Bienvenidos

Aquí encontrarán contenido muy variado: desde cuentos debidamente ficcionalizados a análisis y soluciones de videojuegos, pasando por otras categorías indefinidas que podrán ser analizadas por los lectores mientras las estén procesando.

Búscame (si puedes)

martes, 7 de febrero de 2012

Breve análisis de Gabriel Knight: Sins of the Fathers

Esta es, a mi juicio, una de las mejores aventuras lanzadas por Sierra On Line. Creada por la genial Jane Jensen, no se trata de una aventura fácil y tampoco breve, y seguramente, no es para los recién iniciados en el mundo de la aventura gráfica. Cuenta con una historia atrapante, personajes definidos, puzzles ingeniosos, diálogos bien construidos. Es todo lo “realista” que cabría esperar de un juego de aventura. Un auténtico Juego de Aventura con todas las letras (y en mayúsculas).

Como mencioné, la historia es atrapante: podríamos decir que se trata de un thriller de suspenso sobrenatural, que haría la envidia de cualquier guionista de Hollywood, o de cualquier escritor del estilo de Stephen King o Dean R. Koontz. Lo bueno de la historia se refuerza por los personajes y no sólo por el protagonista, Gabriel Knight. No son meros monigotes animados que repiten frases como idiotas una y otra vez, sino que casi parecen actores representando su papel. Como si fuera poco, el juego cuenta con voces de actores reales. Sin ir más lejos, el encargado de darle voz a Gabriel es Tim Curry, el conocido actor británico (quién cobrara bastante fama gracias a la interpretación del diabólico payaso Pennywise, para la películaIt,basada en el best-seller de Stephen King).

Otro aspecto importante, sin duda, son las animaciones, que sumadas a las voces y los diálogos, hacen que el juego sea todavía mejor. Y no me refiero sólo a las secuencias de animación (que son muchas y muy bien logradas), me refiero a los movimientos de los personajes durante el juego. Por ejemplo, Gabriel puede quitarse una camisa, rascarse la cabeza, ponerse a bailar con una adivina, abraza a su abuela, etc., de una forma fluida y convincente. No se limita a levantar un brazo cada vez que tiene hacer algo, los objetos no aparecen mágicamente en el inventario cuando queremos recogerlos, sin que el personaje mueva un dedo.

Y ya que menciono las animaciones, es un buen momento para hablar de los gráficos. Son todo lo buenos que cabría esperar de un juego que data de 1993. Demás está decir que comparados con los gráficos de los juegos actuales, no parecen la gran cosa, pero sería una bajeza hacer una comparación semejante. Para los que no los conozcan, déjenme decirles que se son tan buenos como los de Monkey Island 2, pero en un estilo realista. Los primeros planos que se hacen de los personajes cuando iniciamos una conversación, son maravillosos. E incluso mueven la boca cuando hablan. Mencionar esto en pleno siglo XXI, podría sonar un poco tonto, pero no hay que olvidar que estamos hablando de un juego que tiene ya dieciocho años.

Los diálogos son una característica a la que se le da mucha importancia en este juego. No se trata de un simple intercambio rígido de frases. Podemos iniciar verdaderas conversaciones con todos los personajes, ya que siempre tenemos numerosas opciones de diálogo y a veces es necesario que hagamos la misma pregunta dos veces para obtener la información que queremos... ¡como en la vida real! Cada personaje tiene su historia, su propia “biografía” y nosotros podemos conocerla con sólo preguntar.

En cuanto al sonido, los efectos sonoros (abrir una puerta, mover un mueble), decir simplemente que están bien es suficiente. Cumplen con su cometido. Lo más destacable, quizá, sea la música, sin mencionar, por supuesto, las voces. Cada escenario cuenta con su propia banda sonora. Algunas resultan alegres, otras melancólicas, pero lo cierto es que a veces, pueden volverse monótonas si llevamos demasiado tiempo en un mismo lugar.

La “jugabilidad”, algo muy importante en cualquier aventura, es bastante cómoda. La típica de Sierra con la barra de íconos en la parte superior de la pantalla, que aparece cuando arrastramos el cursor hacia allí, pero en un formato un tanto diferente, con los íconos de acción pequeños y agrupados en un sector, y además, adornada con la cara de un león y una serpiente en cada extremo. Aunque, eso sí, los íconos pueden resultar un poco confusos al principio. Por ejemplo, el ícono para “abrir”, es una puertita. Esto induciría a pensar que sólo sirve para abrir puertas, pero también sirve para abrir cajas, cofres, etc.

Bien, ahora que he terminado con todos los aspectos positivos del juego, creo que cabe que hable de los negativos, que hacen que Gabriel Knight: Sins of the fathers, no sea una aventura perfecta, para que este brevísimo e imperfecto análisis sea lo más justo posible.

Para empezar, el aspecto negativo más importante: corremos el riesgo de morir. Esto es lo peor que puede tener una aventura gráfica; la posibilidad de que muramos si cometemos algún error o si no hacemos algo a tiempo para salvar nuestra vida. Es algo tan frustrante como desesperante y muchas veces acaba siendo un motivo por el cual el jugador se cansa y decide abandonar la aventura sin haberla terminado. “La muerte no es divertida”, como diría el genial Ron Gilbert y eso es algo que debería aplicarse a cualquier juego de aventura.

Otra característica que puede ser tomada como “en contra”, es la excesiva dificultad del juego. Hace falta mucha paciencia y dedicación para poder llegar hasta el final. No se trata de un juego que se termine en media hora, y si se le dedican tan sólo unos minutos por día, puede llevar varios el terminarlo. Como mencioné al comienzo, tal vez no sea una aventura muy recomendable para los neófitos (sobre todo si tenemos en cuenta la posibilidad de morir), sino más bien para jugadores experimentados, con los nervios lo suficientemente curtidos como para enfrentar puzzles y situaciones complejas.

Finalmente, un aspecto negativo totalmente personal y subjetivo, que además es factor común en todas las aventuras de Sierra: el hecho de que ganemos puntos por puzzle resuelto. Simplemente, no me gusta ganar puntos cuanto estoy jugando una aventura. Si quiero ganar puntos, me pongo a jugar al Pac Man o a Space Invaders. Creo que el puntaje es algo que, en cierta manera, “mata” la ilusión de estar jugando una aventura gráfica, pese a que puede servir para indicarnos que estamos avanzando y haciendo las cosas bien. Pero en lo personal, me siento un poco como un perrito al que le dan una galleta por haber hecho un truco. Como dije, es un punto negativo totalmente personal y subjetivo, que no debería ser tomado en cuenta por los que no compartan mi modesta opinión.

Para terminar: Gabriel Knight: Sins of the Fathers, es una aventura excelente. Muy bien narrada, muy entretenida e interesante. Para los verdaderos amantes de la aventura, se trata de una verdadera reliquia, que recuerda a las mejores aventuras de antaño y hace desear que vuelven a hacerse juegos así. Lo cual tal vez, sea pedir demasiado.


Mi nota: 8/10

No hay comentarios.: