas parece que el desastre pensara, tuviera conciencia, razón y malevolencia y atacara a la gente a propósito) un pequeño y apacible pueblito que celebra una festividad. En Volcano, por su parte, el suelo de Los Ángeles se abre en dos y la lava empieza a emerger a borbotones, causando graves contratiempos.
Mi preferencia: Las dos películas están bastante bien (dentro de lo que cabe), aunque si tuviera que elegir una, me quedo con Volcano. Me resultó más entretenida, y hasta tiene algún comentario acerca del racismo que se vive Los Ángeles (el brutal ataque de la policía a Rodney King aún estaba muy fresco) ejercido en gran parte por la policía. En Dante's Peak, hay más drama humano puesto al servicio de causar el llanto del respetable. Y además cuenta con un volcán real.

DEEP IMPACT (1998) / ARMAGEDDON (1998). Seguimos en la ola de cine catástrofe noventero y, por supuesto, estas dos JOYAS (así, con mayúsculas) no podían faltar. Los meteoritos se ensañaron con nuestro pequeño y humilde planeta y decidieron atacarnos por vaya uno a saber qué razón. Por un lado, un meteorito descubierto por un jovencísimo Elijah Wood, en un Estados Unidos presidido por Morgan Freeman. Por el otro, un asteroide descontrolado que se dirige de manera inexorable a nuestro planeta y la única manera de deshacerse de él es contratar a una plantilla de trabajadores de una plataforma petrolera, liderados por el gran Bruce Willis, para que viajen hasta el asteroide, lo perforen, le pongan una bomba nuclear y lo hagan volar en pedazos. Impacto Profundo fue dirigida por Mimi Leder (El Pacificador, Cadena de Favores) y Armageddon por el inefable Michael Bay (que no necesita presentación). Ambas películas arrasaron en taquilla y, pese a tratar temas idénticos el enfoque de ambas es absolutamente diferente. Mientras Impacto Profundo aborda el tema desde una arista más dramática y "seria", siendo una película coral con muchos personajes cuyas vidas están por cambiar para siempre, Armageddon es una gamberrada con poco seso, plagada de inverosimilitudes, montones de explosiones, ruido, una dirección estrambótica, bastante humor y por supuesto una buena dosis de romance de instituto y drama pensado para derramar litros y litros de lágrimas. O sea, nada a lo que Michael Bay no nos tenga acostumbrados: una película para ver con el cerebro en off y con un frasco de aspirinas a mano. Impacto Profundo es más discreta, dosificada, guardando los excelentes efectos especiales para el final; por su parte, Armageddon es pura pirotecnia, de principio a fin.
Mi preferencia: En esta ocasión mi elección no es difícil: me quedo con Armageddon. Es una película ridículamente tonta, producto de su época (no podía hacerse en otro momento que no fuera a finales de los noventa) y precisamente eso es lo que le da el encanto que posee. Me atrevería a decir que, junto con La Roca, es de las mejores películas de Michael Bay... Y además, cuenta con la preciosa canción de Aerosmith. Pero, por supuesto, no dejo de recomendar Impacto Profundo.

RED PLANET (2000) / MISSION TO MARS (2000). Saltamos al nuevo milenio y aterrizamos de cabeza en el fantástico mundo de la ciencia ficción con estas dos superproducciones acerca de nuestro vecino rojo en el Sistema Solar. Por un lado tenemos Planeta Rojo, protagonizada por Val Kilmer y Trinity (alias Carrie-Ann Moss), que deben viajar a Marte para averiguar por qué el proceso de terraformación del planeta, que la humanidad ha puesto en marcha para hacerlo habitable, ya que La Tierra se está muriendo, se ha detenido misteriosamente. Por el otro lado tenemos Misión a Marte, dirigida por el mítico Brian De Palma, en el que una misión encabezada por Gary Sinise, Tim Robbins y Don Cheadle viaja al planeta rojo para averiguar qué ocurrió con una misión anterior cuya tripulación ha muerto al encontrar una extraña estructura en la superficie marciana. Tengo que decir que ambas películas son bastante mediocres, aunque lo suficientemente entretenidas como para soportarlas hasta el final. La de De Palma tiene reminiscencias de 2001: Odisea Espacial, de Kubrick, debido a su enfoque más "metafísico" del asunto de la vida extraterrestre. Planeta Rojo, por su parte (realizada por un ignoto director llamado Antony Hoffman del que no se ha sabido más nada desde entonces), se enfoca más en la acción y en la aventura de la supervivencia. Ambas producciones cuentan con muy buenos efectos especiales, pero lo bueno que se puede decir de ellas termina ahí. No son filmes particularmente recordables.
Mi preferencia: Como he dicho, ninguna de las dos merece mucho la pena. Planeta Rojo tiene más agujeros de guión que un colador y es demasiado superficial. Misión a Marte es muy pretenciosa, está llena de sinsentidos (no respeta las leyes más elementales de la física) y acaba siendo una soberana tontería (el final es dantesco), por no decir que parece más un infomercial sobre la NASA que una película. Pero si tuviera que elegir una, me quedo con Planeta Rojo. Por lo menos la escasez de pretensiones la hace más digerible. Y siempre es un placer ver a Carrie-Ann Moss, aunque sea en una película tan poco trascendente como esta.

OLYMPUS HAS FALLEN (2013) / WHITE HOUSE DOWN (2013). El resurgir del cine de terrorismo en su veta más palomitera llegó en 2013 con dos películas sobre ataques a nada menos que la Casa Blanca. En Olympus Has Fallen, un agente del servicio secreto en horas bajas (Leónidas Butler) debe rescatar al presidente de unos malvados terroristas norcoreanos que han tomado la casa presidencial. En Whiste House Down, un policía del Capitolio con aspiraciones a ingresar en el Servicio Secreto (Channing Tatum), debe rescatar al presidente Jamie Foxx (junto a su pequeña hija y un montón de rehenes) de unos terroristas blancos comandados por James Woods. Olympus fue dirigida por Antoine Fuqua (director de la magistral Día de Entrenamiento) y White House por el inefable Roland Emmerich (Día de la Independencia, Godzilla). Huelga decir que la película de Emmerich es MUY Emmerich. Y la de Fuqua, por su parte, tiene más pinta de film de Steven Seagal con un prepuesto un poco más inflado de lo habitual. Las dos tienen mucha acción, tiros y explosiones y en ese sentido no dejarán a los fanáticos de la acción decepcionados.
Mi preferencia: Sin lugar a dudas me quedo con White House Down. Es muchísimo más agradable y entretenida, sobre todo porque no se toma a sí misma demasiado en serio y tiene un gustillo inconfundible de las películas de acción clásicas de los 80 y 90. Mientras la de Fuqua es una americanada patriótica al mejor estilo Red Down (asquerosamente seria y con delirio persecutorio), con un héroe solitario que es capaz de aniquilar él solito a los terroristas más torpes del planeta, en una mala imitación de John McLane (terroristas norcoreanos, por supuesto, porque cuando no son árabes, son de Corea del Norte, así como los narcos son todos latinos o de Europa del Este), la de Emmerich es un divertimento clásico y a la vez refrescante, sobre todo porque los terroristas son blancos de extrema derecha comandados por un fascista desquiciado (James Woods, a quien el papel le viene como anillo al dedo) y porque la película se convierte en una buddy film (agente secreto y presidente deben unir fuerzas y luchar juntos para sobrevivir y derrotar a los malos) muy disfrutable. Hay mucho lugar para el humor, la tontería y el delirio socarrón. La recomiendo con fervor.

Muy bien, amiguitos, hemos llegado al final. Espero que esta entrada haya sido de su agrado y que si no vieron algunas de las películas aquí mencionadas, les echen un vistazo, porque en el fondo, todas ellas valen la pena.
¡Hasta la próxima!

martes, 29 de mayo de 2018

Canal No Tan Asombroso: el derrumbe de Channel Awesome

¡Hola, amiguitos! Aquí estamos de nuevo, esta vez para hablar de un tema de candente actualidad, que ha sacudido los cimientos mismos de la Red de Redes... Bueno, no sé si tanto, pero es un asunto que ha levantado mucha polvareda en los últimos meses dentro del mundillo de la producción audiovisual de Internet. Me refiero al escándalo de Channel Awesome, sitio dedicado a la producción de contenido basado en cultura popular (cine, cómics, videojuegos, animé, etc.), cuyo  principal exponente no es otro que el Crítico de la Nostalgia (Nostalgia Critic). Para aquellos que no lo conozca, el Crítico de la Nostalgia, es un personaje encarnado por Doug Walker, que hace videoreseñas sobre películas nostálgicas en Youtube. Comenzó a emitirse en 2007 (la primera crítica fue un breve video sobre la recientemente estrenada película de Transformers) y se continúa transmitiendo hasta hoy. Channel Awesome es el sitio que engloba al Crítico y muchas otras producciones de Doug Walker y su hermano Rob (Bum Reviews, Ask That Guy With The Glasses, Real Thoughts, etc.), además de las de otros colaboradores, como Cinema Snob, Linkara, Film Brain, Benzaie, etc. En sus orígenes, el sitio se llamaba That Guy With The Glasses, fundado en 2008, nombre que mantuvo hasta 2014, cuando se cambió al que tiene hoy en día. Al comienzo todo el contenido giraba en torno a las creaciones de Doug Walker, en especial, al Crítico de la Nostalgia, pero luego el sitio se expandió al ganar colaboradores y empezó a abarcar otras temáticas, además del cine.

En lo personal empecé a ver los vídeos del Crítico de la Nostalgia recién a finales de 2014. Digamos que lo alcancé tarde, teniendo en cuenta que el Crítico empezó sus reseñas en 2007. Antes de eso, ni siquiera entraba demasiado seguido a Youtube, a no ser para ver videos cortos o las reviews de un pequeño canal llamado Shitcase Cinema, que lamentablemente ya casi no lanza nuevos vídeos. Como sea, el caso es que empecé a ver las críticas de Doug y de inmediato me engancharon. Básicamente porque me hacían gracia (en general) y porque planteaba puntos de vista interesantes sobre distintos aspectos del séptimo arte, del cual soy apasionado: teoría de la comedia, cómo la dirección influye a la hora de transmitir emociones o de contar una historia, etc. Por supuesto, no todas sus críticas me gustan y su estilo puede llegar a ser exasperante algunas veces (esa voz chillona puede volverse particularmente detestable), pero en general disfruto (o disfrutaba) de sus videos.

Lo mejor de todo fue que las reseñas del Crítico me abrieron las puertas de Youtube a todo un universo de youtubers (en el buen sentido de la palabra), que también producían contenido muy interesante sobre cine, cómics, videojuegos, etc: Linkara, Spooney, Phelan Porteous, Allison Pregler, y, por supuesto, Angry Video Game Nerd. Continué viendo las críticas del Crítico (valga la redundancia) de manera más o menos asidua, poniéndome al día con los vídeos más viejos y a la vez, descubriendo a estos otros creadores. De hecho, llegué a ver varias veces una misma crítica y también me enganché con otros contenidos, como las editoriales, los especiales de comerciales, entre otros. Más o menos por esa época (principios de 2015) abrí mi cuenta de Twitter y empecé a seguir a todos estos youtubers, a la vez que miraba sus nuevas producciones ni bien eran publicadas en Youtube. Phelan se convirtió en mi crítico favorito, sobre todo porque hace reseñas de películas de terror chungas. Linkara hace análisis muy interesantes sobre el mundo del cómic y me sorprendió gratamente descubrir que sus opiniones y puntos de vista se parecen bastante a los míos.

El caso es que todo era fantástico y maravilloso, hasta que en marzo de este año, Allison Pregler (Obscurus Lupa), publicó un twit en el que despotricaba contra Doug Walker, como respuesta a un fan que le preguntaba sobre la crítica de IT, recientemente publicada. Lupa escupió algo que parecía llevar atravesado en la garganta desde hacía años (y así fue, de hecho). Y este twit fue como encender la mecha de un cartucho de dinamita guardado en un polvorín: de inmediato hubo una explosión de respuestas de otros youtuberes (PushingUpRoses, Marzgirl, Nostalgia Chick, Linkara, y tantos otros vinculados a Channel Awesome), que empezaron a contar vivencias desagradables que habían tenido trabajando para el canal. El espectro de quejas creció de forma exponencial y empezó a abarcar todo tipo de tópicos: desde destratos durante la filmación de películas aniversario, a casos de acoso sexual. Empezó a utilizarse el hashtag #ChangeTheChannel para referirse al tema. El hilo creció como la planta de Jack y las habichuelas mágicas, y Allison y otros decidieron ordenar toda la información y recopilarla en un documento de Google Docs. En este documento, de más de setenta páginas, se relata con lujo de detalles cada una de las humillaciones, abusos, malos tratos, engaños y mentiras sufridos por miembros de Channel Awesome (al cual me referiré a partir de ahora como CA) por parte de los hermanos Walker y en especial, por parte del CEO de la empresa, Mike Michaud. Este personaje, es particularmente oscuro y todos los productores que han contribuido con el documento, han hecho hincapié en su más que reprobable comportamiento: desde maltratar verbal y físicamente a sus "empleados" (especialmente a las mujeres, con las que parece tener un ensañamiento visceral) a abusar de la "buena voluntad" de los colaboradores y hacer que trabajen sin paga (de hecho, según cuenta Allison, ninguno de ellos era miembro "oficial" de Channel Awesome, ya que nunca tuvieron un contrato que firmar, excepto aquel que exoneraba a la empresa de toda responsabilidad si alguien llegaba a resultar herido durante las filmaciones), pasando por echarlos del sitio de forma totalmente gratuita y arbitraria (experiencia vivida personalmente por Allison Pregler). Desde hace por lo menos tres años que ha habido un éxodo masivo de productores/creadores de CA, que se han alejado porque no pueden soportar las condiciones de trabajo impuestas por los hermanos Walker y Michaud, aunque la situación se había mantenido relativamente silenciosa, hasta que explotó el twit de Allison.

En cuanto al documento publicado, es un anecdotario bastante estremecedor de las vivencias de Allison, Linsday Ellis (Nostalgia Chick), Linkara  y muchísimos otros. Como mencioné antes, y a modo de ejemplo, se relatan las desagradables experiencias vividas durante la filmación de las películas aniversario del canal, en especial en la última, To Boldly Flee (2012). Hasta el momento son tres películas, lanzadas para conmemorar el aniversario del canal: Kickasia (2010), Suburban Knights (2011) y la ya mencionada del 2012. Para ser breve, en ellas, Doug Walker (encarnando a su personaje), Rob, Linkara, Phelan, Allison, Spooney y un gran etc., viven diversas aventuras con historias absurdas cargadas del típico humor ácido del Crítico, en las que se critican/parodian distintos aspectos del séptimo arte y películas famosas reseñadas por el Crítico. En lo personal no he visto ninguna de estas películas. Lo cierto es que no llaman mucho mi atención. Pero sí es llamativo lo que los productores tuvieron que vivir durante las filmaciones. Por ejemplo, que no les proveyeran agua durante las largas horas de rodaje  a menos que  lo pidieran (en el caso de To Boldly Flee, estamos hablando de una película que dura 210 minutos filmada en apenas una semana), que tuvieran que grabar sin descanso durante dieciocho horas seguidas, que no hubieran las mínimas medidas de seguridad ni protección, ni siquiera un botiquín de primeros auxilios, y por sobre todas las cosas, que los creadores no recibieran ningún tipo de remuneración por su trabajo y que la única recompensa fuera "ganar notoriedad" o "exposición". Así es, el pago por todo ese trabajo fue tener exposición, con la que supuestamente los creadores ganarían fama y seguidores (y por lo tanto, más clics en sus videos). Todo esto hay que aderezarlo con el hecho de que los guiones de los Walker fueran sometido a varias reescrituras, sin previo aviso a los actores, que tenían que aprender diálogos nuevos en apenas minutos, soportando las quejas y la poca flexibilidad de Doug. Por otro lado, los que colaboraron con el apartado técnico tampoco fueron recompensados, sino más bien vilipendiados después de dedicar horas de trabajo gratis. Es el caso de Phelan Porteus, quien se hizo cargo de los efectos especiales de To Boldly Flee, efectos que en un primer momento Doug alabó para acto seguido decir que eran una basura o estaban hechos "a medias". Como corolario, muchos de los colaboradores jamás recibieron una copia en DVD de la película, una vez estuvo terminada.

Pero el aspecto más escandaloso y repulsivo, que hace que todo lo mencionado hasta hora parezca superfluo, son los casos de acoso sexual y abuso verbal y físico hacia las mujeres del grupo por parte de dos de los CEOS del sitio: Mike Michaud y Mike Ellis (este último ya no forma parte de la compañía). Según relata Allison en el documento, todas las mujeres de CA se sentían especialmente incómodas cuando tenían que hablar con Ellis y la empresa sabía de casos de acoso sexual por parte de este CEO. Otro tanto ocurría con Mike Michaud que trataba de forma agresiva al personal femenino cuando este tenía la osadía de protestar porque algo no le gustaba (Allison cuenta en un emotivo video que Michaud la sujetó de los brazos y la golpeó contra la pared por un desacuerdo con la publicación de los videos, cuando ella y Doug iban a grabar la reseña de A Talking Cat), o menospreciaba cualquier reclamo o sugerencia cuando provenía de una mujer (reclamos que si eran hechos por hombres eran atendidos de inmediato). También se supo recientemente que Justin Carmical (JewWario), productor que se quitara la vida en 2014, solía acosar sexualmente a sus fans (menores de edad) en convenciones. Al parecer los hermanos Walker no fueron partícipes de estas situaciones, pero estaban al tanto y nunca hicieron nada para evitarlas, pese a que habían prometido tomar medidas. Hablando de los Walker, cabe mencionar el incidente que sufrió Lindsay Ellis durante la filmación de To Boldly Flee. En una escena en la que su personaje debía "transformarse", Lindsay tenía que hacer "sonidos de violación", en una extraña broma sobre abuso sexual que Walker había escrito en su guion. En esta escena también estaba involucrado Linkara (Lewis Lovhaug) y ambos expresaron su preocupación a Doug. Este, en lugar de reescribir la escena, decidió "bajarle el tono", haciendo que los sonidos de abuso sexual fueran hechos más en tono de broma (cómo se pueden hacer ruidos de violación en tono de broma es algo que no logro comprender), con lo cual su gracieta sobre el abuso fue un poco diluida, pero siguió estando allí en la versión final de la película.

Ya he mencionado incidentes durante las filmaciones y situaciones poco profesiones, como la falta de agua para el personal durante el rodaje. Y es precisamente esa falta de profesionalismo otro aspecto que los autores del documento no se cansan de señalar. Convengamos una cosa: CA no es un gran estudio de Hollywood con cientos de millones de dólares de presupuesto. Es un pequeño sitio que parece dirigido y realizado por un grupo de amigos que se divierten haciendo lo que les gusta. (Eso es al menos lo que aparenta o aparentaba hasta ahora). Pero por más pequeña o "amateur" que sea una producción, siempre deben existir las garantías mínimas de que las cosas van a funcionar bien o de que se van a solucionar problemas cuando se presenten y de que las cosas no se van a resolver de manera improvisada. En las filmaciones de CA no solo no había comida y agua, no solo no existían las mínimas medidas de seguridad, (En Suburban Knights, hubo personas lastimadas por realizar "acrobacias" peligrosas y el desmayo de una chica que fue pegada a la pared con cinta aislante y dejada ahí demasiado tiempo), sino que las cabezas creadoras, los hermanos Walker, parecían totalmente improvisados a la hora de filmar. Según relatan en el documento, Doug Walker no tenía mucha idea de qué se debía hacer durante el rodaje de una película, no tenía un plan claro de lo que quería. Sus instrucciones a los actores constaban básicamente en una única regla: "Háganlo a mi modo. Y si no pueden hacerlo a mi modo, háganlo al suyo y luego al mío y entonces yo decido cuál me gusta más." Muchos de sus colaboradores parecían saber más que él en muchos aspectos (técnicos, artísticos), pero la arrogancia de Doug y su ego exacerbado, impedían que aceptara cualquier sugerencia. En palabras de Nostalgia Chick, "Parecía que Doug y compañía no tenían nada que aprender", que ya lo sabían todo, cuando en realidad estaba lejos de ser así, lo cual luego traía múltiples problemas, como no tener los permisos de locaciones asegurados, o no saber los horarios permitidos para filmar. La experiencia en general, se sentía muy poco profesional, improvisada sobre la marcha y poco gratificante.

Si el apartado artístico y técnico de CA dejaba mucho que desear, otro tanto ocurría con la parte administrativa. Mike Michaud tampoco daba muestras de ser un profesional. Todas sus conversaciones con miembros de CA eran a través de Skype en un chat del grupo. Nada de correos electrónicos. Pero al parecer, estas conversaciones tampoco eran muy fructíferas, ya que Michaud se ausentaba durante largos periodos y no respondía ninguna de las quejas, solicitudes o sugerencias de los colaboradores, al punto de que era denominado "El CEO Silencioso". Con los hermanos Walker ocurría otro tanto, en especial con Rob, que tampoco se mostraba demasiado comunicativo. Allison Pregler asegura que la comunicación era de lo peor, que nada les era notificado nunca, que se enteraban de las cosas luego de que ocurrían, que tenían que ir adivinando lo que iba a ocurrir. Por otro lado, el manejo del sitio web de CA, también dejaba mucho que desear. Era como si nadie se hiciera cargo de él, o a nadie le importara. Como mencioné al principio, el primer sitio, That Guy With The Glasses (TGWTG), era básicamente sobre Doug y sus personajes. Todo giraba en torno a él, al punto de que su cara estaba en el banner. Conforme el sitio fue creciendo, ganando miembros y colaboradores, se le pidió a los encargados que lo cambiaran, que le dieran un aspecto más actualizado y mejor y que se centrara "más en la comunidad y menos en Doug". El cambio tardó años en materializarse, pero por fin nació con el nombre que tiene ahora, Channel Awesome. Sin embargo, todo el sitio estaba diseñado para que Doug (mejor dicho, el Crítico de la Nostalgia) siguiera siendo el centro de atención: en el banner volvía a estar Doug junto con todos sus personajes y todos los demás productores y su contenido quedaban relegados a un segundo plano (por ejemplo, no había una página que dijera quién era cada productor y de qué se trataba su contenido). Ni que decir que las promesas de cambiar y mejorar el sitio jamás fueron cumplidas. La desidia llegó a tal punto que el sitio interno (el que usan los productores para comunicarse entre sí y estar al tanto de las noticias) no fue actualizado en más de diez años. Incluso Blistered Thumbs (uno de los tantos sitios satélite de CA, dedicado exclusivamente a los videojuegos), eliminado sin previo aviso a los productores hace tiempo, todavía aparece en el calendario. Es particularmente llamativo que un sitio de Internet que se dedica a la comunicación (¡nada menos que en Internet!) tenga semejante vacío de comunicación interna y que su plataforma sea tan descuidada.

Otro aspecto escandaloso en la administración de CA, es el manejo financiero. Ya he mencionado que los colaboradores no recibían un centavo por su trabajo (ya fuera actuando, o en apartados técnicos), y que para colmo debían enfrentar la ira de Michaud cuando intentaban sacar réditos de sus propias creaciones, ya que para el CEO, todo lo que se hiciera para CA pertenecía exclusivamente a CA. Pero el caso más llamativo es el de la recaudación de fondos mediante Indiegogo, la popular plataforma de crowdfunding. En 2013, CA lanza una campaña en Indiegogo para recaudar dinero para la realización de tres proyectos: Pop Quiz Hotshot!, un programa de preguntas y respuestas sobre cultura pop, Awesome Comics, programa de reseña de cómics y The Game Gauntlet, programa dedicado a videojuegos. La promoción de los proyectos no tardó en generar respuesta por parte de la comunidad de fanáticos de las producciones CA: se llegó a recaudar la friolera de noventa mil dólares. Pues bien, se habían prometido al rededor de cuarenta episodios de Pop Quiz Hotshot!, de los cuales solo se grabaron doce, que no fueron lanzados al aire hasta un año y medio después, cuando Indiegogo envió un mail a CA advirtiendo que iban a ser investigados si no mostraban algo de lo que habían hecho con el dinero recaudado. Yo he visto algún episodio de ese programa y créanme, pocas veces en mi vida he visto algo hecho tan a desgana, tan poco inspirado y con tan poco interés. De hecho, ninguno de los involucrados en el proyecto quería realizar este programa, que al parecer fue idea de Michaud y fue Michaud quien obligó a Doug y Rob a lanzar el primer episodio cuando llegó el mail de Indiegogo. Es increíble que hayan logrado recaudar noventa mil dólares y el resultado sea un show aburridísimo, casi vergonzoso de ver, con un sentido del humor sonrojante y con escenografías hechas de cartulina que parece pintada por un niño de cinco años. El programa de comics se realizó usando las mismas escenografías de Pop Quiz Hotshot! El otro programa, el de videojuegos, jamás fue realizado.

Podría seguir mencionando hechos y hechos, pero la entrada se haría demasiado larga. El documento es muy extenso y  solo quería mencionar algunas cosas, las más importantes, para ilustrar la situación y dar una idea de lo que ocurrió y está ocurriendo. Va siendo hora de mencionar la reacción de CA ante tantas acusaciones: la respuesta que publicaron en su página web, que podría ser calificada, siendo moderados, de "polémica". Y sin ser moderados, de ridícula, irrisoria y hasta insultante. En la respuesta, básicamente se listan las acusaciones volcadas en el documento y se responde cada una de ellas con un "hecho". O sea, se da por entendido que las acusaciones son mentira y se trata de refutarlas mediante "la verdad". Pero la respuesta de CA no hizo más que avivar el fuego del escándalo. No voy a detallar cada respuesta a cada acusación, pero en la mayoría de ellas básicamente no se niega la acusación en sí, sino que se da una respuesta evasiva, muy general, que elude el hecho puntual. Los "hechos" que pretenden desmoronar las acusaciones no son más que vaguedades. Al igual que muchas otras cosas en CA, es un texto vago, frío, poco comprometido y, oh, novedad, poco profesional. Pero la gota que rebasó el vaso fue una pequeña frase en una de las respuestas que no hizo más que terminar de derrumbar la reputación de CA. Ante tantas acusaciones de maltrato, absusos, acoso sexual, etc., la respuesta del sitio fue: "Lamentamos que te hayas sentido así". Esa frase (hoy por hoy eliminada de la respuesta), resume todo, dice todo lo que hay que saber sobre el manejo de CA para con sus empleados/colaboradores, habla a las claras de lo que significa para ellos el trato humano y lo que les importa. Y no lo digo únicamente por una cuestión de empatía o humanidad, hablo estrictamente desde el punto de vista comercial. Si quieres llevar adelante un negocio en el que se implican numerosas personas, y esas personas son tratas bien, respetadas, contenidas, etc., la gente querrá ir a trabajar contigo. Incluso querrá trabajar para ti. Si el ambiente de trabajo es agradable, más gente estará dispuesta a ceder su tiempo y energía (a cambio de una remuneración acorde, claro está), y animará a otros a querer trabajar en tu empresa. Y a promocionarla. No hay que ser un experto en negocios para saber esto. "Lamentamos que te hayas sentido así", no solo es insultante, no solo es echar sal en las heridas, es un claro ejemplo del pésimo manejo comercial de CA, de no tener idea de cómo atajar y pilotear una crisis causada por ellos mismos. Es la guinda del pastel.

Y a todo esto, con tantas papas ardiendo, ¿qué han dicho las cabezas visibles de la empresa? Hasta ahora, absolutamente nada. Ni Doug ni Rob Walker han hecho ninguna declaración pública sobre este tema. No han publicado ningún video en Youtube, no han publicado ninguna respuesta personal en la página de CA. Han mantenido un absoluto silencio al respecto. De hecho, el Crítico de la Nostalgia sigue haciendo reseñas de películas como si tal cosa y ambos hermanos continúan publicando videos de "first view", "real thoughts", etc. El sitio ha perdido suscriptores a mansalva estos últimos meses, además de colaboradores, pero eso no parece preocuparlos. Es llamativo que la cara de la empresa, el hombre detrás del buque insignia de CA (Crítico de la Nostalgia), haga mutis por el foro, mientras todo se desmorona a su alrededor. Y hablando del Crítico, está claro que Doug Walker ya no siente demasiado interés en él. De hecho, su idea había sido dejarlo allá por 2012 o 2013. La controvertida película To Boldly Flee, de la que hablé largo y tendido, era una suerte de despedida del personaje (y también de los personajes de sus colaboradores, ya que Doug quería que si él renunciaba, todos renunciaran, algo de lo que ellos no estaban al tanto y causó mucho malestar). Doug quería dedicarse a otros proyectos, como el malogrado Demo Reel, que, precisamente por su fracaso, se vio obligado a abandonar, y no tuvo más remedio que regresar al personaje que le dio fama, notoriedad y dinero. Ya he mencionado cómo le fue con los otros proyectos que quiso financiar con Indiegogo, como Pop Quiz Hotshot! Las últimas reseñas del Crítico (Norm from the North, Woody Woodpecker, The Emoji Movie, Jack and Jill), no son demasiado interesantes. Al Crítico se lo ve desganado, cansado, como obligado a hacer las críticas por rutina. Ya casi no hay bromas-sketch, ni un hilo conductor que va llevando la crítica, a no ser el de la propia película. En cierto modo se parecen a las primeras críticas de 2007, 2008, donde básicamente era él sentado frente a una pared blanca hablando a cámara por unos minutos, pero sin la pasión, las ganas y la chispa de antaño. Por no mencionar que ya casi no cuenta con colaboradores para apuntalar sus videos. Tamara Chambers, Malcolm Ray y Jim Jarosz siguen firmes aportando sus dotes artísticas, pero su participación en los videos también se siente desangelada. Otro punto importante es que parecen habérsele acabado las películas "nostálgicas". Los videos del Crítico siempre han sido sobre películas antiguas (de hace quince, veinte, treinta años) o de películas actuales pero basadas en personajes y/o productos "nostálgicos" (El Oso Yogui, La Momia, etc.) Pues bien, de las últimas críticas que salieron este año, casi ninguna tiene que ver con la Nostalgia. Tan solo Woody Woodpecker o Fievel Goes to West, tienen reminiscencias de tal clase. No sé qué otras críticas tiene planeadas para el futuro, pero da la impresión de que el combustible se le está agotando. Yo, en lo personal, creo que el personaje sí está agotado, independientemente de todo este escándalo. La chispa que una vez lo mantuvo en funcionamiento hace por lo menos dos años que se apagó. Sus producciones actuales carecen del interés, ingenio y encanto que alguna vez supieron tener, al menos para mí. Prefiero volver a ver la crítica de Battlefield Earth, lanzada allá por 2010,  por décima vez, que ver la que hizo de The Emoji Movie hace apenas unas semanas. Creo que es hora de que el Crítico por fin cuelgue su boina y su corbata mal anudada y se dedique a otras cosas.

Bueno, amiguitos, por ahora es todo en lo que respecta a este tema. Espero haber echado luz sobre el asunto, si es que había alguien realmente interesado en él que por casualidad se topó con este blog. Para más información, puede consultarse el extenso documento de Google Docs, o la página de Channel Awesome, ambos linkeados previamente en esta entrada. (Por supuesto que allí el contenido está en inglés). También hay cientos de videos en Youtube, donde se habla del tema, tanto en inglés como en español. En lo que a mí respecta, no creo que vuelva a mencionar este tema, no en el blog, al menos. Al fin y al cabo este humilde rincón de Internet no es un sitio de noticias. Decidí escribir esta entrada porque, como seguidor del Crítico y admirador de muchos otros youtubers involucrados, me quedé de piedra cuando me enteré de todo. Y porque no deja de llamarme la atención como las cosas que vemos en pantalla muchas veces son muy distintas a lo que ocurre detrás de cámara. Es algo que ya debería tener asumido, lo sé, pero me sigue sorprendiendo. Desconozco qué ocurrirá con Channel Awesome y con el Crítico de la Nostalgia en el futuro. Como siempre,  solo el tiempo dirá. Mientras tanto, nos queda esperar.

¡Hasta la próxima!